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Cómic

Feriados de tiempos pasados y futuros pasados y futuros

La oferta es inmensa, pero dejen siempre un pequeño espacio para los tebeos, que les sorprenderán, seguro

Feriados de tiempos pasados y futuros pasados y futuros

Ya saben ustedes: no hay nada más bonito estos días primaverales que pasear por los jardines de Viveros, dejarse llevar por la paz que emana el recinto y parar en las casetas repletas de esas ventanas abiertas a otras vidas, otros mundos y otros tiempos que llamamos libros. Pueden seguir muchas de las recomendaciones que hemos hecho por estas páginas de raras viñetas o, simplemente, lanzarse a confiar en las bondades de la intuición, suele ser buena y acertada compañera para estas cosas. Y si no se fían tanto, aquí van algunas sugerencias más que no deberían dejar pasar. La primera es volver a un autor del que recomendamos hace poco ya una obra, pero que es obligado señalar en cada nueva obra, Olivier Schrauwen. Vuelve a las librerías sin apenas dar respiro con un maravilloso delirio: Vidas paralelas (Fulgencio Pimentel), un recopilatorio de historias cortas que transitan la ciencia-ficción desde una aproximación poco común, extraña si se me apura, a medio camino entre el delirio lisérgico pop y una sátira costumbrista de un futuro por llegar. Una paleta cruda de cyan, magenta y amarillo actúa de mantra hipnótico y eléctrico para otear cómo las mitologías modernas creadas a golpe de posverdad y fake news tienen como destino profético dar lugar a sociedades sicalípticas. Ser leyenda, de Del Hambre (Bandaaparte editores), coincide en el escenario de ciencia-ficción y en la paleta pura, pero juega con el diseño gráfico para hacer un cómic donde el rock traza líneas y deslumbra con colores vibrantes en CMYK, logrando que las páginas emanen música de colores. Recomendable para dinamitar cabezas y limpiar prejuicios. Pero el cómic nos puede llevar también al pasado, como El Club de las Chicas Malas, de Ryan Heshka (Autsaider), que rezuma serie B a borbotones, a películas de mujeres gigantescas de 50 pies, los cómics de la EC o la insinuante Bettie Page, contando terribles venganzas a ritmo de rock'n'roll acelerado y rosa apasionado empoderado. El pasado que pervive en nuestro presente es el tema de MIES, de Agustín Ferrer Casas (Grafito Editorial), que reconstruye la biografía del famoso y polémico arquitecto Mies van de Rohe y nos recuerda que los edificios que construye el hombre también nos recuerdan su historia. Y un pasado reescrito en términos completamente diferentes es el que plantea Hernan Migoya en Hazañas Bélicas (Norma Editorial), que toma los famosos tebeos de Boixcar renovados con mirada iconoclasta y gamberra, con la colaboración estelar de autores como Kim, Calpurnio, Keko, Pere Joan o Sequeiros, entre una nutrida nómina de primeras figuras. Aunque muchas veces, esos tebeos del pasado deberían tener un final, aunque sea muy alejado del canon heroico, como plantea con durísima e impasible crueldad Carlos Giménez para sus Gringo y Dani Futuruo en Punto final (Reservoir Books). Y, por aquello de rebatir con rotundidad aquello de que segundas partes nunca fueron buenas, prueben con las segundas entregas (o, ya puestos, si se les había pasado la primera, aprovechen descuentos para hacerse con la serie completa) de obras como En un rayo de sol, de Tille Walden (La Cúpula), maravillosa serie que transforma el amor en una epopeya cósmica; La gran novela de la Patrulla X, de Ed Piskor (Panini), o de cómo los superhéroes son los verdaderos protagonistas de eso llamado «la gran novela americana» o Ether, de David Rubin y Matt Kindt, deliciosa fábula que mezcla ciencia y fantasía con irreverencia de cuento moderno. Son solo algunas ideas: sus libreros y librerías les abrirán las puertas de miles más€

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