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Entrevistando a David Bowie

La trayectoria creativa del músico a través de sus propias palabras - Un libro reúne las mejores entrevistas de David Bowie a lo largo de cinco décadas.

Entrevistando a David Bowie

Entrevistando a David Bowie

«Bowie siempre fue uno de los entrevistados más extraordinarios de la música pop desde enero de 1972, cuando confesó al Melody Marker que era gay» señala Sean Egan, coordinador del volumen Bowie por Bowie (Libros Cúpula) , una antología de entrevistas del músico británico entre 1969 y 2003. Publicado originalmente en 2017, un año después de su desaparición, el libro reúne algunas de los encuentros informativos del artistas en revistas especializadas como Melody Marker, New Musical Express, Rolling Stone, magazines punteros, The Face, GQ o Dazed & Confused, o medios generalistas, Time Out, Telegraph Magazine, con un David Bowie siempre a camino entre Londres, Los Ángeles y Nueva York, en medio de la presentación, campaña publicitaria de un nuevo álbum o proyecto. Un personaje que a juicio de Egan «con el paso de los años ha sido incapaz de ofrecer entrevistas poco interesantes».

Desde aquel Bowie que comunicaba su homosexualidad a principios de los años setenta para escándalo de los cabeza de familia mientras sus hijos asistían a los conciertos de un artista que mudaba los conceptos de sexualidad sobre el escenario, al «héroe» que hacía en 1976 unas proclamas controvertidas sobre el fascismo, el cantante ha sabido servirse de los medios de comunicación según el momento. Este músico «instrumental» con la información, suma por otro lado, un sobresaliente perfil intelectual que lo diferencia de sus compañeros de generación. «Bowie no ha sido nunca el típico roquero» indica Sean Egan, a propósito del bagaje cultural del cantante que exhibe a lo largo de sus entrevistas. Basta hojear algunas de las páginas seleccionadas para empaparse con una lista de nombres, de Picasso a Roland Barthes, de Jack Kerouac a James Joyce, por señalar solo algunos de los ilustres mencionados que discurren felizmente por la boca del artista sin que le cause ningún tipo de indigestión. Buena parte de este fondo cultural se puede repasar en otro volumen, El Club de lectura de David Bowie de John O'Connell (Blackie Books) que recorre algunas de las lecturas y autores que influyeron en la obra del cantante. Una ojeada por el índice que reúne títulos como La naranja mecánica de Anthony Burgess, 1984 de George Orwell, Lolita de Nabokov o la biblia del rock, Awopbopaloobop Alopbamboom. Una historia de la música pop del periodista Nick Cohn. «Herramientas» que para John O'Connell el músico supo utilizar para su formación y creatividad artística.

Bowie por Bowie, además del gusto de leer algunas de las mejores entrevistas que el autor de Space Oddyty realizó a lo largo de su carrera musical, va señalando los sucesivos ítems que jalonaron esta increíble y poco usual trayectoria. «Cada entrevista traza un nuevo paso en su extraordinario viaje», escribe Egan. «Congelándolo sucesivamente en el tiempo como un joven y novedoso creador de éxitos, como un hippie desaliñado, como Ziggy Stardust, Aladdin Sane ,el Delgado Duque Blanco, el hombre del Plastic Soul o el frágil exiliado en Alemania». Las sucesivas mutaciones de un creador que no sería hasta en la década del ochenta gracias al álbum Let's Dance conocería el gran éxito popular. Todo eso para un artista que siempre fue consciente de las trampas de la industria musical y del show-bussines y que nunca mostró, a diferencia de otros artistas, excesiva preocupación por las ventas de sus discos.

Al interés por la figura de un creador como David Bowie, aquí de su propio puño y letra, a través de sus confesiones, de los diferentes momentos personales, artísticos, del Bowie y su disfraz de Ziggy, el héroe andrógino que seduce a los adolescentes, el icono del Glam rock que mudará en Aladdin Sane al chico blanco del soul de Young Americans, en medio de la fiebre de la cocaína, el libro Bowie por Bowie destaca además por su lenguaje literario, el nuevo periodismo que comenzaba a insuflar las páginas de las revistas musicales. «Bowie se vio favorecido por el hecho de que se hizo famoso en un momento en el cual el periodismo del rock creaba su historia». «Las primeras páginas que se escribieron sobre esta estrella esencial de los años setenta no sufren la banalidad que, durante los sesenta aquejaba la cobertura de tantos músicos de larga trayectoria».

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