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Opinión

València

Con Sorolla, la más lista Catalá

MªJosé Catalá en su visita a la sede de la Hispanic Society

MªJosé Catalá en su visita a la sede de la Hispanic Society / Levante-EMV

Hay proyectos que nacen para convertirse en hito y terminan retratando las carencias de quienes los impulsaron. El Museo Sorolla, concebido para albergar las 220 obras de Joaquín Sorolla procedentes de la Hispanic Society de Nueva York, amenaza con convertirse en uno de esos ejemplos en los que la grandilocuencia política, esa que anuncia primero y piensa después, acaba chocando con la realidad administrativa, técnica y presupuestaria.

Lo que se presentó como un ‘acuerdo histórico’ muestra grietas cada vez más evidentes. Que se haya quedado desierta la licitación para redactar el proyecto y dirigir las obras de adecuación del Palacio de las Comunicaciones, antiguo Correos no hay que olvidarlo, debería invitar a la reflexión de todos los que impulsaron el proyecto aunque, todo apunta, se seguirá insistiendo en un planteamiento que acumula dudas desde el mismo momento en que fue anunciado. ¡Con lo fácil que hubiera sido llevarlo al Museo de Bellas Artes! Pero claro, es de titularidad estatal y en la foto saldrían otros...

A día de hoy, el problema ya no es solo el retraso, ni los más de 17 millones de euros previstos para adaptar el edificio, el problema está siendo el intentar encajar una colección extraordinaria en un espacio que no está creado para ser un museo de primer nivel internacional.

Válgame Dios que ni discuto la belleza del edificio ni su valor patrimonial, pero una cosa es admirar y otra muy distinta que sea el lugar idóneo en el que mostrar esa colección. Hace solo unos días, una conservadora se tiraba de los pelos en solo pensar que esas obras de altísimo nivel artístico tendrían que soportar en marzo el estruendo de las mascletaes.

Porque los museos no se improvisan. Ni son escaparates para proyectos políticos. Son infraestructuras especializadas que exigen condiciones técnicas muy concretas. Conservación preventiva, climatización, seguridad reforzada, almacenes adecuados, accesibilidad, espacios y capacidad para responder a lo que exigen los prestadores de obras de arte. Ahora que el proceso va a volver a empezar, quizás haya que replantearse si el sueño de Carlos Mazón lo es también de Juanfran Pérez Llorca De momento, quién se colgará la medalla a mínimo coste es Mª José Catalá que ha demostrado ser la más avispada acondicionando en tiempo récord el Museu de la Ciutat. Como mínimo, como desveló este periódico, la alcaldesa podrá lucirse ante Sorolla tres años. Y que no sean muchos más.

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