10 de febrero de 2008
10.02.2008
IVI

Juana Crespo: "Sólo la ignorancia puede tener miedo a la medicina reproductiva"

10.02.2008 | 01:22
Juana Crespo.

Socia y fundadora del Instituto Valenciano de Infertilidad, Juana Crespo trabaja para ayudar a que las mujeres puedan cumplir su deseo de ser madres. Sin embargo, tiene claro que ninguna mujer elige abortar por capricho y considera que hay que ampliar los tres supuestos porque así lo demanda la sociedad.

Esmeralda Marugán, Valencia

-El IVI cumple su mayoría de edad en este año. ¿Cuántos logros y premios conseguidos?

-Más de 20 premios. Siete de ellos de la sociedad americana de fertilidad (la sociedad más importante del mundo en estudios de reproducción). Hemos sido los primeros del mundo en conseguir una gestación con biopsia testicular congelada. Somos el segundo centro del mundo en número de ciclos. El primer grupo de Europa en número y resultados. Pero, sin ninguna duda, nuestro mayor logro han sido los más de 20.000 niños nacidos tras tratamiento en nuestra clínica.

-¿Qué retos nuevos para este año?

-Empujar y lanzar la preservación de la fertilidad a través de la vitrificación de ovocitos para que todas las mujeres tengamos la oportunidad de ser madres en el momento que lo decidamos y llevado al terreno de la oncología: ninguna mujer con cáncer sin hijos.

-¿Podemos asegurar nuevos avances en fertilidad?

-Por supuesto, en reproducción asistida no hemos llegado al techo al cien por cien. Día a día nuestras técnicas mejoran. En estos momentos, uno de los programas más vanguardistas es la posibilidad de vitrificar ovocitos o embriones. Es una alternativa a la congelación tradicional que nos aporta una supervivencia del 97%. Estamos trabajando intensamente en la reprogramación celular para convertir células adultas en gametos y, aunque todavía es sólo una línea de investigación, en el futuro podría solucionar casi todos los problemas de esterilidad.

-¿Cómo llegó a crearse el IVI?

-En primer lugar, porque en los años 90 la Seguridad Social no ofrecía una buenas alternativas a la esterilidad, ni a los pacientes ni a los médicos. No existía ningún centro dedicado íntegramente a la reproducción y a nosotros nos ilusionó la idea de montar un grupo con ganas de trabajar, de innovar, de investigar y de ofrecer los mejores servicios dentro de la medicina reproductiva.

-¿Somos ahora las mujeres menos fértiles?

-Decidimos retrasar nuestra maternidad y debemos asumir que con el tiempo somos cada vez menos fértiles.

-La edad en la que las mujeres tenemos la cabeza más preparada para ser madres, no suele coincidir con la física. ¿ De qué forma ayuda el IVI a equilibrarlo?

-Es la edad en la que más ayuda necesitamos. Creo que la edad ideal para ser madre son los 40 pero, en ese momento, la mayoría de nuestros óvulos han perdido la capacidad reproductiva o dan lugar a embriones anormales. En la actualidad, la única forma de evitarlo es prevenirlo, guardando (congelando mediante vitrificación) los mejores óvulos. Lo ideal sería que a los 30 nos preserváramos una docenita de nuestros mejores óvulos (que por otra parte los estamos tirando a la basura) para usarlos cuando nos sintamos preparadas. Sería nuestro seguro de vida reproductiva. .

-Le he preguntado por nosotras, pero ¿en qué proporción el problema es de ellos?

-En esto, no hay culpables ni responsables. En un 30%, la causa es fundamentalmente masculina; en un 30%, femenina, y en un 40%, ambos a la par.

-¿Qué perfil de parejas acuden al IVI?

-De todos los perfiles, niveles socioeconómicos y culturales pero predomina la edad avanzada.

-También lo hacen mujeres solas, ¿para ser una buena madre no hace falta padre?

-Ser madre es un proyecto vital que no debemos perdernos porque no encontremos a nuestra media naranja.

-¿Hasta cuantos tratamientos de reproducción son posibles?

-Los que hagan falta hasta cumplir el objetivo.

-Y cuando no lo es, ¿que más se puede hacer?

-A lo largo de mi vida profesional sólo he tenido dos casos en los que consideré que no debía seguir y que la adopción era otra forma de solucionar el problema de ser padres. Soy muy tenaz y difícilmente me rindo. Contamos con tasas de embarazo por ciclo de 55-60% y en 3 ciclos de fecundación in vitro, el 95% de nuestras pacientes quedan embarazadas.

-¿Cómo es el proceso del que hablamos?

-Como su nombre indica es fertilizar en un laboratorio. El marido nos proporciona el semen; obtenemos los óvulos de la mujer tras puncionar el ovario y en nuestro laboratorio los juntamos y fecundamos. En dos o tres días vemos el fruto de la fecundación y devolvemos los embriones al útero de la mujer; es decir, se juntan a través nuestro.

-Las células madre, ¿en que medida les serán de utilidad?

-Con el descubrimiento de la reprogramación celular, las células madre embrionarias probablemente quedarán en segundo lugar. Nos han sido de utilidad, pero también generaron un gran debate ético al utilizarse células embrionarias. Este hecho ha empujado a los científicos a estudiar la reprogramación celular en células adultas.

-La ciencia siempre ha encontrado intereses, ya sea políticos o religiosos que han querido ponerle freno, ¿cómo van ahora en cuestión de esos derechos?

-Todavía hay muchos abanderados de la ética que ponen trabas a situaciones que no podemos entender. Me es difícil entender a la legión de estreñidos mentales que en nombre de la ética no permiten vivir a la otra gente y que cambian de chaqueta en cuanto el problema les atañe personalmente.

-¿Hay algunas razones objetivas para que la Iglesia se oponga a sus investigaciones?

-No las entiendo. Somos los mayores defensores de la vida. Ayudamos a crearla. Para nosotros son valiosísimos todos los recursos para ayudar a ello. Sólo la ignorancia puede tener miedo a la medicina reproductiva.

-¿Dónde hay más riesgo para la vida, en el posible mal uso de algunos científicos o en paralizar los avances que pueden salvar vidas?

-Sin duda, paralizando los avances científicos estamos haciendo daño a quienes lo necesitan. Con leyes bien reguladas no cabe el mal uso.

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