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Opinión

València

La circunstancia valenciana

Pérez Llorca, durante su intervención en el Auditori.

Pérez Llorca, durante su intervención en el Auditori. / Toni Losas.

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, escribió Ortega para sostener que el ser humano no puede entenderse de forma aislada, sino a través de la realidad que lo rodea. Dicho de otra forma, las circunstancias objetivas y el sujeto individual son inseparables, manteniendo una relación en constante diálogo. Una máxima filosófica que podría aplicarse a la política actual en la Comunitat Valenciana, donde la “circunstancia” serían los hechos que, desde octubre de 2024, han quedado marcados por la tragedia, especialmente por la penosa gestión del Consell al frente de la emergencia y sus consecuencias. Una realidad que ha alterado profundamente el contexto político y social valenciano.

Queda menos de un año para las elecciones autonómicas y los partidos se preparan. En política lo de ser una opción está bien, pero ser la opción es mucho mejor. El Partido Popular sigue sin confirmar a Pérez Llorca como candidato a la Presidencia de la Generalitat. Y aunque todo apunta a que finalmente lo será, no deja de generar cierta desconfianza el hecho de que no se haga. En el caso del Partido Socialista, su secretaria general Diana Morant ya es oficialmente candidata a la Presidencia tras la apertura de un proceso de primarias. Es decir, el primero es una opción -tal y como dijo el presidente de la Diputación de Valencia-, y la segunda es la opción, como ha confirmado el PSPV.

Quizá esto tenga que ver con el origen. Pérez Llorca fue elegido president de forma precipitada y sin mucho convencimiento por parte de los suyos, lo que ha generado una sensación de “interinidad” desde el minuto cero en el que asumió la máxima responsabilidad autonómica hasta hoy. En cambio, Morant es secretaria general del PSPV desde hace más de dos años tras haber sido elegida en dos congresos consecutivos, lo que le ha permitido apuntalar su liderazgo. No obstante, más allá de la duda sobre el cartel del Partido Popular, lo relevante de cara a las próximas elecciones autonómicas tendrá mucho que ver con lo que encarna cada uno de los dos grandes partidos en la Comunitat. Vuelvo al inicio de esta columna, a Ortega, a la “circunstancia”, porque esta ha dejado de ser solo el contexto para convertirse en la protagonista. Y cuando eso ocurre, las candidaturas importan, pero todavía más aquello que representan.

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