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Sobre el afán de poder y la venganza

Cercas recrea un crimen terrible en la apacible comarca de la Terra Alta: los propietarios de su mayor empresa, Gráficas Adell, este suceso le lleva una reflexión sobre el valor de la ley

Sobre el afán de poder y la venganza

Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) acaba de ganar el Premio Planeta 2019 con una novela diferente. En Terra Alta el autor cambia de registro para ofrecernos un texto cercano a la sensibilidad de los seguidores de series televisivas basadas en novelas bien vendidas. Terra Alta es una novela próxima al thriller. Cercas maneja con maestría la intriga para mantener al lector ansioso por conocer el desenlace. Tenemos un crimen brutal encargado a profesionales; una maraña de odios y rivalidades familiares; el árido escenario de la sangrienta batalla del Ebro que se libró de julio a noviembre de 1938 y, un protagonista singular y atractivo envuelto en un violento drama personal ambientado en los bajos fondos urbanos.

He leído la novela de un par de sentadas nocheras deleitándome con algunos párrafos. Cercas abandona en Terra Alta el drama histórico en el que transcurren varias de sus novelas, desde Soldados de Salamina (2001) a El monarca de las sombras (2017) y, sin renunciar al contexto que nos recuerda la Guerra Civil española, se adentra en un laberinto de rencores pendientes guiados por el afán de poder y la venganza.

Melchor Marín, «treintañero» hijo de prostituta (Rosario) y de padre desconocido, es un exdelincuente que ha cumplido prisión menor. En ella «el Francés», que ejerce de bibliotecario, le aconseja rehacer su vida al modo que lo hacen los personajes de la novela Los miserables de Víctor Hugo (favorita de Melchor) para conseguir rehabilitarse.

Domingo Vivales un abogado trapacero, amigo de su madre, le ayudará a salir del trullo y «blanquear» sus antecedentes lo que le permitirá estudiar en la Academia de Policía y, más tarde, ser admitido en el Cuerpo, con destino en Barcelona, comisaria de Nou Barris. Melchor tratará de investigar (sin autorización) el asesinato de su madre perpetrado por unos malhechores relacionados con el tráfico de cocaína. Un día recibe ordenes para ayudar a la captura de cuatro terroristas islámicos que habían atentado en Barcelona y se dirigían a Cambrils en Tarragona. Melchor les sale al paso y logra abatirlos. Considerado un héroe por el mando, para protegerle, se le destina a la Terra Alta, donde «nunca pasa nada».

Los brutales asesinatos acaecidos en la empresa Gráficas Adell en las afueras de Gandesa, movilizan a todos los efectivos de la Unidad de Investigación de los Mossos d'Esquadra de la comarca, reforzada por la policía de Tortosa, bajo dirección del subinspector Gomà. Melchor, junto a su caporal Salom y el sargento Blai sospechan del entorno más próximo a Francisco Adell, dueño y director de la empresa; cacique local cuya única persona de confianza es el provecto señor Grau. A expensas del negocio familiar viven Rosa Adell y su marido Albert Ferrer, responsable de una sucursal en México. La búsqueda de pruebas, limitada por silencios y presiones, resultará infructuosa y el caso, será archivado provisionalmente por Gomà.

Melchor, llevado por su celo profesional, continuará husmeando, abandonando la investigación sobre el asesinato de su madre que ha entrado en vía muerta. La atracción que ejercen la Terra Alta y, sobre todo, la aparición de Olga, la bibliotecaria local, varios años mayor que él, de quién se enamora sin remisión, serán acicates que amén de aportarle experiencia y aplomo que le mantendrán ligado al lugar y al caso Adell.

Las alusiones al «conflicto catalán», en una novela que transcurre en Cataluña, son escasas y se reducen a momentos puntuales. Hay que esperar a la página 225 para encontrar la primera referencia al «proceso independentista»; las siguientes: la frase ¿despectiva? de Salom cuando llama «españolazo» a Melchor; la presencia en comisaría de una pegatina con la bandera independentista acompañada de la leyenda «Catalunya is not Spain» y, una ambigua referencia a la activa pasividad de los Mossos para impedir las votaciones en el referéndum ilegal del 1-O. Cercas hace reserva de opinión para sus artículos dominicales y opta por centrarse en la trama novelesca.

Hay referencias a la batalla del Ebro, cuando Melchor recorre los pueblos de la comarca: Mora d'Ebre, Miravet, Gandesa, Flix, Corbera, Bot, Horta de Sant Joan, etcétera o, anécdotas como la contada por un anciano combatiente republicano que estuvo a las órdenes de Lister, quién refiere la toma y ocupación de una cota defendida por los soldados franquistas disponiendo, tan solo, de veinticinco hombres. También interesantes observaciones literarias al filo de las conversaciones entre Melchor y Olga, sobre El extranjero de Camús, el Doctor Zhivago o El gatopardo; la obra de Gunter Grass o la de Georges Perec.

Cabe destacar, amén de la habilidad narrativa desplegada, el poderoso perfil creado para Melchor Marín; retraído y a la vez poseedor de actitudes violentas tendentes al asesinato. Olga, subrayará esta influencia cuando le recuerda: «lástima que fueran asesinatos [refiriéndose a los muertos de Cambrils] y no simples terroristas abatidos...».

Resuelto el caso Adell, Melchor es propuesto para un ascenso y nuevo destino, pero renuncia para continuar en la Terra Alta cultivando la memoria de Olga, la mujer de su vida (muerta tras sospechoso «accidente» en la investigación) y ocuparse de la pequeña Cosette, la hija de ambos.

Lean a Cercas y no se dejen influir por el ruido que rodea a los grandes premios.

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