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R. de Arte y Pensamiento

Bostezo... y sin dientes

Bostezo... y sin dientes

Bostezo... y sin dientes

Nueve números de una revista nacida en la Godella del extrarradio capitalino, !paciencia, que se puede! O no. Y como para lo imposible se tarda un poco (más), el equipo de Bostezo veía necesario un Manual de uso que hiciera frente al Fracaso, porque ni con presentaciones, mucho menos suscripciones. Por hablar solo de revistas. Y aún así, seguirán preparando el siguiente sobre las Identidades, que por cierto ha encontrado espejo en ¡Guinea Ecuatorial! mientras ponen un par de picas en México. Pero eso es futuro, que no es seguro.

Reza su editorial: «Se trata de aprender a usar el fracaso, porque el camino del éxito se antoja más regulado. El del fracaso es más diverso: se construye a imagen y semejanza de su usuario». Y es que esta publicación no estaría en la vereda de la autoayuda que encumbra los fracasos del yo y sus soluciones. Eso, como dice su editorial, es Ad infinitum. Es la falta de esperanza la que les hace seguir. Restregarse sobre el fracaso propio de varias (de)generaciones sabiendo (son buena gente)que el naufragio será de todos. A todos se nos caerán (los dientes). Y si en el número 8 venían de relatar Valencia y su (p)resentimiento, «un tema del pensamiento abstracto», el del fracaso era el paso como vía de independencia. «Un intento de abordar el poliedro de la vida de manera relajada, sin caer en la trampa del emprendimiento («preferiría no hacerlo»). Mejor dedicarse al orgasmo femenino.

El presente número de esto que es bostezo (para compensar la falta de oxígeno), es experiencial. No es una revista sino un modo. Fracasar para contar lo que les ocurrió invitados al centro del poder (Silicon Valley) donde se toman las decisiones que afectan al resto. Allí se encontraron con estrechas amigas de la reina Sofía y de Coelho. Y es que las milenarias secuoyas trasplantadas no entonan la ética tercermundista, y los modélicos yernos no consienten que se ignore la sabiduría requerida para según qué cubertería. Es un fracaso que te hace libre, sobre todo para fracasar. Creativa, social y colectivamente (el hueso, perdón, el grueso). Poéticamente. Por eso este Bostezo incluye el Fracasarte, premio a la peor obra; escribe policía después de Auschwitz y hace crónica del caos. Por hablar de los que están bobos. Menos mal que con Bostezo uno puede aprender a beberse todo el Duero según cae hacia el Atlántico. Hidratarse es lo mejor.

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