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Novela

Ucronía surrealista

Ucronía surrealista

Ucronía surrealista

José Miguel Borja (Gandía) gusta definirse como un librepensador y lo es, al igual que un hombre que derrocha sentido del humor, tolerancia, amor a la vida y curiosidad por el mundo que le rodea. Estas cualidades se reflejan en su obra literaria, amplia y variada y, en especial, en sus novelas. Una novela de José Miguel Borja garantiza la sonrisa del lector en cada una de sus páginas y, de vez en cuando, incluso, la carcajada. Digamos, de entrada, que El gobierno de las damas es un libro divertido que está muy bien escrito. En su conjunto puede calificarse como de una ucronía o utopía aplicada a la historia, utilizando personajes históricos y manipulando la realidad para aproximarla al ideal conformado por la fantasía.

La acción se ubica temporalmente en el siglo XV, el siglo de oro valenciano, bajo el reinado de Alfonso el Magnánimo, que lo era también de Aragón, Cataluña, Mallorca y Nápoles. Aprovechando una campaña del rey en Cerdeña para sofocar una revuelta y que prolongará luego en Nápoles, su esposa, la reina María de Castilla, una mujer decidida a cambiar las cosas, llevará a cabo el sueño de constituir un gobierno de mujeres. Convencida de la igualdad de derechos entre ambos sexos, se propuso que la concordia y la tolerancia se impusieran en la relación entre ellos. La reina asumirá las relaciones diplomáticas y las de orden interno, Salomé Santángel, hija del banquero, se responsabilizará de las finanzas, Tecla Borja, sobrina de Alfonso Borja quien luego será el papa Calixto III, asumirá el ministerio de felicidad y tolerancia, Scheherezade, esposa del farmacéutico, se dedicará a la sanidad y sor Isabel de Villena de las difíciles relaciones con el estamento religioso. Tan singular gobierno, se apresurará a sustituir los espectáculos de quema de herejes en la plaza pública llevados a cabo por la Inquisición, por lecturas gozosas del Tirant lo Blanc, con gran éxito popular. Asimismo, abrieron la primera escuela de poesía y el primer manicomio de Europa (el del padre Jofré), abolieron el derecho de pernada y el cinturón de castidad y ampliaron en lo posible las libertades civiles para propiciar una atmósfera que favoreciera la abundancia de personas felices o, al menos, con buen humor que son las que mejor saben enfrentarse a los despropósitos que ofrece la vida.

La novela se estructura como un relato torrencial, en capítulo único, en el que con la astucia narrativa que otorga el oficio, José Miguel Borja nos va contando anécdotas y pequeñas historias que afectan a Ausiàs March, alconero del rey además de poeta enamorado de Tecla Borja, de carácter escrupuloso, preocupado por conjugar el amor carnal, del que estaba muy necesitado, con el espiritual, cuya ausencia temía, a Alfonso de Borja y al propio rey en escenarios tan dispares como Valencia, Nápoles, Roma, París y hasta la China.

El amor, los celos, la venganza, el deseo, el placer, siguen siendo los móviles de la conducta humana, mediatizados en ocasiones por la magia y la imaginación, el conocimiento de sucesos que ocurrirán siglos más tarde, porque todo cabe en esta historia llena de agudezas en la que la crítica a cualquier poder, por dura que sea, se presenta envuelta en inteligencia, ironía y sarcasmo.

Una lectura ideal para los meses estivales, amenizada por los grabados de Nassio Bayarri, un nigromante en la novela y estrecho colaborador del gobierno de las damas.

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