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Opinión

José Miguel Martínez Castelló

José Miguel Martínez Castelló

Doctor en Filosofía y profesor de bachillerato de filosofía, psicología y religión en el Patronato de la Juventud Obrera de Valencia (PJO)

Doctor en Filosofía y profesor de bachillerato de filosofía, psicología y religión en el Patronato de la Juventud Obrera de Valencia (PJO)

El eterno retorno de la Fiesta de Moros i Cristians de Torrent

La Gran Entrada de los Moros y Cristianos de Torrent, en imágenes

La Gran Entrada de los Moros y Cristianos de Torrent, en imágenes

Una de las ideas más complejas y enigmáticas de la historia del pensamiento es el eterno retorno de Friederich Nietzsche. Su comprensión y discusión ha provocado ríos de tinta. Estamos ante esa clase de conceptos que entran en el olimpo de la sabiduría porque nos ayudan a comprender los misterios y los recovecos más profundos de la existencia humana. No basta con comprenderlos, hablar y dar razón sobre ellos, sino que requieren vivirlos desde nuestro día a día, con las alegrías y las tristezas, las conquistas y las pérdidas que nos van definiendo y esculpiendo nuestro carácter y nuestro ser único más íntimo. De alguna forma, apunta a la perenne repetición del tiempo que priva de carácter definitivo a cualquier acontecimiento. En otras palabras, Nietzsche nos invita a asumir con alegría la repetición de los ciclos naturales, la vida y la muerte, hasta sus últimas consecuencias, con todo lo bueno y lo malo. Un rotundo sí a la vida, sin excusas, siendo conscientes del milagro de estar vivos y de aprovechar cada instante y cada momento para hacer de ella toda una obra de arte.

Toda esta pedagogía de la vida se encarna en las celebraciones y en las fiestas. Todo se repite, todo vuelve, pero desde una concepción deportiva de la vida. Las fiestas nos ayudan a continuar la vida en medio de las pérdidas, de aquellas personas que nos dejaron, por encima de las enfermedades, de la muerte y de nuestras miserias. Necesitamos, como diría León XIV, alzar la mirada, y abrazar con esperanza que estamos aquí, con aquellos que nos rodean y nos regalan vida y ánimo para seguir adelante. La fiesta de Moros i Cristians de Torrent son la representación de lo que Nietzsche soñó. A pesar de los pesares, los abrazos y los encuentros vuelven, se repiten, alimentando la convicción de que esta vida vale la pena. Cuando las miradas se encuentran por las calles, se aúnan en filaes y cabiles, y las lágrimas vanan por los rostros por la emoción del momento, de golpe, trascendemos, nos elevamos, dado que estamos ante un instante único. Deberíamos caer en la cuenta de la suerte que tenemos de poder celebrar de esta forma la vida sin el estruendo de las bombas y la vigilancia perpetua de drones de combate.

En uno de los textos más extraordinarios de Así habló Zaratustra, Nietzsche llega a decir: “¿Esto era la vida?, quiero decirle yo a la muerte. ¡Bien, pues venga otra vez!”. Todas las personas que tenemos la suerte de formar parte de la fiesta de Moros i Cristians de Torrent, como tantos otros pueblos y ciudades, estamos ante una disposición diferente respecto a la vida. Ésta nos golpeará, no puede ser de otra forma, no existe alternativa, pero nos ayuda a caer en la cuenta que cada año, cada fiesta es única, que pasará lo que pasará, pero siempre se dibujará en el horizonte el poder del reencuentro, del amor y la de la amistad. Estas son las únicas realidades de la vida que nos hacen mantenernos en pie, ya que siempre aparece esa mirada, ese hombro, esa mano hermana que nos recuerda que no estamos solos y que debemos celebrar la vida para ser merecedores de ella. Estos días de fiesta pululará la creencia y la convicción de que esta vida sí merece la pena junto con las personas que amamos y admiramos. Festes de Moros i Cristians de Torrent. Endavant.

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