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Opinión | Trencar l'enfit

Isabel Olmos

Isabel Olmos

Subdirectora de Levante-EMV

Tu pueblo no soportará otro verano así y tu alcalde lo sabe

Caminamos por nuestros municipios sin encontrar ni una solitaria fuente mientras la posibilidad de refugiarse bajo la sombra de los árboles suena ya a deseo obsceno

Parte de la imagen de Santa Caterina de Alzira dañada por el temporal.

Parte de la imagen de Santa Caterina de Alzira dañada por el temporal. / Agustí Perales Iborra

«Una tronà d’estiu». «En verano siempre ha hecho calor». «Las tormentas de verano son así». Que levante la mano quien en los últimos meses o años no ha escuchado al negacionista de turno restar importancia a lo que, a todas luces, es un fenómeno constatado: el clima de la Comunitat Valenciana ya no es como antaño. Y causa daños materiales y humanos cada vez más frecuentes y más intensos.

El verano de 2026 será recordado por fenómenos que no habíamos vivido nunca antes de esta manera. Nunca. Hemos soportado olas de calor con picos absolutamente insufribles de hasta 45 grados. Y, en menos de 24 horas, estallidos húmedos, vientos huracanados, lluvias torrenciales...

Solo los más obtusos pueden seguir defendiendo lo indefendible. Que esto ha ocurrido siempre. No lo compro. La realidad actual ya no tiene nada que ver con la realidad de nuestra infancia o la de nuestros ancestros. Tenemos un clima más cambiante, más violento, más agresivo, más sorpresivo e imprevisible. Y el negacionismo climático no hace más que retrasar algo que tendremos que hacer inevitablemente: prepararnos. Y mi pregunta es: ¿están nuestros municipios preparados?

Solo hace falta una repasada rápida para ver que no. En la gran mayoría de los municipios valencianos faltan, por ejemplo, zonas verdes. Y muchas. Hemos llenado nuestros pueblos de cemento y asfalto y hemos suprimido árboles porque molestan, porque ensucian, porque entorpecen. Y aquí hablo de municipios de todos los colores políticos.

Podemos hacer una prueba. Intentemos caminar por nuestro pueblo de una punta a otra bajo la sombra. Es prácticamente misión imposible. Faltan árboles que nos protejan del calor. Faltan refugios climáticos reales, donde la gente pueda protegerse de verdad, y no simplemente el hall del ayuntamiento. Faltan zonas de agua, piscinas de verano o piscinas cubiertas. Y faltan fuentes. Las fuentes han desaparecido de nuestros municipios. Ya casi no hay fuentes. O las han hecho desaparecer o están rotas. Caminamos por nuestros municipios sin encontrar ni una de ellas mientras la posibilidad de refugiarse bajo la sombra de los árboles es ya casi como un deseo obsceno

El año que viene habrá elecciones municipales y tengo una gran curiosidad por ver qué propuestas aportan los diferentes partidos en nuestros municipios para mejorar la calidad de vida climática de sus vecinos. Quizás haga falta menos asfalto y más árboles. Más sombra. Más agua. Más refugios climáticos. Y, sobre todo, más creatividad y soluciones originales para proteger a la población cuando todo esto vuelva a suceder. Que sucederá.

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