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El arte como antecedente del sistema del arte

Una selección de alrededor de doscientas obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, grabados, numerosa documentación y objetos ofrecen una aproximación a la obra de Jean Dubuffet

Jean Dubuffet es considerado el pionero en consagrar un estilo artístico que no era tal según los cánones de un sistema del arte que -tras la segunda Guerra Mundial- pese a nutrirse de las experiencias liberadoras de las vanguardias históricas de principios del siglo, había establecido sus propias fronteras entre lo que era arte y lo que era extra artístico. En momentos en que la expresión plástica despegaba en un camino sin retorno sofisticando sus propuestas hacia la mirada especializada, el artista volvió la suya hacia su carácter universal y primigenio encontrando el sentido de su propio trabajo en el impulso basal por el cual el ser humano habla sin conocer el lenguaje, se expresa antes de inventar la comunicación.

Le llamó Art Brut para significar la expresión artística exenta de pulimentos y surgida al margen de escuelas, pautas sociales, tendencias homologadas o consideraciones comerciales, y a ello dedicó su vida tanto en su producción como recopilando, archivando y clasificando todo tipo de material plástico caracterizado por su raíz espontánea e intuitiva y su exclusión del discurso oficial.

Con la colaboración del Mucem de Marsella y el Musée d'Etnographie de Gèneve, cuya colección fue clave en el desarrollo del Art Brut por Dubuffet mediados el siglo pasado, y como corolario de su trigésimo aniversario, el IVAM acoge la retrospectiva de un autor e investigador más implicado en los fundamentos del acto artístico que en la mecánica de intereses que lo rodea y lo constriñe no siempre con justicia y credibilidad, y lo hace con el acierto resultante de connotar el espacio museístico no sólo como el lugar destinado a la difusión de los hitos que marcan un camino sino sobretodo como la casa desde la que se irradie luz sobre qué significa la actividad artística en la historia humana. Aspecto que esta muestra cumple con creces y celebra con altura la conmemoración institucional.

Planteada escenográficamente, que no cronológicamente, esta exposición revisa la trayectoria del artista francés con una óptica multidimensional que interpreta la diversidad conceptual implicada en su obra, desde la crítica a las convenciones eurocentristas y el pensamiento dominante de su época, la búsqueda de códigos universales en el rescate de la alteridad, la investigación etnográfica de las relaciones entre contexto cultural y procesos de identidad y el contraste de los modelos de la razón colectiva y la intuición individual.

Articulada en tres espacios correspondientes al retrato de la condición cotidiana del hombre, las experiencias marginales del arte primitivo, infantil y enajenado y la crítica a las creencias y valores establecidos de la cultura, el repertorio expuesto incluye, entre dibujos, pinturas, esculturas y documentos, obra propia de diversa datación, piezas de artistas temporal y estéticamente sincronizados con el autor, y material etnográfico multicultural como estatuas y máscaras, que puestos en relación entre sí conforman un espectáculo de impresiones que bien caracterizan la impronta permanente en Dubuffet: la libertad; en su caso, una contundente libertad expresada en su mixturar de materiales insólito en su tiempo, la frescura de un modo de operar independiente asimilable al albedrío sin prejuicios de un infante, al gesto individualista y clandestino de un grafitero y a la naturalidad artesanal de un campesino, y, sobre todas ellas, la voluntariamente ajena y trascendente convicción de un visionario que supo entrever en la etnografía la nueva y fértil estrategia del arte que vendría.

Dubuffet no inventó una nueva criatura estética sino que le dio nombre a un arte que existía antes del arte considerado como una disciplina. Y si a la ciencia le antecedió la alquimia como un conjunto ordenado de reglas y procedimientos, al arte sólo le habría precedido el propio origen del hombre. Y es, quizás, el arte en el descubrimiento de su plasmación el origen de su autoconsciencia y de todo lo demás que pudo descubrir en sí; ese es el mensaje de su trabajo. Subversivo o paródico, disciplinado y, a la vez, contestatario, en su ordenada convivencia de contrarios Jean Dubuffet demostró que la autenticidad es categoría. Éste es su legado. Para pasmo de unos y alabanza de otros.

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