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La esencia de la lectura

La esencia de la lectura

La esencia de la lectura

El tapiz de Bayeaux es una maravilla del siglo XI que, en sus casi 70 metros de longitud, narra la conquista normanda de Inglaterra y la batalla de Hastings. Un prodigio de la creación artística humana, pero también un ejemplo del potencial de la imagen para contar historias, que en esta obra se nos antoja casi periodístico. Es precisamente el uso de la narrativa visual y la inclusión de textos lo que ha llevado a muchos estudiosos a señalarlo como el inicio del arte del cómic. Puede ser, pero el cómic ya nos ha demostrado con vehemencia que escapa a toda definición y categorización, incluso a la que lo atrapa en las páginas de un libro.

Son ya muchos los autores que, como Marc Antoine Mathieu, Chris Ware o Paco Roca, han explorado las posibilidades del lenguaje del cómic fuera del espacio de la página de un libro, rompiendo esquemas a la par que demostrando que el noveno arte tiene una capacidad inmensa de expansión que deriva de su esencia visual, heredera de esos dibujos que evolucionaron a letras para contar de mil y una manera diferentes, generando potencialidades ni siquiera imaginadas. Las letras y el dibujo son dos caras de una misma moneda que, como bien dijo el gran José Muñoz, el cómic unió después de siglos de estar separadas.

El escritor Jorge Carrión y el dibujante Javier Olivares han partido de todas estas ideas para crear en Warburg & Beach (Salamandra Graphic) una propuesta tan original como diferente: más que un libro, un complejo artefacto que se presenta como un inmenso tapiz donde las historias de diferentes personajes se irán entrecruzando como los pliegues de un acordeón que entona una música muy definida: el amor a la lectura. Una pasión declarada que se encarna en el propio libro como objeto, pero que a su vez hablará de esos maravillosos objetos que son los libros a través de vidas que se volcaron en ellos. La de la librera Sylvia Beach, propietaria de la mítica Shakespeare & Co de París, la de Avy Warburg, que renunció a toda la riqueza para poder atesorar libros, la de Mary Wollstonecraft, madre de Mary Shelley y pionera del feminismo desde la reivindicación de una lectura que le fue negada, de su editor Joseph Johnson, de la librera Frances Steloff o de Marcel Duchamp… Vidas que orbitan alrededor de libros que tienen existencia propia, que crean un ecosistema de nacimiento, crecimiento y evolución entre la creación, las editoriales, las librerías y las bibliotecas. Lugares donde se concentran experiencias, sentimientos y emociones, aprendizaje y evasión… Legados escritos de nuestra sociedad que la obra de Olivares y Carrión conecta con la naturaleza visual del ser humano, con la pasión por dibujar y representar lo que vemos con tres preguntas tan sencillas como contundentes: «¿Cómo leemos? ¿No son las letras imágenes? ¿No es leer siempre imaginar?». Leer se articula como una experiencia catártica que une al ser humano bajo el manto protector de la imaginación, alzándose como la herramienta definitiva de la construcción de las sociedades a través del único testamento original que sobrevivirá a la humanidad, su cultura.

Warburg & Beach solo puede ser leído. No permite ninguna exploración transmedial sin traicionarlo. Es una maravilla que reta a su lectura, a reencontrarnos con el placer de leer imágenes, de leer palabras. De ir desplegando un lienzo infinito donde el disfrute de la lectura parece inacabable, expandido a todos los sentidos: tocar la textura del papel y escuchar su crujido, oler el fuerte aroma de la tinta e incluso pasar la página humedeciendo el dedo con la lengua y sintiendo el amargo sabor que ha dejado la impresión.

La experiencia definitiva espera.

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