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Opinión | Traspapelado

València

¿Ha de leer un director general de Cultura?

Tenemos un director general que no consume literatura, salvo la jurídica. Ante la sincera declaración, uno ha de contener la tentación neroniana de poner el pulgar hacia abajo y condenar al alto cargo

Imagen de la última edición de la Fira del Llibre de València.

Imagen de la última edición de la Fira del Llibre de València. / JM LOPEZ

La pregunta del titular tiene intención. El actual director general valenciano de las cosas culturales decía hace poco a preguntas de mi compañera Amparo Barbeta sobre sus intereses artísticos: “Lo último que vi fue la ópera de Turandot. Libro no sabría decirte ahora porque suelen ser de temas jurídicos y exposición fui al Centre del Carme pero no recuerdo de quién era”. Así, tenemos un director general que no consume literatura, salvo la jurídica. Ante la sincera declaración, uno ha de contener la tentación neroniana de poner el pulgar hacia abajo y condenar al alto cargo, que por si fuera poco también es ahora el que manda en el Institut Valencià de Cultura. Hace tiempo que dejé de preguntarme por los motivos de las buenas y las malas personas. Hace tiempo que asumí que leer no hace obligatoriamente mejores personas. No me parece lo mejor no tener la mínima sensibilidad y querencia por aquello sobre lo que has de regular, legislar y cuidar, pero quizá Ignacio Prieto sustituya la afición por empeño y empuje.

Ignacio Prieto, director general de Cultura y del IVC.

Ignacio Prieto, director general de Cultura y del IVC. / Daniel Tortajada

En todo caso, recomiendo a nuestro director general que lea literatura: alta, media y baja. Todo nutre. Y no todos los momentos vitales son iguales. Quizá no sea mejor gestor por ello. Ni siquiera mejor persona. Pero le aseguro que le ayudará a conocer mejor a los otros, a eso que long time ago llamaban el alma humana. Quizá no obtenga más certezas, sino más preguntas y dudas, pero eso no es una mancha, sino un avance, si me permite. Sobre todo en alguien que dice que “la cultura valenciana necesita menos ideología”. La supuesta cultura blanca e impoluta está cubierta de ideología. La ideología no es un problema; la politización, sí, pero eso ya es otra historia y nos llevaría a preguntarnos por las razones por las que los espectáculos de Xavi Castillo han quedado excluidos del catálogo del Circuit Cultural Valencià. ¿No será mejor dar libertad a los municipios si quieren programar (o no) al cómico? ¿No es una decisión ideológica extirparlo del Circuit? ¿No es eso censura? Ya digo, señor director general, preguntas y más preguntas que puede hacerse.

En todo caso, nuestro director general no tendrá los problemas de Mendel Uminer, ni sabrá quién es ese biblioloco neoyorquino al que han desahuciado de su pequeño apartamento en el Upper East Side porque la comunidad de vecinos consideraba un riesgo de incendio los 10.000 libros que acumulaba en el piso. El joven pleiteó y perdió (leo la historia en La Vanguardia) y, entre deshacerse de sus libros o irse con ellos a otra parte, decidió esto último. Lo entiendo. Estas cosas pasan cuando se lee. Estas cosas no le pasarán a nuestro director general. Pero yo, en todo caso, qué le voy a hacer, mal que le pese a mis convivientes, me siento más cerca de este aspirante judío a intelectual que de nuestro letrado (por titulado en Derecho) director general. Cosas que pasan con los libros.

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