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Opinión | La veleta de papel

València

Anomalía

Manifestación pro Palestina y contra el genocidio de Israel, en la plaza del ayuntamiento de València.

Manifestación pro Palestina y contra el genocidio de Israel, en la plaza del ayuntamiento de València. / JM LOPEZ

Sería una anomalía ética no rechazar a un gobierno genocida que implementa leyes para encarcelar, torturar o matar a quien ellos califican de enemigos aun encontrándose viviendo en su tierra ancestral. Un Estado que ha usado y usa el sufrimiento histórico de su pueblo para incoherentemente (de hecho) honrar a sus verdugos nazis y ensuciar el nombre de los hijos de Judá para centurias. Kafka dixit.

No es legítimo un gobierno que establece leyes bastardas, que legalizan (por mera sospecha) el encarcelamiento y tortura sin motivos, garantías o límites temporales, a quien hace su trabajo en defensa de la vida de su pueblo. Hombres y mujeres, niños y ancianos, desposeídos, encarcelados, agredidos… asesinados, por el simple delito de vivir no siendo judío. ¿Qué tipo de jueces aplican estas espurias leyes?

Un Estado (¿democrático?) con un gobierno que promulga una ley que establece la horca como método de ejecución de los reos no judíos y sin más justificación que su voluntad sanguinaria. Y cuando logran aprobarla brindan con champaña ante las cámaras de TV. Un Estado que ha atacado (alguna defendiéndose) a todos sus vecinos de muchas formas, que ahora (sin pretextar) ataca a Irán y sobre todo al indefenso y martirizado pueblo libanés. Líbano al que Israel ha agredido directamente más de una decena de veces, con alguna matanza espeluznante (Sabra y Shatila) entre sus consecuencias y con ayuda de distintos sátrapas locales ha sido destrozado siendo una quimera de lo que fue: la Suiza de Oriente Medio.

Israel no quiere pactar ninguna tregua, y cuando ocurre la viola inmediatamente. No respeta ninguna de las reglas internacionales que precisamente justificaron su nacimiento. Un Estado manipulador que atribuye a sus críticos un antisemitismo que ellos encarnan, porque semitas son descendientes de Sem (árabes, hebreos y otros) y son judíos precisamente quienes matan a miles de árabes (musulmanes o cristianos) por serlo. El Salmo 94 refiriéndose a ellos nos dice: «Es un pueblo de corazón extraviado…»

Israel tiene el derecho a existir en paz y seguridad dentro de sus fronteras reconocidas por la ONU. El ataque terrorista de Hamas contra Israel merece sin matices de ningún tipo, la más firme condena de la gente decente. Pero nada justifica que desde ese siete de octubre del 2023 un Estado infinitamente más poderoso masacre sin piedad al pueblo palestino (y también libanes). Ni que utilice distintos métodos para eliminar del mayor número posible de personas combatientes o civiles; el uso masivo de armas; la muerte por hambre o sed; la destrucción de su sistema sanitario con sus previsibles consecuencias; la eliminación de periodistas incomodos, etc. A lo único que aún no han llegado (o no tenemos constancia) es a la cámara de gas, pero temo que si pudieran ocultarla, incluso esa ignominia aplicarían como solución final. Me duele hasta escribirlo.

Como vienen denunciando las órdenes religiosas cristianas allí presentes, desde hace algunos años y especialmente en los últimos meses, los judíos utilizan una estrategia de acoso y agresión también contra los Santos lugares, las Iglesias, sus guardianes religiosos o civiles y a todo lo que es cristiano y sus infraestructuras. No, no solo quieren eliminar a musulmanes, sino a todo no judío. Se llama limpieza étnica. Es anómalo que sean cristianos sus protectores (no nos quieren pero sí nuestro dinero). Hitler justificó su guerra mundial por una necesidad de espacio vital (Lebensraum) para los alemanes, es paradójico que una de sus víctimas, los judíos, utilicen esta misma razón política pero con bomba atómica.

El Ayuntamiento de Valencia va a gastar sobre setenta euros en comprar una bandera del Estado de Israel para agasajar y mostrar aprecio a su embajadora en una prevista visita a la ciudad. El importe es pequeño pero demasiado alto para la dignidad de los muertos provocados por ese Estado. Es una anomalía mantener relaciones diplomáticas con Israel, que debe ser condenado como Estado, sus dirigentes llevados ante la Corte Internacional acusados de crímenes de lesa humanidad y si son culpables condenados. Con todo respeto señora Embajadora, no, no es usted grata; la rechazamos por su Estado agresor, no por su pueblo. ¡No a ninguna guerra, Dios no las quiere! שלום יהיה עמך

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