Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Del Soro a Ferran Torres

El alcalde de Foios ha anunciado el nombramiento del héroe de España como hijo predilecto

Foios celebra la victoria de España en el Mundial.

Foios celebra la victoria de España en el Mundial. / Fernando Bustamante

Aunque los más jóvenes no sepan quién es El Soro, cantan el «Y viva España» que popularizó Manolo Escobar como si fuera el último rap. El cantante, vecino de Benidorm, donde murió, hizo célebre aquel pasodoble, sin embargo, a partir de una canción compuesta en 1971 por un músico belga y con letra en neerlandés, para más inri. El título original era «Eviva España», y la canción celebraba la imagen idílica que los turistas del norte de Europa tenían entonces del país: sol, mar, vacaciones, flamenco y castañuelas.

Las canciones evolucionan hasta llegar a nuestros días convertidas en lo que son y, también, en lo que parecen. Pese a compartir pueblo, el torero, que a eso se dedicaba El Soro, no ha superado el corte de la historia que Ferran Torres sí parece tener asegurado. Después de las celebraciones globales llegan las locales. El alcalde de Foios, que sabe que los triunfos no conocen identidades, pese a ser de Compromís, se ha apresurado a anunciar el nombramiento del héroe de España como hijo predilecto. Además, una de las medallas de honor de la Generalitat del próximo Nou d’Octubre ya lleva su nombre. Así que la segunda estrella mundial ha hecho más por esa España plurinacional que Gabriel Rufián, fiel seguidor del Espanyol.

Inglaterra, que además de inventar las reglas del balompié acaba de producir una serie sobre el fracaso de su selección, «Dear England», estrena primer ministro tras una ordenada sustitución laborista de la que el PSOE debería tomar nota. Dentro de un mes, cuando el Everton reciba al Crystal Palace en el Hill Dickinson Stadium de Liverpool, el nuevo premier británico, Andy Burnham, evertonian de toda la vida, se sentará en su localidad habitual de grada. Ha renunciado a ocupar el palco porque su estilo, según remarca, consiste en escuchar a la gente para saber por dónde sopla el viento.

Siempre resulta auténtico conservar las aficiones más genuinas, por lo que pueda pasar. El Soro, por ejemplo, continúa acudiendo al coso de la calle Xàtiva, ahora en silla de ruedas. Y Ferran Torres, cuando puede, se acerca a ver entrenar a los niños en el campo que lleva su nombre.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents