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Cànem

Laudatio a una galerista

Colectiva

Present Continu. 40 anys de la galeria Cànem a Castelló. Sala San Miguel. Fundació Caixa Castelló. Fins 23 de maig

En 1974 en España todavía se fusilaba. Y nos poníamos tiernos con el ramito de violetas de Cecilia. En mayo del 74, se secuestraba el semanario Sábado Gráfico porque publicaban la lista de 500 políticos y empresarios, entre otros, que estafaban a Hacienda. ¡Para que después digan que la historia no se repite! Hace 40 años la gente leía poco, o probablemente tan poco como ahora, sin embargo disponíamos de muchos más periódicos y, sobre todo, contábamos con entusiastas idealistas empeñados en aventuras editoriales. El ejemplo que suele siempre darse es el de El País. Pero la Comunitat Valencia también conoció denodados intentos por sacar publicaciones independientes en ciudades tan difíciles como nuestras capitales de provincia.

Porque si por regla general cualquier proyecto cultural es complicado de sacar adelante en una ciudad cosmopolita, resulta casi una batalla perdida cuando hablamos de una ciudad pequeña, conservadora, burguesa donde se permiten pocas extravagancias. En los años 70 la ciudad de Castelló de la Plana era de ese estilo, de las que permitían pocas ocurrencias. Un pueblo grande donde prácticamente se conocían todos y todos disfrutaban de parecidos gustos. El buen gusto estaba representado por la pintura tradicional, con composiciones muy realistas, que tendía a representar bodegones y paisajes, escenas de género y de «asunto» como también solían denominar, con desfiles del Corpus y retratos donde no se dejaba lugar a la imaginación.

Castelló apenas contaba con un par de salas de arte cuando en 1974 la ciudad reunió media docena de galerías privadas „Adsuara, Nonell, la sala Artex€„ y, entre ellas una que desde el principio apostó por el arte de vanguardia, la Galería Cànem. Nos cuesta llegar entender „y de ahí nuestra admiración„ los motivos por lo que alguien siente la necesidad de abrir una galería de arte; y todavía nos deja mucho más descolocados si la línea que, en general, se quiere seguir es la de ruptura con lo tradicional en una ciudad donde gusta del costumbrismo.

Pilar Dolz, su alma mater, ha cumplido con su galería 40 años y los celebra presentando en la sala San Miguel „y aquí hay que agradecer a la fundación Bancaja su constante apoyo y estímulo en la dinámica cultural de esta ciudad desde el siglo pasado„ una pequeña muestra de lo que a lo largo de ese tiempo Cànem ha ido exponiendo. El reto, entendemos, era difícil por cuanto que había que conjugar el pasado y el presente, los veteranos y los jóvenes, la pintura-pintura y la abstracción, la escultura y la instalación, la fotografía y el video, los formatos impactantes con los más sutiles, y todo ello relatando al espectador esa historia que dura ya medio siglo. Reto ampliamente logrado.

Al contemplar la muestra, se adivina que además de arte, la constante en la galerista ha sido una cierta lucha llamémosla ideológica. Dolz ha querido dejar patente que los artistas por los que ha apostado representan sobre todo una forma de ver y vivir la vida. Eso ya se debió de intuir en su primera exposición cuando eligió a tres artistas combativos con el régimen, como fueron Boix, Heras y Armengol „también esta vez representados. O Alfaro, por poner los ejemplos más internacionales. Casi cada obra es una declaración de intenciones, un afrontar al espectador con algún hecho político, cultural o social, llámese la degradación de nuestras costas, el tabaco, la reivindicación por los procesos artesanales y ecológicos, la apertura de la mente hacia nuevas tecnologías, o la multiculturalidad de nuestros colegios públicos.

Y con todo, el espectador, también puede obviar el mensaje y simplemente disfrutar de todas y cada una de las piezas expuestas. Y es entonces cuando hallas la respuesta, clara, simple, a por qué alguien se atreve a abrir una galería de arte. Sólo puede ser por amor al arte.

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