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El gran vacío legal de la pilota

El deporte autóctono sufre un agravio comparativo con el resto de deportes profesionales al que el Consell no le da solución

Puchol II, durante una partida del Individual de Escala i Corda, campeonato profesional de pilota valenciana.  | FUNPIVAL

Puchol II, durante una partida del Individual de Escala i Corda, campeonato profesional de pilota valenciana. | FUNPIVAL

La pandemia de la Covid-19 ha sacada a flore la gran carencia de la pilota valenciana: su falta de reconocimiento como deporte profesional, lo que ha llevado al parón de toda su actividad con la aplicación de las restricciones sanitarias. La práctica de la vaqueta ha quedado indefensa sin que la Generalitat Valenciana haya sabido darle solución. El desamparo legal del deporte autóctono queda más en evidencia si se compara con la pelota vasca, que no ha cesado su actividad gracias, entre otras cosas, a la protección que le brinda el gobierno de Euskadi. O con la lucha canaria, otro deporte nativo en situación ventajosa en relación a la pilota valenciana.

¿Por qué, entonces, la pilota sufre una desprotección?¿Por qué la Consellería de Cultura y Deportes (Compromís) no puede auxiliar al deporte autóctono ante las restricciones de Sanitat (PSPV) si todo queda en casa? Las ligas profesionales, como la Liga de fútbol o la ACB de baloncesto, y las competiciones de los deportes de ámbito estatal -aquellos reconocidos por el Consejo Superior de Deportes (CSD)- no han cesado su actividad en la Comunitat Valenciana durante las últimas restricciones. Sí la pilota, pese a que, en la práctica, sí que es profesional. Toda la estructura que envuelve a las principales competiciones lo es. «En total, hay más de 40 jugadores que cobran por jugar, unos porque tienen su nómina todo el año y otros porque durante la competición se les firma un contrato», explica José María Cataluña, presidente de la Fundación de Pilota Valenciana (Funpival), el colectivo que gestiona las competiciones profesionales de este deporte, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), pero sin un marco legal que lo proteja.

Puchol II: "En un deporte que es nuestro, que tiene una estructura profesional, no entendemos cómo el Consell nos ha obligado a nosotros a parar"

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A la pilota ya se le vieron los huesos en la crisis de su catedral, el trinquet de Pelayo, a punto de desaparecer en 2015. Tuvo que salir un empresario, José Luis López, a su rescate y exigir que, en un futuro, fuese adquirido por un consorcio formado por Generalitat, Diputación de València y Ayuntamiento.

«Yo tengo un contrato, como otros pelotaris, pero no estamos reconocidos como deporte profesional. Da mucha rabia que tenga que venir una pandemia para darnos cuenta de cómo está nuestro deporte», asegura Puchol II, cuatro veces campeón del Individual de Escala i Corda, crítico con el paisaje desolador de trinquets cerrados. «Es un deporte nuestro, que apoyan todos los partidos políticos valencianos, así que toca hacer autocrítica de porqué no estamos regulados en algo tan auténtico y propio», apostilla. Desde Funpival, añade Cataluña: «La fundación se creó para regular, precisamente, el deporte profesional de la pelota. Pero estamos en un limbo porque no se nos reconoce como tal. Que las consellerias de Cultura y Deportes y la de Sanidad se pongan de acuerdo».

El otro requisito que avalaría el blindaje de la actividad de la pilota sería estar bajo el manto del CSD. «Pero como somos una federación autonómica, porque nuestro deporte sólo se practica en la Comunitat, dependemos de la Conselleria de Cultura y Deportes. La normativa a nivel nacional no nos afecta. La pelota vasca sí que tiene federación española, y la lucha canaria compite internacionalmente con la bandera de España», explica el presidente de la Federación de Pilota Valenciana, Daniel San Juán «Le hemos pedido al Consell algún tipo de excepción», coincide con el resto de discursos. Desde Cultura y Deportes, el director general de deportes, Josep Miquel Moya, retrata las diferencias de criterios dentro de la propia Generalitat: «Nosotros seguimos trabajando con otras consellerias (en relación a Sanitat) para que la pilota tenga un reconocimiento explícito y que, por tanto, tenga una mirada más amable».

La pilota valenciana estuvo integrada en la Federación Española de Pelota Vasca hasta quedar «liberada» con la llegada del Estatut de Autonomía de 1982. Entonces se creó la una federación propia y el crecimiento fue espectacular. La creación de la FPV supone un antes y un después en la historia del deporte autóctono, que tiene carácter internacional. La selección valenciana compite en campeonatos en todo el mundo y forma parte del combinado europeo. Competir como selección española no es la solución que plantean gestores y pilotaris, sino un blindaje legal de la Generalitat.

Desde la Confederación Internacional de Pilota, su presidente, Alberto Soldado, reclama: «Ójala pudiera aplicarse la ley del deporte español, unir en la diversidad , y eso permitiría el reconocimiento de estas realidades».

Un deporte «liberado» desde 1982

La pilota valenciana estuvo integrada en la Federación Española de Pelota Vasca hasta quedar «liberada» con la llegada del Estatut de Autonomía de 1982. Entonces se creó la una federación propia y el crecimiento fue espectacular. La creación de la FPV supone un antes y un después en la historia del deporte autóctono, que tiene carácter internacional. La selección valenciana compite en campeonatos en todo el mundo y forma parte del combinado europeo. Competir como selección española no es la solución que plantean gestores y pilotaris, sino un blindaje legal de la Generalitat.

Desde la Confederación Internacional de Pilota, su presidente, Alberto Soldado, reclama: «Ójala pudiera aplicarse la ley del deporte español, unir en la diversidad , y eso permitiría el reconocimiento de estas realidades». 

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