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Viajar de forma sostenible no tiene por qué ser más caro: las claves para ahorrar y apoyar la economía local este verano

La nueva entrega del videopodcast ‘Finances a tres bandes’, impulsado por Levante-EMV y Fundació Caixa Ontinyent, desmonta uno de los grandes mitos del turismo y reivindica las escapadas de proximidad como una forma de cuidar el bolsillo y el territorio

Turismo sostenible en nuestras comarcas | Finanzas a tres bandas / ED

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Jaume Vidagañ

Jaume Vidagañ

València

Con la llegada del verano, millones de personas empiezan a planificar sus vacaciones. Elegir el destino, reservar un alojamiento o decidir cuánto gastar forman parte de una lista de decisiones que parecen rutinarias, pero que tienen un impacto mucho mayor del que imaginamos. ¿Es posible viajar de forma más sostenible sin que eso suponga gastar más dinero?

Esa ha sido la reflexión central de una nueva entrega de Finances a tres bandes, el videopodcast impulsado por Levante-EMV y Fundació Caixa Ontinyent, que en esta ocasión ha reunido a la responsable de Sostenibilidad de la Fundació Caixa Ontinyent, Ángela Martínez, y a la consultora de Comunicación y Marketing Digital, Clara Soler, para analizar cómo nuestras decisiones al viajar también influyen en la economía familiar, el comercio local y el futuro de los municipios.

La Policía advierte a los que están reservando sus vacaciones por una posible estafa.

La Policía advierte a los que están reservando sus vacaciones por una posible estafa. / Levante-EMV

El gran mito: ser sostenible no significa gastar más

Una de las ideas más repetidas durante la conversación fue desmontar una creencia muy extendida: que viajar de forma sostenible implica necesariamente un mayor coste. "Tenemos la mentalidad de que si algo lleva la etiqueta de sostenible será más caro, y no tiene por qué ser así", explicó Clara Soler.

Según la experta, cada vez más alojamientos incorporan medidas de eficiencia energética, ahorro de agua o certificaciones de sostenibilidad que, lejos de encarecer el servicio, permiten reducir costes y ofrecer un valor añadido al visitante. "Un hotel puede invertir un poquito para poner placas solares, pero en dos años va a rentabilizarlo", señaló durante el videopodcast, recordando además que cada vez existen más certificaciones que ayudan a los viajeros a identificar este tipo de alojamientos.

Ángela Martínez añadió que, incluso cuando existe una pequeña diferencia de precio, el valor añadido de la experiencia compensa esa inversión. "El turista cada vez valora más esas cosas y no le importa pagar un pequeño plus por comer un tomate cultivado en su propio huerto o un vino producido en la zona".

Un pequeño gesto que puede marcar la diferencia

Lejos de asociar la sostenibilidad únicamente con grandes inversiones o cambios profundos, las dos participantes coincidieron en que muchas veces el turismo responsable empieza con acciones muy sencillas.

Desde consumir productos de kilómetro cero hasta contratar actividades organizadas por empresas locales o comprar en pequeños comercios durante la estancia, cada decisión contribuye a generar riqueza en el territorio que se visita.

“No se trata de viajar menos, sino de viajar mejor”, explicó Ángela Martínez durante la conversación. Para ello, defendió la importancia de planificar el viaje, informarse previamente sobre el destino y ser conscientes de la huella económica y social que dejan los visitantes.

Estafa en las reservas de hoteles

Las expertas recomiendan reservar directamente en las páginas web de los hoteles. / ED

En este punto, uno de los ejemplos prácticos abordados durante el videopodcast fue la forma de reservar un alojamiento. Para ello, Martínez recomendó utilizar las grandes plataformas únicamente para comparar opciones y, una vez elegido el establecimiento, realizar la reserva directamente a través de la página web del hotel. "Con esa pequeña acción conseguimos que el dinero se quede cerca y contribuya a mantener empleos y generar vida en los pueblos", explicó.

Las redes sociales inspiran, pero la autenticidad marca la diferencia

Otro de los asuntos abordados fue el papel que desempeñan las redes sociales en la elección de destinos.

Para Clara Soler, plataformas como Instagram han democratizado la promoción turística y han permitido que pequeños hoteles, restaurantes o negocios familiares lleguen a miles de potenciales visitantes sin grandes presupuestos. “Gracias a las redes sociales, destinos y alojamientos muy pequeños se han hecho famosos; cualquier comercio puede llegar a millones de personas”, apuntó.

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Cada vez más gente se deja llevar por las redes sociales a la hora de elegir destino para sus vacaciones. / ED

Sin embargo, advirtió de que comunicar no consiste únicamente en mostrar imágenes atractivas. "La gente conecta con historias reales. Tenemos que contar realmente quiénes somos y cuáles son nuestros beneficios. Si todos hacemos lo mismo, los usuarios no saben qué hotel elegir”.

Tres consejos para viajar de forma más responsable

A la hora de convertir la teoría en acciones concretas, Ángela Martínez resumió el turismo sostenible en tres recomendaciones muy sencillas:

- Planificar el viaje con antelación para conocer el destino y organizar la visita.

- Reservar previamente alojamientos y restaurantes, facilitando la organización de los negocios y reduciendo el desperdicio alimentario.

- Preguntar a los vecinos y comerciantes por lugares, productos o rutas que permitan descubrir el territorio desde una perspectiva más auténtica.

A estas recomendaciones, Clara Soler añadió una más: aprovechar las escapadas durante todo el año para romper la estacionalidad turística. "Es una de las cosas que hacemos muy bien en la Comunitat Valenciana. Hay un turismo interno que aprovecha los fines de semana y los puentes para viajar dentro de la propia región".

Redescubrir la Comunitat Valenciana

En este punto, las dos expertas defendieron el enorme potencial turístico de las comarca del interior valencianas, donde el atractivo durante todo el año reside precisamente en aquello que las hace diferentes: el patrimonio, el paisaje, la gastronomía, las tradiciones o el trato cercano.

Además, apuntaron que el auge del teletrabajo está favoreciendo nuevas formas de viajar, con alojamientos rurales que incorporan espacios de coworking para quienes pueden combinar trabajo y ocio. “En la Vall de la Gallinera se han creado casas rurales para gente que quiera hacer turismo y trabajar entre semana. Te vas con el ordenador un par de días, trabajas un rato por la mañan y luego sales a pasear por la montaña”, explicó Soleres.

Un turismo que deje huella… en positivo

Más allá del impacto económico, la conversación dejó una idea compartida: viajar también implica una responsabilidad con los lugares que se visitan.

Las pequeñas decisiones de cada viajero —desde dónde reserva hasta dónde compra o cómo se relaciona con el entorno— ayudan a mantener abiertos comercios, generar empleo, conservar tradiciones y evitar la despoblación de muchos municipios.

"Dar valor al territorio es cuidarlo para poder vivirlo, para poder trabajar en él, para poder disfrutarlo y que otras personas puedan disfrutarlo también como nosotros", resumió Clara Soler.

En un momento en el que cada vez más personas buscan experiencias auténticas y un consumo más responsable, el turismo sostenible deja de ser una tendencia para convertirse en una forma distinta de entender las vacaciones: viajar mejor, disfrutar más y contribuir, casi sin darse cuenta, al futuro de los lugares que se visitan.

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