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Opinión

José Miguel Martínez Castelló

José Miguel Martínez Castelló

Doctor en Filosofía y profesor de bachillerato de filosofía, psicología y religión en el Patronato de la Juventud Obrera de Valencia (PJO)

Doctor en Filosofía y profesor de bachillerato de filosofía, psicología y religión en el Patronato de la Juventud Obrera de Valencia (PJO)

León XIV en Ceuta

El papa León XIV pide soluciones de paz y justicia ante la "alarmante situación" en Ceuta.

El papa León XIV pide soluciones de paz y justicia ante la "alarmante situación" en Ceuta.

No tenía pensado escribir sobre la crisis en Ceuta. Me pilló en medio de las fiestas de mi ciudad con lo que le prestaba una atención parcial quitándole y restándole importancia. Hasta que una buena amiga me susurró al oído: “Espero tu artículo sobre la invasión que está sufriendo Ceuta”. Lo decía una persona que trabaja con personas en riesgo de exclusión social, nacionales y extranjeras, que está a pie de obra todos los días del año, con un corazón que no le cabe en el pecho y, de inmediato, me caí del caballo. Comenzando a investigar, desde los puros hechos, la primera personalidad que me vino a la cabeza fue León XIV. ¿Alguien se acuerda de su visita a España? ¿Alguien se acuerda de lo que clamó a los cuatro vientos en el Congreso de los Diputados y en el puerto de Arguineguín? ¿Son sólidas y aplicables sus palabras ante lo que estamos viviendo?

Con León XIV hay un problema y es que los medios quieren que diga lo que ellos quieren, pero no escuchan la profundidad y las consecuencias de lo que dice. Dijo en Canarias: “La Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados en las aguas”. A continuación, criticó “la indiferencia de aquellos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación y el olvido. Hay monstruos que acechan estos mares, mafias y tratantes”. Alto y claro, Marruecos se ha comportado como una mafia, utilizando a ciudadanos suyos para desestabilizar políticamente a España -por cierto, para la reflexión, ni una sola mujer se ve llegando a Ceuta. Estamos ante una invasión destinada a socavar nuestra soberanía nacional. No estamos ante un problema de pobreza ni de inmigración, sino de explotación mafiosa de personas para ganar una guerra encubierta por el control de la zona. Ni más ni menos. Marruecos puede contener estas invasiones al momento y controlar sus playas y el acceso al espigón. Lo demostró en 2021cuando permitió algo similar después de que España acogiera en un hospital al líder del Polisario, Brahim Ghali. Y Rabat dejó clara una advertencia que está utilizando: la frontera sur puede convertirse en un instrumento de presión. A todo ello añadámosle la errática e incomprensible política internacional de Pedro Sánchez sobre dos cuestiones nucleares: el Sáhara y Argel. Sentencia del Tribunal Supremo aparte.

¿Dónde queda León XIV en este galimatías? El papa habla de la responsabilidad histórica que tenemos con los países pobres, para desarrollar el derecho a no inmigrar, a arraigar en la tierra de cada cual, ya que todos los estados, afirma y defiende, tienen que controlar sus fronteras junto con un trato digno y humano a las personas inmigrantes porque las entradas sin control pueden perjudican al destino como a los propios inmigrantes. Esto es una cosa y muy otra lo que estamos viviendo. No nos llevemos a engaño. La sensación de impunidad y de desbordamiento por parte del Gobierno español es inaceptable. León XIV nos invita a pensar soluciones, a rebasar clichés y a decir las cosas por su nombre. A las mafias las llamaba “industrias de muerte”. Las buenas intenciones y las grandes proclamas donde hay vidas en juego se pueden convertir en dinamita pura. Ahí está Ceuta y lo preocupante es que esto sólo es el comienzo. Si alguien se pregunta por qué los populismos y la extrema derecha arrasa en toda Europa, aquí tiene una prueba más. ¿Alguien se acuerda de los aplausos y de las reverencias a León XIV en su viaje a España? ¿Hemos aprendido algo? A las pruebas me remito.

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