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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

El aire acondicionado de Sánchez, Feijóo y Llorca

Mientras la primera ola de calor bloquea Madrid, la política valenciana vuelve a perder una oportunidad institucional tras la dana

Raúl Mérida, Vicente Martínez Mus, José Díez, Juanfran Pérez Llorca, Ángel Víctor Torres, Diana Morant y Pilar Bernabé, con los alcaldes de la danaen Algemesí.

Raúl Mérida, Vicente Martínez Mus, José Díez, Juanfran Pérez Llorca, Ángel Víctor Torres, Diana Morant y Pilar Bernabé, con los alcaldes de la danaen Algemesí. / Efe/ B. Aliño

La democracia consiste en no saber quién ganará las próximas elecciones. Conviene atender a los peligros de la sociedad de la predicción sobre los que alerta la filósofa mexicana Carissa Véliz. La profesora del Instituto para la Ética de la IA de la Universidad de Oxford sorprendió con su lúcido primer ensayo, Privacidad es poder, y ahora, en Profecía, desgrana la incertidumbre como un valor democrático fundamental. También recuerda que la ética está en los detalles.

Instalados en el futuro, abandonamos el presente. En el kilómetro cero de las Españas todo son profecías sobre cuándo serán las elecciones y quién las ganará. Entre tanto, los trenes siguen dejando tirados a los pasajeros sin avisar, el transporte metropolitano se colapsa por la reducción de servicios en verano y los estudiantes, junto a sus familias, chocan contra la crisis de la vivienda en pleno subidón de expectativas ante la esperada cita universitaria. Ese carrusel de detalles deteriora el bienestar cotidiano y agranda una desafección de la que solo sacan provecho los populistas.

El instante de Algemesí

Esta semana ha quedado demostrado el colapso del Congreso. Pedro Sánchez ha perdido la confianza parlamentaria que votó su reelección, mientras Alberto Núñez Feijóo continúa sin mayoría para armar una moción de censura. El líder del PSOE anima desde el Comité Federal a resistir como sea, con todo lo que eso implica. El jefe de la oposición, por su parte, renuncia a su principal cometido y deja que el trabajo se lo hagan jueces y periodistas. El sofoco parlamentario de improvisar acuerdos puntuales para seguir en la Moncloa, o no, ha coincidido con la primera ola de calor. De esa emergencia climática sabemos mucho, pero que apenas sudamos mientras funcione el aire acondicionado.

En medio de tanta sofoquina, llegó la foto del president del Consell, dos ministros, los comisionados de la dana y los alcaldes de la zona cero. La excepción de un instante que confirma la polarización, aunque al menos brille la educación, faltaría. Me consta que Raúl Mérida y Zulima Pérez hablan mucho y coinciden en más diagnósticos de los que les obligan a admitir. Por eso Juanfran Pérez Llorca y Diana Morant desaprovecharon el viernes en Algemesí una ocasión única para anteponer las necesidades valencianas tras la catástrofe y unir la voz contra una burocracia que ralentiza obras imprescindibles.

Morant será oficialmente candidata a la Generalitat antes que Llorca, parece, pero ambos parten como favoritos. Les habrían hecho un favor enorme a sus alcaldes con algo más de sentido institucional. Ese que reclama el arzobispo Enrique Benavent en su traducción valenciana del programa humanista del papa León XIV. La ministra aplaudió al pontífice en el Congreso y el jefe del Consell ha asistido a varias homilías del obispo de Quatretonda, pero la pompa vuelve a esconder el sermón. Será el calor.

La pica en Ontinyent

Si Pérez Llorca no tenía suficiente con Feijóo y con los movimientos en la claridad de Vicent Mompó, ahora le aparece otro conato de incendio en la Vall d’Albaida. El portavoz del PP de Ontinyent, Rafa Soriano, se ha puesto valiente al pedir la dimisión de la concejala de Medio Ambiente, Sayo Gandia, de Ens Uneix y de la máxima confianza de Jorge Rodríguez, por el sistema de recogida de basura puerta a puerta. Un plan que, por cierto, ya se ha llevado por delante a varios gobiernos municipales, como ocurrió en Meliana.

Quien piense que se trata de una polémica local se equivoca. Soriano es íntimo del síndic del PP, Fernando Pastor, que a su vez es la mano derecha de Llorca en las Corts. Y ojo: los tres son exalumnos del Convent de Ontinyent. Para quienes creemos poco en las casualidades, parece que desde el Palau le están devolviendo algún agravio a Mompó por la vía ontinyentina.

Pero como el PSPV no existe en la capital de la Vall d’Albaida, por obra y gracia de Rebeca Torró, y en la Diputación cada socialista va a la suya, el arrebato del edil popular quedará en nada. Al menos de momento. Porque, como bien sabe el alcalde Jorge Rodríguez, el verano solo acaba de empezar y en agosto llegan las fiestas.

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