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Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

Lo de Ceuta y El Saler

El fuego a las puertas de València, reabre el debate sobre la necesidad de una Unidad Valenciana de Emergencias

Dotaciones de bomberos en los trabajos de extinción del incendio forestal en La Dehesa de El Saler.

Dotaciones de bomberos en los trabajos de extinción del incendio forestal en La Dehesa de El Saler. / JM LOPEZ / LEV

Lo de Ceuta sigue preocupante. Hasta los más próximos a la Moncloa que se atreven a decírselo le habían advertido al presidente del Gobierno que volver a la normalidad no iba a ser fácil. Pero, a juzgar por su reaparición radiofónica, Pedro Sánchez parece fiarlo todo, otra vez, a su buena estrella.

Agosto hace tiempo que dejó de ser un mes inhábil y amenaza con convertirse en uno de los más peligrosos por la proliferación de incendios forestales. El Saler ha sido el último. Y, por tratarse de un paraje emblemático a las puertas de València, también el que más cola traerá. Recuperados del susto, alguien tendrá que explicar cómo pudo propagarse el fuego, teniendo un parque de bomberos prácticamente junto a las llamas. A quienes frecuentamos la CV-500 siempre nos ha dado tranquilidad saber que esas instalaciones estaban allí, en plena Devesa. Pero si para sofocar un incendio de unas treinta hectáreas situado prácticamente a sus puertas hay que recurrir además a la UME, tenemos un problema. No vaya a resultar que, además de las vacaciones canarias de Sánchez, también el cuadrante de los efectivos de emergencias de la Devesa estuviera bajo mínimos en plena temporada alta.

¿Se acuerdan de una de las primeras medidas estrella de Carlos Mazón? Fue desmontar el proyecto de la Unidad Valenciana de Emergencias (UVE), que calificó de chiringuito, asumiendo el relato de Vox. Pues quizá resulte que aquella UVE, ahora reivindicada por la oposición exbotánica, no era una ocurrencia tan prescindible. Más bien empieza a parecer una necesidad, como ya deberíamos haber aprendido después de la gran riada de 2024. Por cierto, basta hablar con algún submarinista para hacerse una idea de lo que puede venir en otoño. El exceso de temperatura del Mediterráneo se percibe a varios metros de profundidad, hasta que aparece de golpe una termoclina y el agua cae bruscamente de temperatura. Un mar extraordinariamente cálido no provoca por sí solo una dana, pero sí puede aportar mucha más energía y humedad cuando concurren las condiciones atmosféricas adecuadas.

La mejor vuelta al cole debería ser alcanzar un acuerdo para crear algo parecido a aquella nonata UVE, con competencias claras, presupuesto suficiente y efectivos sobre el terreno.

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