Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Bolos

València

El valor y el talento de un ‘laik’

Premiados en la primera edición de los premios Laik

Premiados en la primera edición de los premios Laik / Levante-EMV

Durante mucho tiempo, una parte del mundo mainstream miró las nuevas formas de comunicación con una mezcla de condescendencia y recelo. Como si todo lo que no respondiera a los códigos tradicionales fuera necesariamente menor. Como si el humor, la espontaneidad o la ligereza no hubieran sido siempre ingredientes esenciales del talento.

Pero la realidad, sobre todo la de ahora, viaja más rápida que nuestros prejuicios. Hoy la conversación pública también se construye en formatos breves, directos y compartidos. Se informa, se opina, se recomienda, se protesta, se ríe y se aprende en narrativas que hace apenas unos años parecían periféricas. Y quien consigue detener la atención de alguien en medio del ruido conquista unos segundos en el territorio más disputado de nuestro tiempo.

El sentido de unos reconocimientos como los Premios Laik de Levante-EMV es admitir que detrás de cada pieza, de cada idea y de cada historia hay oficio, intuición, constancia y una capacidad nada menor de conectar con los demás. Hacer que alguien se reconozca en una escena cotidiana, descubra un lugar, entienda una idea, se emocione con una historia o sienta el impulso de compartirla no es poca cosa.

Conviene no despreciar ese gesto. El “esto se lo tengo que mandar a alguien” es una de las formas contemporáneas de la conversación social. Antes se recortaba una columna, se comentaba una portada en el café o se recomendaba un programa de radio. Hoy cambian los soportes, pero no desaparece la necesidad humana de contar, escuchar y formar parte de algo.

La palabra “like”, escrita aquí como “laik”, despoja el término de solemnidad importada y lo acerca a esa manera mediterránea de apropiarnos de las cosas sin pedir permiso. El “laik” es una señal de complicidad. Así que gracias a quienes destilan talento para hacernos reír, pensar y descubrir. A quienes nos hacen sentir un poco más conectados, más acompañados y más dentro de una conversación compartida.

Celebrar un “laik” no significa rendirse al aplauso fácil, es aceptar que las formas de reconocimiento han cambiado. Y que comunicar bien sigue siendo comunicar bien, aunque ahora se escriba con k.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents