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Opinión

Periodista

José Salvador y Pasqual Reyes del "frontó"

José Salvador y Pasqual con su título.

José Salvador y Pasqual con su título. / Alberto Soldado

Alfafar acogió la final del Open de Frontó Valencià, que enfrentó a José Salvador y Pasqual a Moro y Alejandro y que acabó con el triunfo de los primeros por 41 a 35. El Open es una de las iniciativas de la Federació para prestigiar la manera valenciana de entender el juego indirecto, tradicionalmente vinculado al concepto de pelota vasca desde que allá a mediados del siglo XIX en las tierras euskaldunas se impuso el “ble”, o juego contra pared, inmediatamente profesionalizado especialmente con la cesta punta que se extendió por toda España y por medio mundo. Esa es una historia y otra muy distinta la modalidad valenciana asentada en recintos de 25 metros de longitud, con rebote y “tambori” y, sobre todo, pelotas de mayor viveza y de la mitad del peso de las reglamentarias de la pelota vasca, aunque igualmente artesanas como aquellas. El frontón valenciano ha tenido su propia historia y se incorporó a la estructura de la Federació de Pilota en tiempos de Paco Pons, natural, precisamente, de Alfafar con la presidencia federativa de Víctor Iñurria, a mediados de los ochenta.

Las primeras crónicas, firmadas por “Rebote” en este diario, datan de 1925 y hacen referencia a los duelos del campo de deportes “Bancario”, situado entonces junto a la Escuela de Artesanos de la Avenida del Antiguo Reino de la capital valenciana. Destacaba en aquel tiempo el trio de Pedralba, con Botín, Monín e Isidro , capaz de enfrentarse al mejor trio de la capital: El Largo, el Gordo y Fane. Eran protagonistas de los mejores carteles jugadores llegados desde Utiel, Chiva, Bugarra y Chera, comarcas del interior. A lo largo de este siglo ha habido intentos más o menos exitosos de confluir con el frontón vasco. Se han organizado desafíos con un acuerdo en acercar el peso de las pelotas, se ha jugado en frontones reglamentarios valencianos, especialmente en El Puig, Alfafar, Cheste, Albal… La mayoría de duelos, al menos los más destacados, suelen favorecer a los jugadores vascos, especialistas en las tres paredes pero el pelotari valenciano ha competido dignamente, ha vencido en alguna ocasión y sobre todo ha demostrado interés en ayudar a la expansión general del frontón con las adaptaciones que permitan mantener su belleza e incluso superarla con la vistosidad del juego rápido, variedad de golpes y la espectacularidad de los rebotes.

La final de ayer, condensó en buena medida las esencias de la manera valenciana. Para empezar, la elección del recinto, que es el frontón ubicado en el Casino Musical en una perfecta simbiosis de dos expresiones profundamente identitarias: música y pilota. Los protagonistas expresaron la belleza plástica de la especialidad que requiere de capacidad técnica, poder de pegada, dominio de los espacios y notable resistencia física. Vencieron quienes mostraron más solvencia en las cualidades de esa difícil partitura. José Salvador es un soberbio pelotari que pese a jugar de uvas a peras entre las tres paredes interpretó su papel como zaguero con una pasmosa solvencia y con una resistencia física, determinante en la recta final. Su delantero Pasqual anotó 9 puntos de saque directo y no se percibió en él ninguna duda en los criterios a utilizar en cada golpe. De sus rivales decir que vimos sus mejores cualidades y que cayeron por el alto nivel de inspiración de los campeones.

En la final femenina, un nuevo éxito de Ana de Beniparrell, en gran momento de forma física y técnica y que junto a Mireia conquistaron el título ante Victoria y Clara por 31 a 27. La Federació ha apostado por visibilizar la presencia femenina en un creciente número de modalidades.

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