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Opinión | LA VELETA DE PAPEL

Asaltar

Varios militares dan apoyo a efectivos de la Policía Nacional en Ceuta, a 10 de agosto de 2026.

Varios militares dan apoyo a efectivos de la Policía Nacional en Ceuta, a 10 de agosto de 2026. / Gabriela Sardá Núñez - Europa Press

Han pasado días desde la entrada masiva de migrantes a Ceuta y sigue la polémica. Se han publicado infinidad de opiniones sobre el cuantos, como y de quien es la responsabilidad por no detectar e impedir un movimiento tan masivo de personas asaltando la frontera en Ceuta. De esas miles de personas, 143 se ahogaron y la cifra aumentará. La verdadera asunción de responsabilidades es corregir los fallos inmediatamente. Y reflexionar sobre las causas que provocan estos movimientos humanos. Es legítimo huir de algo indeseado para intentar tener una vida mejor.

Hay muchos motivos que empujan a la gente a migrar. Nosotros no lo hacemos, pero lo hicimos. La historia de la humanidad registra movimientos migratorios desde su origen, nadie va a evitarlos jamás. En todos los lugares del mundo la migración es atacada como si fuera fuente de males cuando no lo es. El humanismo civilizatorio va retrocediendo cuando se ataca a otro humano vulnerable.

Marruecos nuestro vecino tiene una democracia cuestionable; un fuerte desarrollo económico pero una inmoral y errónea distribución de riqueza; servicios públicos insuficientes, escasos y de difícil acceso; las reivindicaciones de la generación Z son justas e imparables; la represión del aparato policial marroquí es omnipresente y en ocasiones brutal. Han usado tradicionalmente a su pueblo como arma en diversos conflictos, como sabemos bien en España, no es por tanto extraño que pensemos que alguna importante responsabilidad tiene en lo acaecido.

Mas no olvidemos que son tan vecinos como Francia y Portugal. Interesa que se desarrollen, avancen y mejoren las condiciones de vida para todos ellos. Es un potencial humano que no debemos rechazar sino aprovechar. Podría ser una solución al vaciamiento de los pueblos y a recuperar la producción en enormes extensiones de tierra yermas. Son musulmanes y nosotros cristianos (cada día menos), su cultura es muy distinta a la nuestra. Para convivir aquí deben adaptarse al modo de vivir y la cultura de esta tierra, pero para ello, también nosotros debemos integrarlos. Es una responsabilidad compartida.

Deben dejar que sus mujeres e hijas sean verdaderamente libres para elegir y vivir. Hay costumbres que deben ser abandonadas al menos en Europa. No soy partidario del uso del velo, que no es una asunto religioso sino patriarcal. Es verdad que Abdul cumplió el Ramadán y yo la Cuaresma, pero somos amigos. Marruecos es bello, con una gran cultura y patrimonio con sus gentes amables y hospitalarias; merece la pena visitarlo.

Nuestras fuerzas de seguridad, actuaron de forma correcta para los medios disponibles. Devolver al país origen la totalidad de personas que entraron ilegalmente, es una solución, pero que deja un regusto extraño. Como si todo, asalto y devolución, formaran parte de un mismo plan, un trampantojo para no sé qué. Y esto sin duda es lo verdaderamente peligroso, la duda de la sospecha es legítima con Trump, Netanyahu, Erdoğan, Putin o las sibilinas autoridades marroquíes. La derecha política ha vuelto a demostrar su espurio patriotismo encendiendo peligrosas hogueras que, insisten prolongar en el Senado. Es sorprendente el tornasolado cinismo de quien pretende gobernarnos; esperemos que no les salga. Son un peligro cierto para la convivencia y la paz. Todo no es legítimo.

Después está la Meloni (porca miseria), en busca de enemigos extranjeros (como buena fascista) para reforzar su maltrecha imagen en Italia y por ese motivo, ataca a España mintiendo; y no, la solución no es menos Europa. La extrema derecha europea y americana quieren hacer fracasar a la Unión Europea, que no es un proyecto, sino realidad y garantía de futuro que debemos defender férreamente. Algún día Europa deberá plantearse una relación más sana y justa con la otra orilla del Mediterráneo, ya que esta no desaparecerá nunca.

No, no debemos reinstaurar fronteras, ni volver atrás en la construcción europea, pero podemos hablar directamente con nuestra gente: mientras esta Sra. este insultándonos como país, ningún español debería pisar Italia (que me encanta) para hacer turismo. Así no habrá ningún problema en que la contaminemos, y al mismo tiempo, no les beneficiaríamos ni en un euro, hasta que la Meloni caiga (al diavolo!). Ellos pueden venir cuando quieran y serán bien recibidos, ¡no faltaba más, somos Europa!

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