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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

El instante de Almussafes

La complicidad entre Sánchez y Pérez Llorca ante el futuro industrial de Ford ofrece una tregua que ambos aprovecharán ya en clave electoral

Pedro Sánchez y Juanfran Pérez Llorca en el anuncio del acuerdo entre Ford y Geely en la factoría de Almussafes.

Pedro Sánchez y Juanfran Pérez Llorca en el anuncio del acuerdo entre Ford y Geely en la factoría de Almussafes. / Germán Caballero

Es una imagen real: Pedro Sánchez y Juanfran Pérez Llorca conversando amablemente, incluso con complicidad, durante el anuncio de un gran acuerdo para la economía valenciana. Ocurrió el jueves en la factoría de Ford —y ahora también de Geely— en Almussafes. Allí, en primera fila, el presidente del Gobierno y el jefe del Consell asistieron juntos al desembarco de la compañía china de automoción, una operación que despeja el futuro de una de las mejores plantas estadounidenses del motor en Europa. La excepcionalidad de un momento que debería ser habitual en las relaciones entre administraciones invita a recuperar el tiempo perdido, sobre todo tras la trágica dana.

Más allá de la trascendencia industrial que supone producir cinco modelos de automóviles en una factoría compartida por dos gigantes del motor, el momento merecía ser inmortalizado ante los trabajadores. También quedaron en segundo plano las menudencias de sus respectivos equipos sobre qué gobierno había hecho más para propiciar una alianza de indudable valor geoestratégico. Lo evidente era la satisfacción en los rostros de ambos presidentes. La escenografía de cierto tinte sindical organizada por UGT ayudó, sin duda, a que Sánchez se sintiera cómodo, pero Pérez Llorca supo interpretar el fondo y la forma para no desentonar. Al fin, y después de echar demasiada leña al fuego, los máximos representantes del Estado estuvieron a la altura.

Entre mamarralladas y excesos hitlerianos, la espontánea fotografía de Sánchez y Pérez Llorca debería marcar una tregua. Pero no se hagan ilusiones, porque fue precisamente en Almussafes donde ambos dieron por inaugurada la campaña electoral del próximo curso.

El líder socialista confirmó que la Comunitat Valenciana es clave para evitar la hecatombe del PSOE. Y, dados los evidentes problemas de comunicación de la candidata —y todavía ministra— Diana Morant, Sánchez necesitará algo más que dejarse caer por aquí de vez en cuando. Como no parece que haya tiempo para improvisar estrategias de alcance, estaría bien que Morant abandonara el tóxico edadismo, preparara mejor sus intervenciones e incorporara a su equipo a personas solventes, dejando la cuchipanda para los momentos de asueto. Si, además, se deja acompañar por activos como Ximo Puig, Pilar Bernabé y algunos alcaldes reconocidos, cometerá menos errores.

El gran mérito de Pérez Llorca ha sido calmar el ambiente. No era fácil, y sus socios de Vox no van a dejarle tranquilo, como se ha comprobado durante el debate presupuestario y ahora con la ley de Acompañamiento, que siempre constituye un campo de minas para el Consell y una nueva oportunidad para la oposición. ¿Es suficiente para que Génova ponga día y hora a su nominación? Nunca se sabe con una dirección del PP pilotada por galleguistas confesos. Pero, más allá de los tópicos, su talante de president y una hoja de servicios curtida en mil batallas orgánicas le permiten afrontar las próximas semanas con cierta quietud. También deberá salir del charco provocado por su presencia en la final del Mundial. Sigo sin entender cómo no corrió al vestuario para hacerse una fotografía con Ferran Torres. Tendrá ocasión de arreglarlo en los próximos días recibiendo al héroe de Foios en el Palau.

Las fotografías son lo que dicen, especialmente en esta era de sobreexposición.

Las municipales

Este verano dará mucho juego. A la renuncia de Ana Barceló a repetir como candidata en Alicante —y a lo que supone para una agrupación socialista en crisis permanente elegir una cabeza de cartel de consenso— se añaden los eternos problemas del PSPV en Ontinyent, donde milita la jefa Rebeca Torró, Quart de Poblet y Almussafes. También aparecen dificultades en L'Alcúdia, Sueca, Oliva y Benidorm, además de falsos consensos en numerosos municipios, empezando por Torrent.

El PPCV también tiene deberes pendientes, sobre todo en las grandes poblaciones del área metropolitana de València, donde Vicent Mompó se juega conservar la Diputación. Que el presidente provincial del PP esté más pendiente de los movimientos de Génova que de encontrar candidatos ganadores en Paterna, Mislata, Burjassot o Moncada empieza a provocarle las primeras críticas internas.

Compromís y Vox también comienzan a tener problemas para confirmar candidatos. Aunque los de Abascal siempre pueden organizar un tribunal de selección entre los numerosos voluntarios que se presentan.

Ford y Segrelles

Un apunte artístico sobre la que, hasta ahora, es la noticia económica del año. El famoso logotipo de la marca estadounidense contiene dos elementos indiscutibles: la firma «Ford» y el óvalo azul. La caligrafía fue diseñada en 1907 por Childe Harold Wills, uno de los primeros ingenieros y colaboradores de Henry Ford, y se inspiró en el estilo de escritura que se enseñaba entonces en las escuelas estadounidenses.

Está documentado que José Segrelles, el pintor e ilustrador de Albaida, trabajó en Nueva York durante los años treinta y realizó obra publicitaria para empresas de automoción, entre ellas Ford. También se conserva, o se atribuye al artista, algún boceto publicitario relacionado con la compañía de los Ford.

El acuerdo de Almussafes ofrece una ocasión única para recuperarlos.

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