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Opinión

València

Make Spain Great Again

¿Qué significa eso de una España grande de nuevo? ¿Grande como cuándo? ¿Qué España ha sido más grande que la de este tiempo? ¿La España absolutista de unos pocos aristócratas y una gran masa lacaya y doblegada? ¿La España acomplejada de los siglos XVIII y XIX? ¿La del franquismo y la dictadura, la de ausencia de libertades, represión violenta y mugre en las ingles? ¿La de la transición, con sus buenas intenciones y sus ilusiones de modernidad y atravesada de violencia y miedo?

Ferran Torres con la gorra en las celebraciones del Mundial.

Ferran Torres con la gorra en las celebraciones del Mundial. / Levante-EMV / À Punt

No paro de dar vueltas a la frase desde que vi la gorra de Ferran Torres en las celebraciones del Mundial. ¿Sabía lo que estaba diciendo con esa inscripción? ¿Se refería a la España futbolística, a devolver la grandeza de 2010, de la primera estrella de los Xavi e Iniesta del tiquitaca? Eso quiero pensar. Cualquier otra lectura me parece insoportable e insostenible, pero es evidente que la gorra da para el juego político porque es el icono de Trump y su política. El sello de un tiempo de muchos mensajes fáciles, melódicos y repetitivos como un reguetón, pero incapaces de superar un análisis que vaya algo más allá, porque esa America Great Again no termina de emerger en los datos económicos de EE UU ni en sus calles, solo en golpes de efecto como el del salón de baile o el de las competiciones de lucha en los jardines, que siempre vienen bien para hablar menos de otras cosas, como pobreza y desigualdad y como una clase media americana que sigue estrechándose.

Make Spain Great Again. Al universo Trump le ha faltado tiempo para reivindicar que está en la cresta de la ola a la que el mundo quiere subirse. Quiero pensar que pudo ser un mensaje de ironía, de distanciamiento del país de donde los futbolistas venían de pasar un mes y pico, de exhibir orgullo y poder frente a la gran potencia. Quiero pensar algo así. Pero me cuesta. Quiero pensar que alguien se la dio y al futbolista le hizo gracia y la cogió sin pensar dentro del clima de euforia y de fiesta por la victoria. Porque si piensas en el lema, ¿qué significa eso de una España grande de nuevo? ¿Grande como cuándo? ¿Qué España ha sido más grande que la de hoy? ¿Qué reivindicamos? ¿La España de los Reyes Católicos o Felipe II, la del imperio absolutista de unos pocos aristócratas y una gran masa lacaya, doblegada y sin derechos? ¿La España siempre por detrás y acomplejada de los siglos XVIII y XIX? ¿La del franquismo y la dictadura, la de la ausencia de libertades, represión violenta y mugre en las ingles? ¿La de la transición, con sus buenas intenciones y sus ilusiones de modernidad, pero también atrasada y atravesada de violencia y miedo? Esa la he conocido. No necesito libros para entenderla. ¿O es la de Aznar con sus servidumbres a los emperadores, sus guerras serviles y sus mentiras oficiales? ¿O la de Zapatero de la gran crisis no percibida y la sumisión al austericidio?

Make Spain Great Again. Un señuelo. Una frase vacía si se profundiza. La realidad es que no encuentro una España más grande que esta. Aparten por un momento las miserias de una política enfangada. Si observamos el desarrollo económico y el progreso en derechos sociales y civiles, no veo otra España más grande que la de estos días, la integrada en Europa y que mira sin envidias a los vecinos, aquella en la que resiste una idea del Estado del bienestar con una sanidad y una educación públicas y universales. No se trata ahora de señalar quién ha hecho más por todo ello. Y no se trata tampoco de complacencia, porque los problemas siguen siendo muchos en una sociedad que no escapa a los vientos globales que llevan hacia la división y la descohesión. Se trata solo de fijar algunas realidades para que los lemas vacíos no tapen los ojos. Make Spain Great Again es un mensaje sonoro pero hueco. Uno de esos emblemas que los neopopulistas trumpistas gustan de usar y repetir porque construyen un marco de irrealidad que es el que necesitan para crecer.

Mientras Vox y PP estrenaban la prioridad nacional en los presupuestos valencianos, el nuevo mundo nos asaltaba casi por sorpresa en Almussafes

En la Comunitat Valenciana sabemos de ello. En solo 24 horas hemos tenido ese contraste entre el país de los miedos creados y el real. Mientras Vox y PP estrenaban la prioridad nacional en España en negro sobre blanco en unos presupuestos y hacían ver como real la amenaza del peligro del inmigrante pobre, el nuevo mundo nos asaltaba casi por sorpresa en Almussafes. Allí donde estaba el icono de la industria norteamericana (hablo de Ford), ahora estará el nuevo orden que se expande desde China. De momento, convivirán. Todo un símbolo. Es el triunfo del pragmatismo: casi el de la lógica fría de la inteligencia artificial. Luego, ya veremos qué pasa. Es un símbolo también que la alianza se haya sellado frente a todas las autoridades políticas, de un color y otro, dando ejemplo por un día de proyecto compartido sin rencillas. La realidad es un mundo que se expande con la presencia dominante de China. No deja de intrigar si es solo una influencia económica o si lo que se expande también es un mundo con menos libertades y más autoritario. La duda es si Europa contaminará más a China o será al revés y se impondrá una civilización de libertad de consumo y ausencia de las demás. Make Spain Great Again.

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