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Opinión | Viento albornés

València

Decíamos ayer, diremos mañana

Pedro Sánchez, en el Comité Federal del 27 de junio de 2026.

Pedro Sánchez, en el Comité Federal del 27 de junio de 2026. / Javier Barbancho / ACN

El aserto “Decíamos ayer, diremos mañana” fue utilizado hace pocos años en el octavo centenario fundacional de la Universidad de Salamanca -instituida en 1218 durante el reinado de Alfonso IX de León-, sin desdoro de su lema oficial: Omnium scientiarum princeps Salmantica docet (Salamanca es la primera en enseñar todas las ciencias) inscrito en las Escuelas menores, ni del oficioso proverbio latino, devenido en refrán o dicho popular: Quod natura non dat Salmantica non praestat (lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga).

La USAL se sirvió así de la fama alcanzada por una tercera frase: “Como decíamos ayer” (Dicebamus hesterna die), unida asimismo a la leyenda e historia de la ciudad salmanticense, pues unos la recuerdan como utilizada por fray Luis de León al retornar a sus aulas tras un quinquenio procesado por la inquisición -siglo XVI-, mientras otros la señalan como usada por Miguel de Unamuno -aún no se han cumplido cien años- al retomar la docencia en Salamanca tras vivir siete años de destierro en Canarias por mandato del general/dictador Primo de Rivera.

Es más, el “decíamos ayer” también se coló en 2019 en la política nacional, ya que a ello hacía referencia el tercer capítulo del Manual de Resistencia publicado ese año por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien sugería la sensación habida después de ganar sus últimas primarias del partido socialista, pero que erróneamente endilgaba a san Juan de la Cruz para rechifla de críticos, aunque este místico santo fuera alumno de Salamanca, quizá de fray Luis, y en su día hubo de fugarse de la cárcel carmelita toledana tras meses de maltrato.

Como decíamos ayer (Levante-EMV, 19 junio 2026), esperábamos las comparecencias de Sánchez ante el congreso y el comité federal de su partido anhelando “algo de claridad (…) sobre el futuro próximo de todos”, pues parecía que las derechas extremas de la oposición querían, como siempre, remover entera su noria de bulos cada vez que hay algún dato nuevo, pero el miércoles 24 y el sábado 27 encontramos a un presidente muy recuperado, con respecto a sus disculpas de hace un año -por la secretaría de organización corrompida-, fuerte y propositivo.

El sábado a las once escuchamos a Pedro Sánchez, en TVE, mostrando con su mejor cara la crudeza de lo real, no de los relatos que tantos fabrican a diario, y abriendo camino para el año electoral, con municipales-autonómicas y generales, que termina en número siete. A las cuatro de la tarde, en el Toro tv, asistimos (dentro de la asamblea general de Vox bajo el lema “Al grano”) a la presentación del plato fuerte: el programa de desregulación institucional a cargo del diputado Figaredo -frigodedo- vertiendo una montaña de datos económicos manipulados.

El mismo sábado supimos por el diario El Mundo (Juanma Lamet dixit), con “fuentes de Génova” trece, que Núñez Feijóo, orante del PP, había decidido no mostrar sus “grandes planes de regeneración” y lo posponía hasta otoño, centrándose ahora en las guerras judiciales; ese día viajaba a Cataluña donde quiere “pasar página”, si bien matizando que “no olvidará”, para finalmente empezar la semana anunciando pucherazos electorales: un sindiós. Lo que natura dio a Pedro no quiso legarlo a Alberto (si su padre…) y no lo solucionará Salamanca ni Santiago matamoros.

PD: La USAL, pionera en Europa, más reconocida estos días en el congreso por el papa León que conocida por los padres y madres de la patria, dedicará este año un congreso monográfico a la figura del intelectual valenciano Jaime Siles, reciente ganador del Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía.

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