Cortes de Pallás se encuentra en un sector del territorio valenciano, conocido como las Gargantas del Júcar, entre los términos de Requena, Yátova, Dos Aguas, Millares, Bicorp, Teresa de Cofrentes, Jarafuel, Jalance y Cofrentes. Su localización ha contribuido a un aislamiento ancestral. El término municipal se caracteriza por varias unidades de relieve dispuestas por el sector septentrional del Macizo del Caroig, a caballo entre las sierras de orientación ibérica del norte, como la Sierra de Martés (1.085 m.), el corredor de Venta Gaeta; la Muela de Albéitar (850 m.); la depresión del Ral; el cañón del Júcar, abierto entre bancos de calizas, y la Muela de Cortes (más de 800 m.). Su clima es mediterráneo, de tipo semiárido en las partes bajas, y semiárido a subhúmedo en las cotas más elevadas. Las precipitaciones medias ascienden a 500 mm; las temperaturas medias, entre 14 y 16 grados C: en julio, 25 grados C; y en enero, 7 grados C.

Castillo de Chirel y entorno. Foto Estepa

El poblamiento de Cortes de Pallás ha sido tradicionalmente disperso. Además del núcleo de población, ubicado en el barranco de la Barbulla o San Vicente, tributario por su margen derecha del río Júcar, al pie de la majestuosa Muela de Cortes, hallamos varias aldeas: Venta Gaeta, Castilblanques, La Cabezuela, Viñuelas y Los Herreros, en el sector septentrional del término; El Oro, en el sector nororiental; y Otonel, en el sector oriental de la Muela de Cortes. Un poblamiento disperso que estuvo relacionado con la explotación agrícola de cultivos de secano.

El término de Cortes es de los más extensos de la provincia de Valencia, con más de 230 km2. Pero sus condiciones físicas permiten que sólo se cultive el 7% de su superficie, principalmente olivo, viñedos y almendros. Y la huerta en el entorno del núcleo, que ocupa unas 100 hectáreas.

Una historia condicionada por la expulsión de los moriscos

El medio natural no reúne las mejores condiciones para el asentamiento humano, de manera que nos encontramos con un poblamiento disperso, un secular aislamiento geográfico por las dificultades de las comunicaciones y unos parcos recursos agrícolas, que han dado lugar a la emigración, al proceso de envejecimiento y a la pérdida de población. La expulsión de los moriscos en 1609 fue especialmente dramática para esta parte del territorio valenciano. De hecho, la población pasó de 1.500 habitantes en 1610 a tan solo 160 en 1620. Las sublevaciones de los moriscos en la Muela de Cortes, liderados por el líder local Turigi, y de la Vall de Laguar (Alicante) son referencias obligadas para los historiadores, así como el cuadro que Vicente Mestre pintó sobre dicho conflicto.

La historia de Cortes ha dado lugar a un territorio de castillos. En las proximidades del pueblo se alzan los restos de los castillos de La Pileta y de Ruaya, de origen musulmán y ubicados junto a la huerta histórica; el de Otonel, de origen morisco; y el más destacado, el castillo de Chirel, localizado en una posición estratégica en el paso entre los reinos de Castilla y Valencia, frontera reconocida en el tratado de Almizra entre castellanos y valenciano-aragoneses. Durante los últimos años el castillo de Chirel ha sido intervenido, así como sus accesos, de manera que constituye uno de los atractivos turísticos más destacados para los visitantes de Cortes y la vecina Cofrentes.

Centro de Interpretación de la Huerta Morisca. Foto Estepa

Una sociedad condicionada por la producción de energía hidroeléctrica

La evolución de la población en Cortes de Pallás en los últimos 120 años responde a las actuaciones hidroeléctricas en el cañón del Júcar, de manera que los períodos de crecimiento demográfico corresponden a la construcción de determinadas infraestructuras. En 1900 había 1.340 cortesanos, y en 1920, 2.510, como consecuencia de la construcción de las instalaciones de Rambla Seca. El descenso demográfico fue continuo desde entonces: 2.040 en 1950, 643 en 1981, y 602 en 1996. El crecimiento de nuevo en los años siguientes, coincidió con la construcción del complejo hidroeléctrico de Cortes, lo que se tradujo en 1.054 habitantes en 2011. En cambio, de nuevo ha perdido población en los últimos años: 758 cortesanos y cortesanas en 2021.

Paraje de las Tres Cascadas. F. Estepa

El complejo hidroeléctrico de La Muela de Cortes constituye una obra de ingeniería civil de referencia europea. Está formada por dos grupos funcionales independientes, el Salto de Bombeo de La Muela y el Salto de Cortes II, que utiliza como recurso el agua del río Júcar. En el primero destacan la Central Subterránea de La Muela y el Depósito C.H. La Muela (140 hectáreas), así como el embalse de Cortes II, con una capacidad de 116 Hm3, que actúa de depósito inferior del sistema de bombeo nocturno mediante los excedentes de la central nuclear de Cofrentes. El Salto de Cortes II, junto a la presa de Cortes, es una central hidroeléctrica convencional, que vino a sustituir a la antigua central de Rambla Seca, construida a principios del siglo XX. Aguas abajo se levanta la presa del Naranjero, que sirve de contraembalse de Cortes II.

La huerta de Cortes de Pallas, territorio museo

El regadío histórico cortesano representa un icono del patrimonio paisajístico de los valencianos. Es un ejemplo de las huertas escalonadas, en graderío, adaptadas a la pendiente de la ladera septentrional de la Muela de Cortes, junto al pueblo. El visitante tiene la posibilidad de conocerla a través del Centro de Interpretación “Territorio Museo de Cortes: Huerta Morisca”, ubicado en el antiguo lavadero, y del cual parten tres rutas del agua complementarias que permiten conocer las claves de este paisaje del agua. Manantiales, balsas, acequias… y parajes naturales como El Corbinet y las Tres Cascadas, forman parte de estos itinerarios. Las hileras del almez, en otros tiempos materia prima de una artesanía de bastones, asentada en la comarca del Valle de Cofrentes-Ayora, permiten delimitar las numerosas parcelas dispuestas en el entorno del barranco de San Vicente o de la Barbulla, en una superficie próxima al centenar de hectáreas.

El Corbinet. Foto Estepa

Cortes de Pallás, territorio de rutas

Una red de senderos oficiales permite al visitante conocer los variados recursos paisajísticos de su término municipal. Destacan el Sendero Gran Recorrido GR-7, que discurre por la Sierra de Martés (norte), Venta Gaeta, el pueblo de Cortes, y la fosa de Sácaras, por el oeste; y la Senda Local de Cavanilles o de La Cortada SLV-13, espectacular, que permite al senderista recrear el recorrido del botánico Cavanilles a finales del siglo XVIII, entre Cortes y la Muela. Cortes dispone además de otros cinco senderos oficiales, los Pequeños Recorridos: PRV-249 de la Ruta de las Aldeas, PRV-250 Sierra Martés-El Oro, PRV-251 Cortes-Otonel, PRV-252 Cortes-El Francho, y PRV-253 La Muela-Casa del Barón-Canillas.

Cortes de Pallás ofrece además una interesante ruta urbana, que discurre por las pintorescas calles de su núcleo de población, que permite visitar la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, la Casa del Barón, o las Eras. Cortes de Pallás es un “mundo aparte” del territorio valenciano.