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Entrevista

Albert Boadella: "Soy guerrero para responder a los que me atacan"

"Puigdemont huyó por cobardía y yo los tuve bien puestos para escapar de la cárcel"

Albert Boadella: "Soy guerrero para responder a los que me atacan"

Albert Boadella: "Soy guerrero para responder a los que me atacan"

Tras protagonizar poco después de la muerte de Franco una espectacular fuga de la cárcel Modelo de Barcelona, Albert Boadella (Barcelona, 1943) ha tenido que poner de nuevo pies en polvorosa para huir de Cataluña adonde solo vuelve para refugiarse en su casa del Ampurdán y evitar de esta forma los insultos y amenazas que le profieren los independentistas más radicales. «No hay diálogo posible con una secta a la que hay que desprogramar», considera el veterano actor, escenógrafo, dramaturgo, fundador de Els Joglars e irónico presidente de Tabarnia en el exilio que reedita Adiós, Cataluña (Espasa), un libro escrito en 2007 que fue toda una premonición del conflicto actual. Un año antes dejó de actuar en su tierra harto del boicot que sufría por su convencimiento de que la secesión es un «camino nefasto» y de los ataques que ha recibido hasta de parte de su propia familia. «Mi casa ahora es Madrid», proclama sin complejos pero avergonzado a veces de decir que es catalán.

P ¿Por qué vuelve «Adiós, Cataluña»? ¿Es que Cataluña se nos va ahora?

R Es una posibilidad que antes era remota pero que cada vez parece más cercana. El libro era una premonición que cobra sentido ahora.

P ¿Cómo ha sido esa relación de amor y guerra que usted describe en su crónica?

R El amor es el que profeso a la mujer con la que vivo desde hace 45 años. Es mi red y es esencial para mi felicidad. La guerra es un impulso natural en mí porque he sido siempre muy esmirriado y he tenido que ser guerrero para contestar a los que me atacaban.

P ¿Quiénes le atacan ahora?

R Una tribu que trata de repetir en Cataluña un camino nefasto. Ante esos ataques tenía la posibilidad de irme a otro lugar o enfrentarme a ellos que es lo que hago.

P ¿En qué circunstancias llegan a esa guerra total que acaba con usted como presidente de Tabarnia en el exilio?

R Desde el primer día que no me mostré de acuerdo con los postulados nacionalistas, el enemigo me ha ido dando razones para mantenerme en mi sitio. Así surgió Tabarnia, como una sátira, en la que planteo que si existe el derecho a decidir, decidamos todos. Tarragona y Barcelona pueden entonces decidir separarse de esa Cataluña independentista.

P ¿Es que ha desaparecido su amor por Cataluña?

R Ha desaparecido el apego. Lo de amar es otra cosa y hay que tener cuidado con los amores a las patrias.

P Hábleme de la experiencia más amarga vivida por usted en esa difícil relación con una parte de los catalanes.

R La más amarga fue cuando desapareció el público de mis obras en Cataluña porque empezó a considerarme un enemigo. Es trágico y menos mal que mi compañía tiene la mayor parte de su público fuera de Cataluña porque si no hubiese sido mi muerte profesional.

P ¿Qué le parece la política de apaciguamiento que trata de aplicar el presidente Pedro Sánchez con los líderes independentistas catalanes?

R No hay diálogo posible con esos catalanes porque no se trata de una cuestión política sino de una secta a la que hay que desprogramar.

P ¿Cómo representaría usted en un escenario esa declaración de independencia que luego dicen que no era tal?

R Con El retablo de las maravillas de Cervantes donde se toma el pelo a unos nobles con un retablo que no vale nada pero ellos por complejo lo ven lleno de riqueza.

P ¿Ha habido o no un golpe de Estado en Cataluña en octubre del año pasado?

R Clarísimamente ha habido una rebelión contra el Estado.

P ¿En qué se parece la prisión de alguno de los líderes independentistas, otros están huidos, con el proceso militar que le llevó a usted a la cárcel poco después de la muerte de Franco?

R En nada. Yo estuve en la cárcel por transgredir las leyes sobre libertad de expresión y ellos por haber conducido a los ciudadanos a una situación ilegal y de rebelión.

