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Reflexión

Breves y remedios

Mañana domingo nos jugamos mucho en cultura con las elecciones de los ayuntamientos.

Breves y remedios

Breves y remedios

Cada vez que llego a València por la estación del Norte con mi tren (casi siempre con minutos de retraso) veo una València mejorada, culturalmente mejor. Aquí una serie de breves y remedios para estos tiempos líquidos y rápidos que vivimos.

Residencias valencianas en contra de la precariedad

¿Estamos en lo que estamos? Desde el Ministerio de Cultura se abrió hace ya unos años la discusión técnica y artística de las residencias. Tras una serie de dudas, de cuestionamientos, de cambios de gobiernos y de líderes o gurús se está llegando a líneas de apoyo concretas. Algo que destacar en el Inaem, brazo cultural escénico y musical del Ministerio, es que las residencias intentan avanzar en dirección contraria a la precariedad instaurada en el sector. Esta idea de direcciones contrarias ha sido importante para desentrañar cuestiones importantes de qué es y qué no es una residencia. Entendiendo que el concepto es más viejo que algunas políticas culturales y que en Europa hace ya años que es sobre todo diverso y está asentado en las políticas públicas y en los proyectos privados y del tercer sector aquí, en València, vamos dando palos de ciego o palos. Algunas instituciones lo tienen claro y dan su apoyo decidido. Las instituciones en su mayoría apoyan en voluntad, en recursos, en infraestructuras este camino. Pero si nos fijamos, con sorpresa, en el sector privado podemos observar dudas, cuestionamientos, críticas€ y evidentemente, todo hay que aceptarlo. Pero como se hizo en el Inaem, hay que sentarse a hablarlo porque es una realidad. No se puede decir que una residencia valenciana precariza al sector. El sector está precarizado de por sí por las políticas culturales de tiempo ha. Cualquier estímulo económico dónde antes no existía por A o por C siempre debe ser visto como positivo. Si además este recurso económico viene acompañado de un plan a largo plazo, de acompañamientos y estímulos en torno a la creación de audiencias, a comprender los procesos€ creo que debería ser bienvenido. Luego preguntemos, discutamos con toda la información disponible. Tengamos claro que una residencia no es una producción. Y esto es una de las mayores dificultades de entender. Tal como están hechas las Ayudas al sector, que reflejan lo que ocurría en los años 90, esto ya lo he dicho varios artículos y post de Facebook anteriores, los procesos de las residencias tienen que acabar en la presentación de algo, en un espectáculo, vamos. Y este creador, compañía, residente tiene que buscarse los recursos para su producción en la administración pública o en su bolsillo. Los programas de residencias les dan un marco, un lugar, un estímulo, unas herramientas, una relación, unos equipos de profesionales€ le dan algo que antes no daban. Y los espacios que trabajan con residencias lo están haciendo desde hace ya tiempo, aunque el contexto no era el mejor, incluso era el peor. Lo que pido es que rememos todos juntos y no seamos destroyers de todo.

Ayudas públicas

Pues estamos ante una oportunidad única en las ayudas de IVC de 2020. Sí, digo 2020 porque nos gusta mirar lejos. Las cuestiones presentadas en la MECUV (mesa sectorial de Artes escénicas) hace unas semanas tienen muy buena pinta. Si todo lo que pintan tiene más recursos económicos será esperanzador para el sector valenciano. Para ello tiene que haber una Conselleria de Cultura que esté a tope con el sector y que sea proactiva, eficiente y con una decidida voluntad política de colocarnos en el mapa cultural europeo.

El Ayuntamiento es otra cosa. Con las salas y con las compañías. Ha habido momentos de recuperación de ayudas, de líneas de trabajo interesantes. No lo neguemos. Pero también necesitamos que el Ayuntamiento de la tercera ciudad de España tenga una Regiduria de Cultura única y clara. Que apueste de manera decidida por sus sectores culturales. Para las Artes escénicas que consoliden las ayudas a salas para la programación, que inicien ayudas a infraestructuras para las salas y compañías y que doten de bastante mayor presupuesto a las ayudas a compañías, festivales y salas. Siempre lo digo, la liquidez, la economía es la única manera de salir adelante y de construir una ciudad potente culturalmente hablando.

