Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

EL CAMINANTE

Levine y una sombra del pasado

El pasado 9 de marzo se dio a conocer la muerte, a los 77 años de edad, de James Levine, uno de los más significativos directores de orquesta y durante 40 años director musical de la Metropolitan Opera de Nueva York. Sus familiares no revelaron las causas reales de la muerte y solo hablaron de «complicaciones de salud». La altísima calidad de la orquesta y el coro de ese teatro de ópera, una auténtica referencia mundial, es fruto del brillante trabajo de Levine.

Desde 2016 permanecía vinculado al Met como director emérito, pero las denuncias contra él de varios hombres por acoso sexual cuando eran adolescentes, a finales de los sesenta, condujeron a su despido, después de una investigación interna que encontró evidencias. Tras un cruce de demandas judiciales, el teatro firmó en 2018 con Levine un acuerdo confidencial que zanjaba su relación. El New York Times reveló que el director recibió 3,5 millones de dólares. Al parecer alegó que su contrato no incluía cláusula de rescisión por razones de orden moral.

Asistí por primera vez a un concierto de Levine en agosto de 1988. Era en Ravinia, cerca de Chicago, donde la sinfónica de la ciudad celebra un festival de verano al que acuden miles de personas para escuchar los conciertos mientras disfrutan de una merienda campestre sobre la hierba. Recuerdo que una Midori de 17 años interpretó el Concierto para violín y orquesta de Jean Sibelius en una bella y calurosa tarde estival. Desde entonces lo volví a ver dirigir en 2000 en el Palau de la Música de València con la Filarmónica de Múnich, y en incontables grabaciones, entre ellas los centenares que se pueden disfrutar en la página del Met.

Levine ha sido uno de los grandes directores judíos marcadamente wagnerianos, como Daniel Barenboim o Georg Solti, entre otros. Dirigió muchas veces todas las grandes óperas de Wagner, y yo encuentro especialmente interesante su grabación de la Tetralogía en DVD para Deutsche Grammophon de 1990, con Siegfried Jerusalem, Hildegard Behrens, Jessye Norman y James Morris, y producción de Otto Schenk.

El largo reinado de Levine en el Met entre 1976 y 2016 solo es comparable al de Herbert von Karajan como director de la Filarmónica de Berlín de 1956 a 1989. Levine fue además titular de la Filarmónica de Múnich y de la Sinfónica de Boston, y deja un impresionante testimonio fonográfico. Su indiscutible legado artístico ha quedado definitivamente ensombrecido por las acusaciones que truncaron lo que iba a ser una relación vitalicia con uno de los primeros teatros de ópera del mundo.

Compartir el artículo

stats