29 de noviembre de 2009
29.11.2009

La cara oscura de dos alcaldes

Dos monstruos que nadie quiso ver

29.11.2009 | 02:15

Juan Cano, primer edil de Polop, era encarcelado esta semana por su presunta vinculación en el asesinato de su predecesor, Alejandro Ponsoda. En Alberic otro munícipe, Enrique Carpi, abandonaba el cargo obligado por sus compañeros tras múltiples escándalos. La degradación de la carrera política de ambos ha contado con el silencio de políticos y vecinos. Nadie quiso denunciar una evolución turbia

­Enrique Carpi - Ex alcalde de Alberic
Un año después de ganar las elecciones, Enrique Carpi tenía claro que quería poner el nombre de su pueblo ligado al PP en el mapa de España. Para ello creó el «Premio Nacional Alberic 2000», un certamen que iba a reunir a gente del «famoseo» encabezados por artistas de innegable tirada como Imanol Arias y Andreu Buenafuente. La gala finalmente se suspendió y Alberic volvió a ser aquel pueblo agrícola de pasado comunista: el que encarnó Esquerra Unida en la alcaldía, con Domingo Morcillo al frente (1991-1999).
El fiasco de aquella particular noche de fiesta de los premios de Alberic era el claro ejemplo de la manera de entender la política por parte del hasta hace poco líder del PP local. Mientras los alcaldes populares de ayuntamientos grandes contrataban de asesores a periodistas, técnicos en comunicación política, abogados o grandes gestores; Carpi se hizo con los servicios de un policía nacional en excedencia y todo ello para un pueblo de poco más de 10.000 habitantes.
La contratación del agente levantó las primeras ampollas entre sus compañeros de partido. «Rambo» –como conocen popularmente al ahora ex asesor– era la corpulenta y «musculada» sombra del munícipe. Un personaje que según varias fuentes ejercía una gran influencia sobre Carpi y generaba «miedo» entre la propia gente del PP.
Esta semana dejó de ser asesor del alcalde de Alberic. El nuevo gobierno del PP y de Coalición Valenciana desechaba también a la tránsfuga socialista que había asegurado la alcaldía a Enrique Carpi. La derecha local se reagrupaba otra vez, pero eso sí, sin el monstruo político en que se había convertido el líder de toda una década.
El principio del final de todo político populista tiene unas características muy definidas y en Enrique Carpi se repite, como en tantos otros casos (la traición a Vicente González Lizondo en UV por los suyos, la división de la derecha en Pego para acabar con el ahora recluso Carlos Pascual...). El férreo control que Carpi mantuvo sobre el PP local provocó la salida de destacados militantes que hicieron tambalear su acceso a la alcaldía en 2007. Bajo las siglas de Coalición Valenciana se escondían populares descontentos con sus polémicas acciones urbanísticas y en el propio PP ya no soportaban la actitud de su líder: ausencias continuadas en el consistorio, broncas, empadronamientos presuntamente irregulares, cámaras de vídeo para controlar a los funcionarios y el «fichaje» –a cambio de un sueldo– de la única edil del PSPV que podía hacer peligrar su gobierno junto a Iniciativa per Alberic-EU y Coalición Valenciana.
El autoritarismo se acabó el día que la dirección provincial del PP dijo «basta» ante un repetido comportamiento indisciplinado. Sus compañeros le exigieron la dimisión y finalmente no tuvo más remedio que aceptar. Carpi se fue oficialmente por motivos de salud y personales. Acababa la andadura de un político en fase de autodestrucción.

Juan Cano - Alcalde de Polop en prisión
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El día que Enrique Carpi perdió la mayoría absoluta en Alberic, el 27 de mayo de 2007, un concejal de su partido –en Polop de la Marina– regresaba a la política urbanística de este pequeño pueblo de 4.000 habitantes, colgado de las montañas cercanas a Benidorm. Meses más tarde juraría el cargo de alcalde tras el asesinato de su predecesor. Esta semana ingresó en prisión por, presuntamente, estar detrás de la muerte del munícipe.
La llegada de Juan Cano al poder tras la trágica desaparición de Alejandro Ponsoda (abatido a tiros junto a su casa) siempre estuvo rodeada de polémica por sus antecedentes políticos. Salió del equipo de gobierno del PP en 2003 junto al edil Ximo Montiel, después de que ambos estuvieran presuntamente implicados en un supuesto caso de extorsión a un empresario. Después regresaron a la política en un ascenso meteórico que estuvo ligado a su creciente fortuna: chalé de lujo, viajes a Estados Unidos y un patrimonio valorado en más de un millón de euros (Cano); negocios en Marruecos y Mali (Montiel). El retorno de Juan Cano fue avalado por el PP provincial con José Joaquín Ripoll al frente, un especialista en evitar listas independientes de derechas, obstáculos políticos para ganar la Diputación de Alicante de la que es presidente. El viernes Ripoll pidió el acta de edil a Cano «para garantizar la gobernabilidad».

Club de alterne
Detrás de la muerte de Alejandro Ponsoda puede que estén los intereses urbanísticos o cuestiones personales. De momento hay siete detenidos, entre los que se encuentra el actual alcalde, quien ya se encuentra en la prisión de Villena. Fuentes de la investigación situaron la trama que organizó el asesinato en un club de alterne de Finestrat, local desde donde salieron implicados dos sicarios checos, el dueño del club y el encargado del mismo. También acabó entre rejas un empresario del calzado conocido de Ponsoda.
En Polop, tras el asesinato de Alejandro Ponsoda y la detención de Cano vinculada al crimen, parece ser que tendrán un tercer alcalde en menos de tres años. María Dolores Zaragoza de momento es la primera edil en funciones. Durante este tiempo las hijas del desaparecido munícipe guardaron silencio. Ahora con las detenciones han decidido opinar sobre el caso y mostraron su asombro por la detención de Cano . «Que un compañero de partido de tantos años mate a otro o haya participado en eso, sea por el motivo que sea, es algo que no le puede caber en la cabeza de nadie».
Por eso quizás, tras el ingreso en prisión del alcalde creen que se ha descubierto la «hipocresía» que ha tenido desde el asesinato. «En dos años no nos hizo ni caso y ahora, al verse en el punto de mira, dice que nos quería mucho. Eso es de ser falso». Las indagaciones policiales en Polop siguen su camino. Su alcalde está imputado como inductor del crimen.

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