P Usted huyó de la cárcel, Puigdemont lo hizo antes de que le echaran el guante. ¿Cuál es la diferencia?

R El se escapó con cobardía y yo los tuve bien puestos y asumí el riesgo de escaparme.

P Por cierto. ¿Qué haría usted que fue militante antifranquista con el cadáver de Franco?

R Se tendría que haber sacado del Valle de los Caídos cuando Felipe González llegó a la Moncloa. Ahora tendrían que dejarlo donde está porque eso también es memoria histórica.

P ¿Cómo prendió el movimiento independentista y por qué se expandió tan rápidamente?

R Porque Jordi Pujol lo llevaba todo en la cabeza y construyó toda una estructura para llegar aquí. Es cierto que tenía una historia detrás que sustentaba sus aspiraciones pero no estaríamos donde estamos sin la complicidad del PP y del PSOE que han aceptado siempre los chantajes de los independentistas.

P ¿Cómo fue evolucionando la radicalización de Pujol que al principio de su presidencia defendía la idea de una España moderna y productiva?

R Él siempre tuvo claro que quería la independencia. Al principio era más moderado por pura impostura. Es astuto y mostró dos caras: una en Cataluña y otra en Madrid. Madrid le creyó y le hizo hasta español del año.

P Y así se acabó con el pactismo de Tarradellas que venía de un largo y mísero exilio.

R Tarradellas estaba a favor de la concordia constante para dirimir los problemas que surgiesen. Pujol siempre se quiso mover en el conflicto pero supongo que no esperaba llegar tan pronto a este nivel de disputa al que se ha llegado por la precipitación de sus herederos.

P ¿Encarna bien el presidente Torra a través de sus polémicos escritos y declaraciones públicas el perfil del independentista catalán?

R Perfectamente. El catalanismo nació con rasgos xenofóbicos para unirse en el odio contra todo lo español.

P Ya que no los ve con categoría para reeditar «Ubú president», ¿qué papel teatral daría a Puigdemont, Torra y Oriol Junqueras?

R Ninguno, son gente muy primaria, aspirantes a brujos de una tribu neolítica.

P ¿Qué se debió hacer desde el poder central hace tiempo y no se hizo?

R No dar las competencias de Educación a las comunidades autónomas. Habría que cambiar además la ley electoral que beneficia a los partidos nacionalistas.

P ¿Hasta que punto fueron cómplices los presidentes socialistas de la Generalitat Pasqual Maragall y José Montilla?

R Cómplices que pusieron toda la carne en el asador al formar un tripartito con ERC. Maragall traicionó totalmente al socialismo.

P ¿Cómo se puede intentar normalizar la convivencia en Cataluña?

R Es un capítulo difícil de solucionar porque han entrado en él los sentimientos. Los niños que hoy tienen ocho años nos preguntarán en el futuro por qué les metimos en este follón.

P ¿Siente usted algún complejo por ser español o catalán?

R Siento vergüenza de decir en algunos sitios que soy catalán.

P ¿Qué tal le ha ido con Esperanza Aguirre en los Teatros del Canal?

R Muy bien porque hice lo que me dio la gana con libertad absoluta y he mantenido con ella una relación muy afectuosa.

P ¿Por qué se fue?

R Después de ocho años sentí la necesidad de volver a asilvestrarme.

P ¿Puede usted trabajar en Cataluña?

R No lo hago desde 2006. Mi ciudad ahora es Madrid.

P ¿Qué le sugiere el supuesto escupitajo de Jordi Salvador a Josep Borrell?

R Es una muestra de la actitud de odio que mueve a todo nacionalista catalán frente al que defiende a España.

P Según el independentista Mandado hasta el Cid descendía de los condes de Urgell.

R No hay nacionalismo posible sin una manipulación de la historia. Los nazis también se inventaron que eran la raza aria descendiente de los griegos.

P No hay nacionalismo posible sin una manipulación de la historia. Los nazis también se inventaron que eran la raza aria descendiente de los griegos.Señor Boadella, ¿qué Cataluña ha descubierto en Madrid?

R Una Cataluña que no me gusta porque cree que en Madrid se levanta la gente pensando en qué putada hacer a los catalanes. Detesto esa Cataluña paranoica.

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