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Opinión | Cuaderno de Resistencia

Ramón Ferrando

Ramón Ferrando

Redactor en la sección de Economía

Vuelan los pisos de obra nueva más caros de València

Solar de la calle Russafa número 11 donde se van a construir los pisos más caros de València.

Solar de la calle Russafa número 11 donde se van a construir los pisos más caros de València. / Fernando Bustamante

El mercado de la vivienda está roto. El 90 % de la clase media se ha quedado fuera de juego por el subidón de precios durante la burbuja salvaje en la que estamos inmersos. Los promotores en el Cap i Casal se han lanzado al segmento de lujo y los números les dan la razón. Acaba de salir a la venta la promoción más cara de València y los pisos están volando pese a que algunos consultores que conocen a fondo el negocio se muestran escépticos.

La promoción está en el número 11 de la calle Russafa (entre Colón y Gran Vía) y los pisos vuelan. Los precios, que la promotora no ha publicitado, son de infarto. Los pisos de tres habitaciones cuestan 1,6 millones de euros y el mejor ático, 2,4 millones de euros. Eso sí, los dos áticos del edificio tienen piscina individual.

El coste del metro cuadrado supera los 7.500 euros, casi el doble que la media de los pisos de obra nueva en València, que está a unos escandalosos 4.000 euros. La promotora, la sevillana ABU, presume de que el solar está en el barrio donde viven las mayores rentas de València.

Solo se construye para ricos

Y así estamos. Solo se construye para ricos. Y no es porque los promotores sean unos avaros. Ellos funcionan con una hoja de Excel en la que tienen marcada en negro una rentabilidad del 15 al 18 %. Desde fuera puede parecer un abuso, pero hay que tener en cuenta que ese porcentaje es a tres años (el tiempo medio de ejecución de los proyectos). 

Por medio tienen que afrontar subidas de los costes de la construcción como la del último año, que ronda el 12 %. Vamos, que la inversión inmobiliaria tiene su riesgo.

La solución para la clase media pasa por la vivienda protegida, pero los promotores huyen de ella porque no les salen los números. Ahora, el coste del metro cuadrado de un piso protegido en Valencia es de 2.400 euros, casi la mitad que el de otro idéntico de renta libre.

Digo idéntico porque la construcción está sometida a un código de edificación extremo que obliga a equipar la vivienda con extras como un equipo de aerotermia (14.000 euros), ventanas con aislamiento como si Valencia fuera Oslo (11.000 euros) y otro tipo de elementos que están muy bien, pero que suben la factura 35.000 euros.

Los expertos lo tienen claro

Hay arquitectos como Alejandro Escribano o Fernando Cos-Gayón que defienden abiertamente que en el actual contexto de crisis habitacional no tiene sentido mantener algunas exigencias del código de edificación. No se refieren a rebajar calidades (construir pisos con paredes de papel como antes), sino a prescindir de sistemas como la aerotermia porque un termo eléctrico de 300 euros cumple la misma función de calentar el agua, y no contamina como los calentadores de gas natural.

Yo estoy con Escribano y Cos-Gayón. Necesitamos que se construya vivienda protegida a mansalva. Y cuanto más barata, mejor. El futuro de nuestros hijos pasa por ahí.

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