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Una visión fraternal del islam

Juan José Tamayo reúne análisis y reflexiones de lo que el autor llama su «viaje iniciático» por la religión del Corán.

Juan José Tamayo.  pd

Juan José Tamayo. pd

Con las letras de Tamayo y en las hojas de Trotta nos adentramos en Hermano islam. Si los libros tienen alma y cuerpo, la editorial Trotta lleva años y ejemplares dándole cuerpo a las investigaciones, pensamientos y reflexiones del profesor Tamayo. Al menos una veintena de libros ha publicado el profesor con ese cuerpo de letras que le brinda Trotta.

Hermano islam es una declaración y un testimonio. Una declaración con una voz bien proyectada, nítida, clara, templada, solemne y serena a la vez. Un testimonio ubicado en una actualidad en la que nos acecha el mal uso intencionado, y falsificador, de las diferencias entre identidades religiosas y particularmente con la manipulación de la identidad del islam.

El libro arranca con el viaje iniciático del autor hacia y por el islam. Solo desde ese reconocimiento íntegro del otro se puede escribir con la entereza y el conocimiento que el profesor nos brinda sobre la realidad histórica, filosófica, sociológica, hermenéutica y política del islam. Hermano islam describe el encuentro del autor con el islam como la experiencia del conocimiento de esta confesión y de su trayectoria como cultura y civilización. Y al mismo tiempo, y aquí reside una de las claves singulares de esa experiencia, ese conocimiento es un encuentro con nuestra historia, con el islam que, lejos de ser ajeno o extranjero, forma parte de un sustrato civilizatorio que nos es próximo en el tiempo y extraordinariamente amplio en siglos. Hay en nuestra historia más años de islam que de cristianismo. El islam es uno de los componentes principales de nuestra interidentidad y así lo pone de manifiesto el profesor Tamayo.

Elige en esta obra conformar una imagen del islam siguiendo seis caminos, que van desde el esplendor de la Córdoba del califato, la fuerza y el valor del primer Renacimiento cultural araboislámico europeo,  muy anterior al Renacimiento italiano, el papel que pudo, y aún podría, jugar el diálogo de las civilizaciones como alternativa coherente al choque de las civilizaciones, el extraordinario testimonio de la figura y la obra del intelectual francés Roger Garaudy y el papel de la mística islámica en la construcción de un espacio de encuentro entre las diferentes religiones como vectores de una misma experiencia de la espiritualidad para el siglo XXI.

Con la maestría con la que enseña, Tamayo nos recuerda el incuestionable valor cultural de los sabios musulmanes que escribieron sobre el derecho y el deber de reflexionar e interpretar los signos del universo. Y aquí el autor hace justicia y mienta a referentes del saber, personas universales de nuestra historia del conocimiento: Averroes, Avicena, Ibn Masarra, Ibn ‘Arabi, Maimónides, Ibn Jaldún, entre otros. Nombres y conocimientos que deberían formar parte del canon cultural a enseñar en las escuelas.

Hermano Islam no es sólo una recreación del pasado. Es un libro ubicado en el presente. Un libro de política actual. En nuestro país la islamofobia va en aumento o adquiere un aspecto cada día más funesto. Vox, -un partido de voto creciente como acabamos de ver en las elecciones catalanas y vimos en las generales de hace un año-, agita en el centro de su ideario el fantasma de una supuesta invasión exterior reforzada por una corriente demográfica, sociológica e ideológica de crecimiento del islam y debilitamiento de la identidad cristiana de la ideada cultura española y europea.

Este libro lleva a cabo la tarea «justa y necesaria» de romper estereotipos peyorativos y combatir la falta de conocimiento o ignorancia de ese nuestro hermano en este «pluriuniverso de personas con interidentidades», empleando términos del propio autor. 

Con claridad expositiva y rigor nos sitúa ante el islam como una de las religiones con mayor número de creyentes, con una geografía que por supuesto no está circunscrita a los países árabes y con una realidad que está en las antípodas de los estereotipos que los «polarizadores» agitan para llevarnos a la confusión. 

Ni los Gobiernos ni las instituciones están dando una respuesta en favor de la convivencia, el pluralismo y la interculturalidad. Los grandes actores de la opinión pública prefieren mirar hacia otra parte o no aprecian la importancia de la circulación de las ideas. El debate sobre el pluralismo religioso y cultural es una carencia clamorosa en España. No está ni en la escuela ni en los medios de comunicación ni en el parlamento. Y cuando aparece se queda en la superficie o en trazo grueso.

Este déficit se ha agudizado en tiempos de pandemia. El crecimiento de la islamofobia exige un esclarecimiento, una labor de ilustración de la sociedad, para dar herramientas de pensamiento a esa mayoría de ciudadanos que no está en contra del islam pero puede dejarse arrastrar por una propaganda negativa y perniciosa. Una propaganda que agita la amenaza del terrorismo o del mal llamado fundamentalismo yihadista confundiéndolos con islam o con lo que connota islam (homogeneizando realidades, ramas, lugares y personas).

Juan José Tamayo, filósofo, teólogo destacadísimo -y uno de los intelectuales que aún creen y ejercen el pensamiento, la reflexión y la enseñanza como aspectos de un compromiso para el esclarecimiento público-, interviene en este panorama con toda su fuerza intelectual. 

El libro de Tamayo, como es habitual en su obra, no rehúye la denuncia de las actitudes intolerantes o mal intencionadas. Ahí están su denuncia de la actitud del obispo de Córdoba en el contencioso de la mezquita o el papel disolvente jugado por Juan Pablo II o Benedicto XVI torpedeando el encuentro de religiones distintas. 

Pero también rinde tributo a las posiciones en favor del diálogo como las protagonizadas por los teólogos de la liberación o los gestos del actual pontífice Francisco. 

El profesor Tamayo bien merece un agradecimiento por seguir abonando el conocimiento crítico como un elemento fundamental de la utopía que hoy, en la época de las noticias falsas y la propaganda más agresiva, se hace necesaria y por ello posible.

Una utopía que siembra el entendimiento de las personas cultivando la sensibilidad del intercambio cultural respetuoso y exigente. Una utopía en la que el maestro Tamayo se nos revela como un alquimista social con sus palabras y su compromiso vital.

Estamos ante un libro de intervención en la actualidad para aclarar e ilustrar. Cavando desde nuestra tradición común araboislámica los surcos del entendimiento y ofreciendo herramientas (acontecimientos, textos, autores) de convivencia, de diálogo y de transformación.

Hermano islam es la declaración orientada por uno de los intelectuales más coherentes y sabios de la actualidad, Juan José Tamayo: maestro de saberes y sentires.

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