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De aquí

Si el coronavírico 2020 fue espectacular en lo que a producción comiquera nacional, el inicio de este año II de la pandemia está siendo impresionante.Marzo nos propone todo un recorrido por el panorama del cómic patrio, desde los veteranos a las futuras promesas, desde una desde una diversidad y riqueza apabullante.

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Puede parecer un ataque de chauvinismo exacerbado, pero oigan… ¡Qué tebeos están haciendo nuestro paisanos y paisanas! Y eso que las cosas -para la cultura en general, no solo para el cómic- no pintan especialmente halagüeñas en lo pecuniario, pero en lo creativo…¡Mon Dieu!. Si el coronavírico 2020 fue espectacular en lo que a producción comiquera nacional, el inicio de este año II de la pandemia está siendo impresionante, con un final de marzo repleto de novedades que, por aquello de rellenar el espacio dejado por las fallas, está muy protagonizado por la autoría valenciana. Haciendo un listado rápido y escueto, atentos esta semana a la aparición de El futuro que no fue (Norma Editorial), la nueva obra de un Daniel Torres en estado de gracia que retoma a Archi Cúper para volver al universo de Roco Vargas y, de paso, hacer un brillante homenaje a la historia del cómic. Un relato negro trufado de referencias cinematográficas con guiños al noveno arte que van de Milton Caniff a la psicodelia de la bande dessinée de los 60, construyendo una lectura deliciosa.

Giganta (Norma Editorial) es el debut de Núria Tamarit en el cómic francés, ilustrando un excelente guion de Jean-Christophe Deveney que retoma los mecanismos del cuento clásico para traerlo al siglo XXI con un relato de descubrimiento, maravilla y reivindicación que demuestra que las fábulas pueden empaparse de modernidad y futuro. El estilo de Tamarit se adapta como un guante al relato, elevándolo y consiguiendo una obra de imágenes que perduran con fuerza.

Y también desde València vienen dos obras de no ficción muy interesantes y diversas: Refugio, de José Fonollosa (Grafito Editorial) nos acerca a la necesaria y silenciosa labor diaria de las asociaciones protectoras de animales, poniendo en valor su esfuerzo y dedicación; mientras que Tranquila, de Santi Selvi y Gol (Nuevo Nueve Editores) es una mirada a la realidad de las personas con Síndrome de Down que derrumba tópicos desde la cercanía y la sinceridad.

Pero no han sido solo las novedades valencianas las que llegan a las librerías: Hoops (Sapristi Comics), es la primera novela gráfica de Genie Espinosa, una sorprendente y muy recomendable revisión del mito de Alicia desde la búsqueda de la identidad personal y el empoderamiento. 15, de David Muñoz y Andrés G. Leiva (Astiberri) es un potente relato que reflexiona sobre cómo la humanidad se diluye en las guerras dejando solo miedo, venganza y dolor.

Diario desde Varanasi, de Josep Rodes (Bang Editorial) se enmarca en ese nuevo género que podríamos llamar «relatos de la pandemia», aportando una perspectiva distinta: la del doble confinamiento que han vivido aquellos que tuvieron que aislarse lejos de sus hogares, en otros países, en otros continentes. Un género en el que se puede enmarcar la nueva obra de Sebas Martín, Mi novio, un virus y la madres que me parió (La Cúpula), que lo confirma como uno de los grandes narradores de la realidad cotidiana. Contrapaso. Los hijos de los otros (Norma Editorial) es el esperadísimo estreno de Teresa Valero como autora completa, con un sólido y canónico relato de género negro con la oscura España franquista de trasfondo que la dibujante controla con excelente ritmo.

Semillas, de Ann Nocenti y David Aja (Astiberri, traducción de Óscar Palmer) es el nuevo trabajo para el mercado americano del dibujante español más laureado en los premios Eisner, con una distopía que resulta extrañamente familiar. El relato de ciencia-ficción que plantea la guionista resulta es, por momentos, un inquietante reflejo de las realidades que hemos vivido en los últimos meses. Y no nos podíamos dejar fuera de este repaso a los autores y autoras de aquí a uno de los grandes gigantes del cómic patrio, Max, que publica un recopilatorio de sus «trampantojos» para el diario El País en Saboteando a Shakespeare (Salamandra Graphic).

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