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La escritora que salvará la música pop

Tras sus historias ilustradas del rock, Susana Monteagudo regresa con dos libros dedicados al baile y a Amy Winehouse

La escritora que salvará la música pop

Susana Monteagudo (València, 1975) está empeñada en que no se rompa esa especie de cadena que siempre ha unido a las generaciones a través de la música popular. Ella, como los Blues Brothers, parece tener una misión: salvar del olvido al rock'n'roll. Diseñadora gráfica, periodista y gestora cultural, en 2012 fundó Críos&Roll animada por el deseo de compartir su pasión musical con sus hijos Èric y Biel y, por extensión, con todos los críos que se acercan a los talleres, conciertos y actividades familiares que organiza y que tienen el rock como principal motivo. Esta pretensión de difundir la música de los últimos 60 años (o más) de manera amena y didáctica tuvo su traducción al papel cuando en 2013 escribió 100 canciones de adultos para oír con niños (Litera) con ilustraciones de Carlos Rubio. Desde entonces las ilustraciones son un ingrediente fundamental junto a los textos de la escritora valenciana.

«Mis libros buscan atraer a un público heterogéneo, de cualquier edad y nivel cultural -explica Monteagudo-. No quiero que sean libros eruditos, sino que puedan servir de puerta para profundizar en lo que cuento en ellos. Además, en la época en la que vivimos, con internet y todo la facilidad que tenemos para llegar a la información, la fotografía ya no tiene ese valor añadido de antes, por eso creo que es más interesante y valioso que nunca el libro ilustrado».

En 2018 publicó It's only rock and roll (Lunwerg), su primera «historia del rock ilustrada» en la que los dibujos corrieron a cargo de Marta Colomer-Tutticonfetti. Y ese mismo año llegaba a las librerías Historia ilustrada del rock (Litera), con unas premisas no muy distintas al anterior libro, aunque con un formato más amplio, textos menos extensos y más ilustraciones, en este caso de Luis Delamo. El talento que en estos tres libros han mostrado Monteagudo y sus respectivos ilustradores a la hora de desenredar la tupida madeja de nombres, discos, canciones y estilos que conforman la historia del rock es tremendo. Y la capacidad para conseguir que pequeños y adultos disfrutemos siguiendo la madeja sin parecer imbéciles, es más tremenda todavía. En unas cuantas páginas, estos libros viajan sin despeinarse del blues y el country al grunge, el britpop y el hardcore; y de Elvis y Little Richard a Queens of Stone Age y Arcade Fire. Además, ofrecen selecciones de las grandes canciones y los grandes discos, rinden homenaje a las mujeres que hicieron historia y que no fueron valoradas como debieran e incluso rememoran de manera singular (no olvidemos la orientación «para todos los públicos» de estas publicaciones) los bonitos cadáveres que el rock ha dejado por el camino.

La capacidad de síntesis, la amenidad, el conocimiento y la facilidad para discurrir entre fechas, estilos, nombres y obras se ha ampliado en uno de los dos nuevos libros que ha publicado Monteagudo en este 2019. Con Marta Colomer de nuevo a los mandos de los dibujos, Everybody Dance. Una historia ilustrada de la música de baile es un doble salto mortal ya que los límites que ofrecen los géneros y las épocas para formar el relato se desvanecen. Aquí lo importante es bailar. Este, al fin y al cabo, es uno de los motivos sobre los que se funda la música popular y por eso Monteagudo se remonta en el libro a los bailes mágicos del paleolítico, a las danzas de la lluvia, al minué al flamenco, al charlestón o la rumba. «Para hablar del baile era necesario retrotraerse hasta la prehistoria y por eso ha sido más complicado de escribir porque, además, tenía que ser un libro sencillo, riguroso y didáctico».

Y ahora Monteagudo ha vuelto a dar un nuevo paso en su misión evangelizadora con Amy Winehouse. Stronger than her (Lunwerg), biografía ilustrada -esta vez por Pezones Revueltos (María Bueno)- de la cantante y compositora británica fallecida en 2011 y que, para la autora, resume esa historia de la música popular que recorre su obra. «Tenía una presencia totalmente icónico y recogió la tradición del soul de los años 60 y llegó con ella hasta el hip hop».

La escritora también ha escrito esta biografía para luchar contra la imagen que dejó la artista tras su muerte. Una mala imagen que, pese a la calidad y repercusión de sus canciones, sigue pesando hoy en día y que en la que, tal como critica Monteagudo, ha tenido mucho que ver el hecho de que Amy fuera mujer. «No he querido ocultar esa realidad, pero también he querido mostrar a la Amy que siempre buscaba hacer cosas nuevas, que intentaba superarse día a día y que luchaba contra sus propios demonios». En la escritura de Amy Winehouse está, además, el vínculo personal que Susana estableció con la artista a través de la emoción que le procuraban su música y sus letras, y ese amor común por la Motown y las bandas de chicas de los 60. Ese vínculo que hace unas semanas llegó a una fase personal: «En este libro me he implicado tanto que en los últimos capitulos llegué a sentirme con una madre. Quise compartir esa sensación con Janis, la madre de Amy, y se lo conté por Twitter. No solo me contestó sino que me escribió y me pidió una copia del libro. Para mí eso es lo más».

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