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Ilustración

En realidad aumentada

En realidad aumentada

En realidad aumentada

Hay exposiciones que se recorren rápido, otras que llaman a detenerse y algunas hasta invitan a quedarse en ellas, sobre todo si son interactivas y hacen trizas la pasividad que, desafortunadamente, a menudo se apodera del público. A través de herramientas propias de la realidad aumentada y las nuevas tecnologías la artista valenciana Ana Juan sorprende a los visitantes de su exposición individual Dibujando al otro lado en la Sala Josep Renau en la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV), inaugurada el pasado 13 de noviembre y que permanecerá hasta el 30 de enero de 2016.

Tras diversos encuentros entre Ana Juan, Premio Nacional de Ilustración en 2010, y el joven equipo de UNIT Experimental, formado por investigadores de la Facultad de Bellas Artes y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática, surgió la idea de desarrollar conjuntamente una aventura gráfica interactiva basada en su obra Snowhite (Blancanieves). De la mano de los comisarios Nuria Rodríguez, docente y magnífica pintora, y David Heras, también ilustrador, la aventura derivó en un montaje expositivo que pivota sobre dos de los proyectos más recientes de la artista, además de Snowhite, como decíamos, está Otra vuelta de tuerca, en diálogo ambos con el objetivo de develar la otra cara del ilustrador, la que a simple vista no todo el mundo aprecia, su lado crítico. Pero eso no es nuevo ni de extrañar, en 1995, apareció la primera portada en The New Yorker ilustrada por Ana Juan, a la que seguirían muchas más, así que todos sabemos bien el papel crítico y a menudo arriesgado que juegan los ilustradores, imposible negarlo ante lo acaecido con Charlie Hebdo cuya portada homenaje en The New Yorker hizo la propia Juan.

La intención de abordar problemas sociopolíticos es loable pero no se percibe de primeras y resulta un poco forzada. La Blancanieves virtual de Ana Juan que se desliza lánguida y seguida por los siete enanitos con los que podemos interactuar simboliza el papel de la mujer en el periodo de entreguerras, «provista de la amplia gama tonal que va del blanco al negro, aporta una visión personal y rica en matices del cuento clásico recogido por los hermanos Grimm», explicaba Rodríguez durante la inauguración de la muestra.

Una estética impecable y unos temas serios que a todos nos conciernen, aproximados al visitante mediante dispositivos móviles. Lo novedoso aquí no es sólo el todavía rudimentario empleo de nuevas tecnologías si no la búsqueda patente de expansión por parte de la artista tanto conceptual como espacial, expansión en toda su esencia; encontramos una faceta desconocida de Juan al trabajar con acrílico, grafito y lápices en gran formato, algo no muy usual entre los ilustradores aunque cada vez más frecuente interviniendo murales, por ejemplo.

El proceso creativo de Otra vuelta de tuerca está basado en el relato homónimo de Henry James que inspiró hace años al director de cine Alejandro Amenábar para la trama de su película Los otros. Un universo fantasmagórico que altera cuentos clásicos para situarlos en escenarios reales de un pasado doloroso convierte escenas que están en nuestro imaginario infantil, como la de la manzana envenenada que muerde Blancanieves en una extraña alegoría del dolor aletargado pues en vez de la fruta se le ofrece morfina.

Esta exposición trata de radiografiar a nuestra sociedad estableciendo quizás paralelismos entre lo que sucedía hace más de medio siglo y lo que sucede ahora no tan distante. Los abusos, el maltrato a la mujer, los asesinatos machistas, subyacen a la aventura gráfica tal vez pillados por los pelos, orientando teóricamente lo que, según la mirada de cada espectador será una lectura diferente. Ana Juan lleva tiempo centrando su carrera en la ilustración de libros infantiles y, en ese sentido, es estupendo que emplee sus dibujos para educar en el respeto, sin embargo puede que la misma magia efectista que atrapa dentro de su exposición desvíe la atención de los mensajes. Esperemos que no.­

*Crítica de arte y comisaria independiente.

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