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Manuel Peris invita a un café con Modiano

En momentos de retroceso comunitarista, en París y aquí, un ensayo exhaustivo del periodista valenciano ayuda a descodificar varias claves del autor de «Un pedigrí», un escritor nostálgico que siempre ajusta cuentas con la familia y por tanto con su tiempo.

Manuel Peris.  m.á.montesinos

Manuel Peris. m.á.montesinos

Hay dos clases de periodistas. Los que admiten vivir mejor cuando dejan el oficio, y los que añoran la redacción. Manuel Peris es de los últimos. Con esa vocación ha escrito ‘Patrik Modiano. Perros en la memoria’ (PUV), un ensayo «con voluntad de narratividad y que se puede leer sin haber leído a Modiano». «Me gustaría invitar a la lectura de Modiano», resalta. Tras años en periódicos y de jefe de prensa de la Universitat de València, ahora es el responsable de los institutos de investigación de la universidad. El libro sobre la figura de Modiano no deja de ser un largo estudio sobre el Nobel francés. Un escritor que descubrió hace lustros, «pero cuando le dan el Nobel ya puedo explicar de quien habló porque hasta ese momento era un desconocido».

Subraya que su investigación es «quitar capas y ver la literatura que hay debajo de Modiano». «Siempre pongo el ejemplo de un personaje que sale en ‘Libro de Familia’. El narrador se da cuenta que a su lado hay un hombre muerto que se dedicaba a recoger magnetófonos de alquiler. Precisamente venía de recoger uno del número 45 de la rue de Courcelles, donde vivió Marcel Proust. Además, ese hombre lleva un pastel de milhojas, la metáfora de Roland Barthes cuando habla de Proust».

‘Patrick Modiano. Perros en la memoria’ resulta un homenaje a un autor «del que he leído todo, incluso cosas que poca gente ha podido leer porque son muy difíciles de encontrar», como atestiguan las veinte páginas de bibliografía. El autor de ‘Un pedigrí’ es un escritor de culto al que destapa Peris. «Solo hace entrevistas cuando saca un libro porque piensa que la misión de la literatura es mantener el misterio. Le interesa hacer una poética que reside en las ambigüedades». Como su supuesto tartamudeo, del que todo el mundo estaba pendiente en su discurso en la Academia Sueca en 2014. «Un amigo suyo sostiene que es mentira y que solo lo hace para hacerse el interesante».

El perro en la literatura ‘modiana’ propone un psicopompo. «En su libro ‘Villa Triste’ está la figura del dogo alemán de la novia del protagonista, un joven despistado muy de Modiano, donde el perro va anticipándose, y dice que estos perros padecen de melancolía portuguesa. La imagen del perro melancólico». Esa encarnación de la nostalgia que ha acompañado a Modiano de por vida tras la muerte de su hermano Rudy a los 10 años, y al que dedica todos los libros.

«Un episodio recurrente es la muerte de un perro en su infancia. Él dice que nunca nombra Rudy, porque si lo hiciera en una novela seria como una traición. Aunque no lo nombra siempre está».

Para los que no ha leído nada de Modiano no les recomienda empezar por el conocido ‘Un pedigrí’ -«es como un cuaderno de bitácora, sirve mucho para orientarse»-, ni tampoco por la inicial trilogía de la ocupación -’El lugar de la estrella’, ‘La ronda de noche’ y ‘Los burdeles periféricos’-. «Que empiece por ‘En el café de la juventud perdida’, un libro muy amable y es Modiano en estado puro».

Peris también añora los cafés de París. «Para mi hay un mundo real y París, ese imaginario que puedo vivir a través de la literatura». Y volvemos al periodismo. «Soy y tengo una mentalidad de periodista. Para mi el diario es un objeto precioso, una forma de representación del mundo. El drama es que las redes sociales están acabando con el periodismo». Hace poco publicó un artículo sobre internet periodismo y derechos humanos donde contaba que muchos periodistas se está saliendo de las redes. «El problema de las redes es que sabemos quienes las manejan, pero no ponen su nombre y apellidos». Con todo se declara «optimista». Por eso dice sobre el Botànic que «la izquierda debe ser buena no solo ideológica sino operativamente, muy eficiente, y ahí debería subir las revoluciones el motor del gobierno valenciano».

Mientras tanto, un café con de aroma parisino y cualquier libro de Modiano.

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