Nuevas direcciones en los centros nacionales

Hace unos meses participé en las dos comisiones que seleccionaron a los finalistas para dirigir las unidades de dirección de danza del Inaem. La dirección del Ballet Nacional y la dirección de la compañía Nacional de danza. Los anteriores directores que estuvieron 7 años eran hombres, los dos directores que finalmente seleccionó la directora General fueron hombres. Los dos con enormes currículums. A partir de estas selecciones se ha abierto una serie de críticas por ser hombres las direcciones al igual que las de las unidades de producción de teatro o la crítica ha sido por no ser mujeres las seleccionadas. La cuestión es que la selección no ha sido paritaria. ¿Podía haber sido paritaria? Creo que hay que examinar el mundo de la danza, de las coreógrafas magníficas que hay en el sector y de magníficos hombres. Creo que es un tema muy complejo. No creo que haya que forzar nada pero tampoco es justo y hay que reconocer que hemos estado desde siempre en mejor situación los hombres para estar arriba, y esa es una deuda histórica, queramos verlo o no queramos verlo. ¿Cómo se supera todo esto? ¿abandonando los hombres los lugares de decisión y permitiendo el paso? ¿Con discriminaciones positivas, paritarias€? Lo que más me significó es que la decisión última de los designios del Inaem está en manos de una mujer.

Hasta luego, Joan Muñoz

Regidor de Cultura de Gandia. 4 años de un trabajo cultural por la ciudad de Gandia excelente. Mi más querida enhorabuena a un hombre bueno, inteligente y diligente. Yo estaría encantado que continuaras 4 años más al frente de la cultura en tu querida Gandia. Si no, como tú dices: que tingues bon oratge!

Remedios

«Creo que València necesita un Teatro para la Juventud, tanto un lugar físico que sea una especie de centro neurálgico y trabaje con otros nodos, como psíquico, de pensamiento, de acción, dinámico. €..Y estamos en un momento en el que puede darse, en el que debería darse».

En uno de mis últimos artículos escribí algo que al parecer ha creado controversia en gente que aprecio mucho. Sin ninguna mala intención lo escribí, y siempre que pienso que alguien se pueda molestar, lo primero que hago es pedir disculpas porque nunca controlamos el impacto de lo que decimos. A veces lo que escribimos no recoge con precisión lo que queremos decir o pensamos o lo que leemos no se ajusta a lo que queremos entender. Más vale pedir disculpas y explicarse, ya que tengo este lugar, que mantenerse en un lugar rígido y emprender batallas innecesarias. ¿Qué es lo que quería decir y de dónde viene este pensamiento? Como decía, Inestable, la compañía Crit y otros proyectos llevan tiempo trabajando con los adolescentes de una manera continuada y planificada. Y como he escuchado en foros en los que ha intervenido TEVEO (asociación para el teatro en la infancia y en la juventud), y en breve lo introducirá posiblemente la Red de teatros alternativos en alguno de sus proyectos, se ha hablado de la idea de trabajar con más ahínco con los adolescentes. Trabajar con el eslabón perdido, dicen, recuperar el enlace entre la infancia y los adultos en la figura del adolescente. Comprenderlo, acercarse, dedicarse a ellos. Siempre con inquietudes educativas y de creación de nuevas audiencias. Y estas ideas las llevo escuchando hace muchos años. De mis compañeros de reparto en proyecto inestable, de mis compañeros de Crit y de otros implicados. Recuerdo una conversación con Antonio Tordera en la que me decía: «Jacobo, tenéis que crear más valor añadido, tenéis que crear el teatro de la Juventud, y el teatro europeo y€». A partir de estas cuestiones nos hemos cruzado en estos caminos con compañeros y hemos hablado de tejer, de crear proyectos conjuntos€ proyectos que están ahí, y que por la coyuntura cultural, social y económica dije que era el momento, en el anterior artículo. El momento de abordar y dejar que cuajen proyectos necesarios en este ámbito de teatro en la adolescencia. Algunos han tirado del carro desde hace tiempo como la compañía Crit con sus proyectos para adolescentes y sus iniciativas europeas Escena Erasmus y el Teatro del Raval con su programación para adolescentes de la comarca de la Safor. Es hora de darles un empujón político y atender este tipo de proyectos ya que recordemos: la edad de los públicos de las salas y su complicada renovación. Cuanto más se trabaje con adolescentes, a parte de su componente educativa y crítica, se le ha de sumar su creación de audiencias futuras.

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