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Opinión | En el barro

València

El verano en tres noticias y un hilo conductor

Sobre los trenes de Cercanías de segunda mano: parecía que la política era actuar para cambiar marcos injustos, no para ayudar a perpetuarlos. Sobre el robo de Villena: los ladrones saben mejor que nadie donde está la periferia de la periferia

Un operario, en el incendio en El Saler.

Un operario, en el incendio en El Saler. / JM LOPEZ

El mundo es un ente inabarcable que siempre se mira desde algún lado. Ceuta es la noticia del verano desde este trozo del sur de Europa. Y posiblemente lo sea del año. Pero hay mundo también en este pequeño rincón valenciano.

Si me permiten, para mí el verano se concentra en tres noticias, en las que detecto (pero eso puede ser una tara personal) un hilo conductor.

Una, y la primera si hubiera que marcar una jerarquía, son los incendios. La Serra d’Espadà, la Calderona y la Devesa, tres emblemas tocados. Lo de El Saler tiene un cierto tono simbólico. Al lado de la ciudad, un emblema verde, un icono de la lucha ciudadana y vecinal, un espacio teóricamente muy protegido… Todo eso y ardió al final del verano más asfixiante jamás conocido. ¿Provocado? ¿Sin la respuesta adecuada? En esas cuitas andan los representantes políticos, pero las llamas dejan sobre todo un mensaje. Sobre todo, para los que gobiernan al lado de los negacionistas del calentamiento del planeta y se han especializado en mirar a otra parte por necesidades aritméticas. La matemática cuenta más que la política, parece, en estos días.

Otra noticia del verano es la de los trenes de Cercanías enviados de segunda mano desde Madrid. Importa por la constatación empírica de periferia, incluso con el gobierno más progresista de las historias. Un guantazo de realidad en los morros sin tiritas. El ministro Óscar Puente lo justificaba este lunes argumentando que no era cuestión de favoritismo hacia Madrid, sino de ajustarse a una realidad que dice que el 55 % del tránsito de viajeros está en la red de Cercanías de la capital. O sea, que la criticada estructura radial del país lleva a primar las inversiones en la capital. Parecía que la política era actuar para cambiar marcos injustos, no para ayudar a perpetuarlos. Si al menos hubieran enviado algunos vagones nuevos a esta periferia de la megalópolis.

Un apunte sobre esto de las periferias: el robo del tesoro de Villena debería invitar a una reflexión sobre la importancia de esos museítos municipales que son bastante más que un incentivo turístico; son el contenedor de un orgullo por una historia propia. Muchos subsisten como pueden mientras las grandes dotaciones culturales se destinan a los grandes centros de las capitales, ya sea Madrid o València. Los ladrones saben mejor que nadie donde está la periferia de la periferia.

La ausencia de toda forma de pensamiento crítico de la enseñanza es adoctrinamiento también

Y vayamos a la tercera noticia, la de la policía inspectora de contenidos en los colegios e institutos públicos que plantea el Gobierno valenciano de PP y Vox. Evidencia la sospecha constante de las derechas hacia la escuela pública bajo el mantra del adoctrinamiento. La ausencia de toda forma de pensamiento crítico de la enseñanza es adoctrinamiento también. Y más nocivo, porque el fin elemental de la educación es ayudar a pensar de forma libre e independiente.

Y ahí llegamos al hilo conductor que les comentaba al principio. En todas esas noticias observo una política (la auténtica, la que aspira a transformar) en retirada silente. Y emerge una suerte de sometimiento de la democracia a ese neoliberalismo colonizador de políticas, culturas y conciencias que hoy parece una mancha de aceite capaz de cubrir todo y dejar solo la huella del dinero sobre la nada.

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