Opinión
Compromís: siempre se trató de generosidad
La derecha ganó en gran medida en 2023 porque la no confluencia entre Compromís, Podem i Esquerra Unida dejó sin representación casi 90.000 votos progresistas

PSPV, Compromís y Podemos firman el primer Botànic en 2015
Estos son días en los que la actividad de Compromís, una vez más debatiéndonos entre el ser y el estar, me retrotraen al pasado. Concretamente, a los seis u ocho meses previos a julio de 2023, meses en los que la coalición a la que pertenezco se estremeció hasta los cimientos, acosada por el lawfare y, quizás, por unas prisas oportunistas que provocaron que no se entendiera lo que de verdad nos jugábamos: la llegada de una derecha populista y radical dispuesta a no comprometerse con la vida cotidiana de la mayoría.
Así que, tres años después de la llegada de Mazón al poder con todas sus consecuencias, volvemos a estar en ese debate de cómo representar los intereses de la mayoría de la ciudadanía, la que vota Compromís y la que no. El resultado del debate marcará el próximo devenir de la defensa de todos aquellos valores que unen a los movimientos progresistas, en un momento que se podría decir crucial para las sociedades democráticas en muchos aspectos. La discusión, por tanto, no es baladí.
El Botànic, que con sus aciertos y errores fue un faro para la izquierda vanguardista durante su existencia, no se perdió simplemente “por un puñado de votos”, pero sí por unos márgenes electorales muy estrechos que la fragmentación convirtió en decisivos. La derecha no ganó porque hubiera una mayoría social aplastante contra el Botànic; ganó en gran medida porque la no confluencia entre Compromís, Podem i Esquerra Unida dejó sin representación casi 90.000 votos progresistas.
A mi juicio, entonces imperaron posiciones con cierta vocación a reescribir más las relaciones de poder internas en los partidos que al objeto para el que servimos, que es la consecución de una sociedad justa de verdad, sostenible, en la que la felicidad de la ciudadanía sea un fin y no solo un eslogan. Y para eso, hay que estar en el Consell.
Y es aquí, a las puertas de otro año electoral, donde una se pregunta si esta vez haremos las cosas bien. Si estaremos a la altura de la situación, si seremos capaces de ofrecer una alternativa robusta, plural e ilusionante que vuelva a poner el Palau de la Generalitat al servicio de la gente. Gobernar no es un complemento ornamental de la política: es la condición para transformar la realidad. Y quienes hemos tenido responsabilidades públicas sabemos que sin Consell no hay Diario Oficial capaz de proteger los derechos que defendemos en la calle.
La pregunta es sencilla: ¿queremos gobernar para frenar la hemorragia que PP y Vox han abierto en los servicios públicos valencianos?
Leo estos días opiniones que, más que abrir caminos de esperanza, parecen escritas desde el miedo a perder el control. Escucho también declaraciones con muchos rodeos y pocas respuestas. Pero la pregunta, en realidad, es sencilla: ¿queremos gobernar para frenar la hemorragia que PP y Vox han abierto en los servicios públicos valencianos? Si la respuesta es sí, sobran florituras y falta generosidad.
Compromís siempre fue, en el fondo, eso: generosidad. La de juntar culturas políticas distintas. La de construir un espacio en el que nos podamos reconocer todas. La de crecer para transformar, no para administrar una identidad cerrada. De nada servirán los sorpassos internos, las jerarquías entre fuerzas hermanas o el mejor resultado de nuestra historia si todo ello no permite desalojar a la derecha del Consell.
Ante un escenario de empate técnico entre bloques, reivindico una alianza fraterna, un Proyecto que desborde y una relación entre iguales. Un espacio donde todas nos sintamos parte, donde la diversidad no sea una amenaza sino una fuerza. Apostemos por la unidad y por el burbujeo de ideas. Por una política que no se conforme con lucir bien en la pancarta, sino que quiera volver a escribir el Diario Oficial. Porque lo que no gobernemos nosotras, lo seguirá gobernando la derecha.
- El teniente coronel acusado de enriquecerse con sobrecostes y mordidas con obras de la Guardia Civil acusa a Asuntos Internos de equivocarse
- Final del Mundial pasada por agua y con un calor asfixiante: la Aemet prevé tormentas con granizo, lluvias y fuertes rachas de viento en la Comunitat Valenciana
- Una mujer fallece al ser arrollada por un tren de la L1 de Metrovalencia tras un despiste
- Una clara mayoría de valencianos prefiere que el paseo García Lorca lleve el nombre de Jaume I
- El río Vaca en Tavernes, Simat y Benifairó de la Valldigna recupera un centenar de especies tras eliminar la caña invasora hace cinco años
- El PSPV pide que el secretario general de la Diputación de Valencia anule el pleno del día 30 por vulnerar sus derechos
- Un helicóptero y cuatro patrullas de la Guardia Civil participan en la búsqueda del toro y las vaquillas fugadas de los festejos de Gátova
- Los valencianos Spanish Brass tocarán el himno de España en la final del Mundial
