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La Bienal del 76 en el Centro de Arte Reina Sofía

Un recorrido por las experiencias artísticas excluidas del discurso institucional de la historia del arte español de la década de 1970

La Bienal del 76 en el Centro de Arte Reina Sofía

El proyecto «Vanguardia Artística y Realidad Social» (1936-1976), ideado por Valeriano Bozal y Tomás Llorens se presentó, por primera vez, en la Bienal de Venecia de 1976. Varias décadas después es el tema de un par de exposiciones en el Instituto Valenciano de Arte Moderno y el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. A decir verdad las muestras citadas son dos interpretaciones diversas. La de València la ha realizado Sergio Rubira a partir de las obras y autores en la colección del museo valenciano. La de Madrid la ha comisariado Rosario Peiró con un criterio mucho más amplio y una selección de obras más sugestiva.

En la muestra histórica la Bienal de Venecia la presencia de artistas e intelectuales valencianos fue significativa. Tomás Llorens como co-autor del proyecto. Los cartelistas de guerra Arturo Ballester, Vicente Beltrán, José Espert, Vicente Petit, Rafael Raga, y Josep Renau. Los artistas Andreu Alfaro, el Equipo Crónica, Juan Genovés, Monjalés, Eusebio Sempere y Jorge Teixidor. En la Comisión de los Diez que nombró Carlo Ripa di Meana, presidente de la Bienal de Venecia, aparte de Tomás Llorens, estaban Manuel García, Rafael Solbes (1940-1981) y Manuel Valdés.

La visión del Centro de Arte Reina Sofía incluye fotografías, carteles, grabados, esculturas y una propuesta pictórica relevante donde destaca, en el espacio inicial el cuadro Los derechos humanos (1968) de Monjalés y en el espacio central obras como Ronda de noche con porras (1976) de Eduardo Arroyo; Composició amb negre (1976) de Antoni Tàpies; Veloz izcariote (1973) de Luis Gordillo; Identidad-Entropia (1976) de Alberto Corazón y los Retratos imaginarios (1968-74) de Antonio Saura.

Como anécdota contar que el cuadro Amnistía (1976), de Agustín Ibarrola, un óleo sobre lienzo de 260 de alto por 588 cm de ancho, no lo encontraba el artista. La insistencia de la comisaria y sus colaboradoras, hizo posible que el hijo del pintor, localizará finalmente el lienzo desglosado en varias partes y amontonado en la bodega del autor.

Relevancia particular tiene la presencia valenciana con la serie Variaciones sobre un paredón (1975) del Equipo Crónica; Dos pobles, dues veus (1964) de Andreu Alfaro; El abrazo (1976) de Juan Genovés y un Móvil (1976) de Eusebio Sempere.

Según la historiadora valenciana Rosario Peiró, comisaria del proyecto «Poéticas de la democracia», que presenta el Centro de Arte Reina Sofía, la «idea surge a partir de rememorar los 40 años de la Constitución española» que se cumplen estas fechas. El por qué ha incluido, en una misma exposición, la Bienal de 1976 con la contracultura de la transición, es «porque creemos que la época se caracteriza por una especie de bicefalismo. El de los círculos antifranquistas y el de la subcultura urbana».

Desde la perspectiva del campo de las artes visuales la referencia a la llamada «Bienal roja» sale ganando en relación a las expresiones contraculturales, quizás porque las obras seleccionadas de aquella bienal, han adquirido, al paso de los tiempos un peso muy significativo.

Pese a la ausencia de los pintores abstractos -expuestos a lo largo de casi 10 años en otras salas- y alguna pieza simbólica como La fuente de Almadén de Alexander Calder y el tríptico Multitud (1959-60) de Antonio Saura, conservado actualmente en la Fundación Saura de Ginebra, la muestra «Poéticas de la democracia» ha recuperado las obras más representativas de aquella bienal. Hay que destacar, por otra parte, la presencia de la Estampa Popular de Valencia (1964-67) con uno de los Calendarios de la época (1968) y la colección de grabados al linóleo que conserva Tomás Llorens.

La memoria visual de la Bienal de Venecia (1976) se debe a los archivos de dos excelentes fotógrafos de aquellos tiempos: la italiana Grazia Eminente y el madrileño José-Miguel Gómez, quienes radiografiaron la muestra y la vida cotidiana de la Comisión de los Diez que celebró esa bienal.

El recorrido que pude hacer por las «Poéticas de la democracia», junto al pintor exiliado José Soler Vidal (Albaida,1932), me permitió adentrarme en las claves de algunas pinturas y deleitarme con obras de excelencia como las de Luis Gordillo, Manuel Millares y las piezas objectuales de Antoni Tàpies.

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía que cuenta, en sus salas permanentes, con un importante recorrido por el arte español, desde el Guernica (1937) de Picasso, aporta con esta muestra histórica la recuperación de unas obras que sólo se vieron, entonces, en Venecia (1976) y la Fundació Joan Miró de Barcelona (1977).

Como resume, en cierto modo, el programa de mano de la muestra: «el relato de la exposición se inicia con un caso de estudio contrapuesto a esos procesos de emergencia de una cultura juvenil y ciudadana de voluntad autónoma: la Bienal de Venecia de1976, un acontecimiento artístico - cuya trascendencia política no ha sido suficientemente estudiada- que contiene un discurso cerrado y representativo del arte antifranquista del momento».

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