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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Las plazas que ya tenían dueño

La sentencia que condena al hermano del presidente del Gobierno señala que el nepotismo daña la salud democrática

David Sánchez y Miguel Ángel Gallardo, en el juicio por la contratación del hermano de Pedro Sánchez en la Diputación de Badajoz

David Sánchez y Miguel Ángel Gallardo, en el juicio por la contratación del hermano de Pedro Sánchez en la Diputación de Badajoz / L-EMV

La sentencia que condena al hermano del presidente del Gobierno acredita que la Diputación de Badajoz creó una plaza a medida para David Sánchez y advierte de que el nepotismo daña la salud democrática. Es otra llamada a la transparencia destinada, probablemente, a caer en saco roto. El PSOE, el partido afectado, podría haber pedido perdón e incluso anunciado que actuaría ante cualquier caso semejante. De paso, podría haber instado al PP a levantar también las alfombras y confeccionar el censo completo de los afortunados. Con nombres, apellidos, nóminas, méritos, parentescos y padrinos.

La Diputación de València, por poner un ejemplo, podría dar el primer paso. Nuestra corporación provincial ha sido históricamente capaz de descubrir una necesidad administrativa justo después de encontrar a la persona destinada a satisfacerla. Aparece el elegido y, con admirable diligencia burocrática, se diseña el puesto. O se localiza el recoveco legal para que quienes entraron por la puerta lateral terminen con plaza de funcionario. Y, cuando quedan a la intemperie, denuncian una purga que solo figura en su expediente, no sin antes enviar a alguien a negociar por lo bajini la conservación del despacho.

La Audiencia de Badajoz le ha marcado el camino a la de València al considerar probado que el puesto del hermano de Pedro Sánchez fue concebido para un destinatario concreto. El enchufismo solo necesita convertir una convocatoria pública en una representación teatral, con unas bases, varios aspirantes, una entrevista y un resultado decidido de antemano. El problema es que estas prácticas solo escandalizan cuando llevan el apellido del adversario. Entonces se llaman corrupción y caciquismo. Cuando lucen los colores propios, pasan a denominarse confianza, perfil adecuado, libre designación o incorporación de talento.

La condena a David Sánchez coincide con una encuesta del Gesop para Prensa Ibérica, según la cual el 53,5% de los españoles cree que los jueces no actúan con independencia. Una desconfianza que aumenta, precisamente, entre los votantes de los partidos más afectados por las investigaciones. La mejor defensa de las instituciones consiste en exigir que las administraciones contraten por mérito y capacidad.

Así que ha llegado el momento de elaborar el censo. Aunque, visto lo visto, quizá el puesto para redactarlo ya esté adjudicado.

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