Opinión | Bolos
Anna Lluch y Joan Romero
La primera edición de los galardones 'Valenciana i Valencià de l'Any' celebra la excelencia y el compromiso de dos figuras destacadas en la universidad y la medicina

Joan Romero y Anna Lluch, primeros 'Valencià i Valenciana de l'Any' de Levante-EMV. / ED
Lo mejor contra los aires de frustración son las celebraciones. Y más aún cuando se trata de una primera edición que nace con vocación de continuidad y con el respaldo de una elección aclamada. Reconocer el compromiso cívico de personas vinculadas a esta tierra, además de un gesto de gratitud, también es una obligación compartida.
Ese es el origen de los galardones ‘Valenciana i Valencià de l’Any’, impulsados por el Comité Editorial de Levante-EMV, que preside Ainhoa Moll y del que forman parte Esther Pastor, José Remohí, Marina Sender, Vicent Todolí, María Jesús Vicent, Juan Lagardera y Paco Lloret, junto con Juan Ramón Gil, Silvia Tomás y quien firma estas líneas. También lo integra Joan Romero, uno de los premiados, que no solo no participó en la decisión, sino que además se resistió todo lo que pudo. Eso, seguramente, lo explicará él mismo esta tarde durante la entrega del reconocimiento en el hotel Westin, en un acto que servirá para expresar nuestra gratitud a dos referentes de una generación.
A Romero tenemos la suerte de leerlo en estas páginas. A su larga trayectoria como servidor público, tanto en la administración como en la universidad, hay que añadir la elaboración del plan de gobernanza metropolitana. Una generosidad intelectual y cívica a la que suma ahora la donación de 30.000 euros a la Universitat de València, de la que es catedrático de Geografía Humana, destinados a becas de excelencia para estudiantes con menos recursos.
Basta hablar con una de las centenares de pacientes que han pasado por la consulta de Anna Lluch para entender cómo la medicina en general y la oncología en particular pueden hacerse profundamente humanas cuando están en manos de grandes profesionales. Su trato, su autoridad médica y su absoluta dedicación desde la cátedra de Medicina de la UV al tratamiento del cáncer la han convertido en una de las figuras más respetadas de la medicina española.
Un aula, un hospital, una consulta, una investigación o un estudio pensado para mejorar nuestro bienestar colectivo. El ejemplo de Anna Lluch y Joan Romero refleja lo que somos capaces de construir cuando ponemos el conocimiento al servicio del bien común. En la figura y en la trayectoria de ambos hay toda una declaración pública de principios.
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