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Hermosa historia

Pocas cosas tan ciertas y desoladoras como el viejo dicho de que un artículo de periódico vale apenas unas horas: lo que tarda en convertirse en papel para envolver el pescado de la cesta de la compra. De ahí el interés de recuperar tantos artículos que merecen una vida más permanente. Josep Lluís Galiana (València, 1961), uno de los mejores testigos y fedatarios del acontecer musical en la Comunitat Valenciana durante las últimas décadas, ha tenido a bien recopilar muchos de sus escritos «pianísticos» publicados en el diario Levante-EMV entre 1991 y 2012, y ofrecerlos agrupados y bien ordenados al lector melómano. El libro supone, además, repasar la existencia fecunda, vanguardista y dinámica del Club Diario Levante, coordinado durante esas dos décadas prodigiosas por el propio Galiana. De su mano despierta, amiga y generosa, el foro cultural de Levante-EMV se convirtió en escaparate y plataforma de las nuevas generaciones de intérpretes y compositores valencianos.

El volumen, cuyas 233 páginas aparecen prologadas por los pianistas Josu de Solaun y Miguel Ángel Argudo, recoge el día a día del acontecer pianístico valenciano durante aquellos tiempos de transformación. Es así, un documento imprescindible para conocer de primera mano, crítica a crítica, artículo a artículo, los albores de la actual generación de pianistas valencianos, algunos de ellos tempranamente avistados por el oído despierto y el verbo cercano de Galiana. Una «crónica de un tiempo pianístico concreto; una amplia selección de críticas y escritos musicales que giran en torno al piano y a numerosos intérpretes y compositores», como explica el autor, quien asegura que «con este libro he logrado rescatar de la hemeroteca un periodo musical decisivo que aconteció en un lugar concreto entre los años 1991 y 2012».

La relación de pianistas que se suceden en las páginas es abrumadora. Están casi todos. Los que fueron y los que ya no son. No se le escaparon a Galiana en aquellos tempranos años algunos nombres que hoy están en la cúspide del piano valenciano y español. Como el genio entonces aún desconocido de Josu de Solaun. Así, el 17 de abril de 2002, el autor anticipa el futuro y publica en Levante-EMV: «De Solaun ofreció en el Club Diario Levante un recital de esos que perduran en la memoria […] La realidad interpretativa de esta promesa del pianismo valenciano supera con creces la ficción verbal que le había precedido». De Xavier Torres, avanzó en junio de 2003 su «excelente» técnica pianística, «bravura interpretativa» y la «insólita madurez» de su «piano atlético y vigoroso», mientras que de Carles Marín, «punta de lanza del joven pianismo valenciano», alaba la «soltura para comunicar sus propias ideas» y «su cautivadora elegancia en el fraseo, conseguida gracias a su habilidad para desnudar la música, despojándola de todo artificio innecesario». Tampoco quedó inadvertido al olfato musical de Galiana el virtuosismo abierto y rotundamente vanguardista de Carlos Apellániz.

Salvo excepciones contadas –Claudio Carbó o Ricardo Descalzo-, nadie o casi nadie que pinte algo en el variado mundo pianístico valenciano o que haya actuado en la capital del Túria falta en las minuciosas páginas: desde el inolvidable Mario Monreal a Carlos Amat, Brenno Ambrosini, Adolfo Bueso, Luca Chiantore, Agustí Fernández, Basilio Fernández Morante, Antonio Galera, Perfecto García Chornet, Enrique Pérez de Guzmán, Amparo Pous… Todo lo describe Galiana con pluma generosa, directa y amena. El afecto que se vislumbra en muchas críticas no enturbia, sin embargo, la objetividad del crítico consciente de su responsabilidad con la verdad y el compromiso insobornable con el lector.

Tampoco están ausentes los grandes compositores valencianos y no valencianos que han escrito para el piano. Desde Carles Santos a Emilio Calandín, César Cano, Rafael Mira, Eduardo Montesinos o Enrique Sanz Burguete, por citas solo algunos nombre relevantes. Protagonismo constante ocupa Clemente Hermanos, no por patrocinadora del libro, sino por el papel esencial y decisivo que esta empresa pionera y sus responsables –Javier, Juan Carlos, Luis…- han desempañado y desempeñan en la vida musical –no solo pianística- de la sociedad valenciana. El libro aparece ilustrado con numerosas fotografías que son emotivo documento gráfico de los albores de la mejor generación de pianistas de la historia de la música valenciana y española. En definitiva, Galiana emplaza al lector ante una hermosa historia hermosamente contada.

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