Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

La emergente cultura metropolitana

Las bellas artes precisan de una mediación potente para proyectar sus diversas manifestaciones en la plaza pública

Las famosas meninas de Valdés serán el eje del futuro museo.

Las famosas meninas de Valdés serán el eje del futuro museo. / Levante-EMV

La cultura, además de la creación, vive de los espacios que la sostienen, la interpretan y la conectan con su entorno. Esa red tiene una historia larga en València. Empieza en instituciones como la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, atraviesa museos como el propio Bellas Artes y el IVAM, y se amplía con proyectos como el Espai Valdés. Esa continuidad importa. San Carlos representa la unión del criterio de memoria y la defensa del patrimonio. El IVAM simboliza la apertura contemporánea de una conversación más amplia. El Espai Valdés añade una nueva pieza a ese ecosistema. Se trata de sumar sentido cultural. Ahí los medios tenemos la función de mediar entre sus instituciones, sus creadores y la ciudadanía. Un periódico explica por qué importa una colección, una exposición, una restauración, una política museística o una apuesta nueva. Aporta contexto, memoria y discusión. Evita que la cultura quede reducida a inauguraciones, agendas o instantáneas fugaces.

El entorno del periodismo digital ofrece muchas oportunidades. Permite abrir archivos, recuperar debates, acercar la crítica a públicos plurales, combinar texto, imagen, audio y vídeo, y dar continuidad a conversaciones que antes dependían de unas páginas concretas. Pero esa oportunidad solo será útil con criterio. La tecnología amplifica; no piensa por nosotros. València necesita fortalecer aún esa relación más directa y más madura entre sus instituciones culturales, sus artistas, sus universidades, sus museos y sus medios. Necesita que San Carlos sea vista como una autoridad viva. Que el IVAM sea un actor central del pensamiento contemporáneo. Que el próximo Espai Valdés conecte con la ciudad.

La cultura, nunca más plural y diversa como ahora, no parte de cero. Tiene memoria, talento, patrimonio y el público más receptivo de los últimos tiempos. Por eso precisa de una mediación capaz de unir todas esas piezas y proyectarlas hacia la plaza pública. Y el formato digital es el más potente de toda la historia del arte, porque rebaja la solemnidad vacía y recaba todo su contexto para una conversación fluida. En definitiva, ofrece más ambición para contar que la metrópoli ofrece mucho más que sus tópicos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents