Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Víctor Codina

Víctor Codina

Capataz forestal y delegado de UGT Serveis Públics en Vaersa

Lecciones tras el fuego en El Saler

El incendio en El Saler ha demostrado que la prevención forestal no puede basarse en suposiciones, ni en la falsa seguridad de creer que determinados espacios ya cuentan con recursos suficientes

Un bombero trabaja en la zona calcinada por el incendio de la Devesa del Saler.

Un bombero trabaja en la zona calcinada por el incendio de la Devesa del Saler. / J.M.López

El reciente incendio forestal que afectó a la Gola de Pujol, en la Devesa de El Saler, ha sido afortunadamente sofocado. Atrás quedan los momentos de incertidumbre en los que las llamas amenazaron uno de los ecosistemas de mayor valor ambiental del Parque Natural de l'Albufera. Ahora, con las cenizas ya frías y la emergencia completamente superada, es el momento ineludible de realizar una reflexión serena y profunda sobre el modelo de prevención y vigilancia forestal que aplicamos en la Comunitat Valenciana.

El Saler es, probablemente, uno de los espacios naturales de nuestro territorio donde existe una mayor percepción de vigilancia. La presencia constante de población, Policía Local, bomberos, voluntariado, servicios municipales y la instalación de cañones antiincendios equipados con sensores térmicos, ha generado durante años una sensación lógica de especial protección sobre la Devesa. Paradójicamente, disponer de estos efectivos fue el motivo por el que hace varios años se tomó la decisión de que el servicio de vigilancia de prevención de incendios forestales de la Generalitat Valenciana dejara de actuar en esta zona.

Sin embargo, este incendio nos ha demostrado que la prevención forestal no puede basarse en suposiciones, ni en la falsa seguridad de creer que determinados espacios ya cuentan con recursos suficientes. Un espacio muy transitado, con mucha presencia humana y numerosos servicios alrededor, no equivale a estar exento de riesgos ni justifica la retirada de una vigilancia forestal preventiva especializada y permanente. La Devesa reúne factores especialmente delicados, como una densa masa forestal combinada con viviendas, campings y carreteras. Cuando coinciden la vegetación disponible con bajas humedades y altas temperaturas, cualquier ignición evoluciona rápidamente, por muy frecuentado que sea el lugar.

El servicio de vigilancia forestal aporta un factor diferencial irremplazable: actúa directamente sobre los usuarios del monte y conoce de primera mano las problemáticas sociales que pueden provocar un fuego. Desde UGT-Vaersa defendemos desde hace tiempo una premisa fundamental: los incendios se apagan antes de que empiecen. Y para lograrlo es imprescindible disponer de personal suficiente, experiencia acumulada y capacidad preventiva durante todo el año.

Este suceso debe obligarnos a mirar hacia nuestro modelo preventivo actual. Las trabajadoras y trabajadores del servicio venimos reclamando mejoras estructurales inaplazables: necesitamos contar con unidades móviles durante los doce meses del año, reforzar la estabilidad de los observatorios forestales, mejorar las condiciones materiales y reconocer profesionalmente las funciones de la plantilla. No es una simple cuestión corporativa. La estabilidad laboral, el conocimiento exhaustivo de los accesos y los riesgos del monte son elementos que aportan un valor preventivo que jamás podrá sustituirse con dispositivos temporales o exclusivamente estacionales.

Este episodio demuestra que ningún espacio forestal puede darse por suficientemente protegido solo porque esté rodeado de actividad. La prevención necesita planificación, profesionales reconocidos y presencia constante sobre el territorio. Es hora de asegurarnos de que estamos utilizando todos los recursos preventivos disponibles allí donde realmente son necesarios.

Tracking Pixel Contents