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"¡Perón, que grande sos!" (I)

Con este estribillo de la Marcha de Los Muchachos, Paniagua inicia una serie de análisis sobre la categoría política del peronismo.

«¡Perón, que grande sos!» (I)

«¡Perón, que grande sos!» (I)

Cuando el general Perón estaba en su casa de Puerta de Hierro de Madrid, donde vivía ya más de la mitad de su exilio, año 1967, y sin una perspectiva clara de si algún día volvería a Argentina, acudía regularmente a verle Juan Valverde Fuertes para hablar de política y de economía. Catedrático de Economía de la Universidad Complutense, falangista reconocido y persona influyente en la estructura del franquismo, más por sus cualidades intelectuales y su trayectoria académica que por su intervención política directa y poco dado al sectarismo.

Entre conversación y conversación el general iba relatando su vida como militar, su ascenso desde teniente hasta llegar al generalato, sus puestos como agregado militar en Chile e Italia, su participación en el golpe de estado contra el presidente constitucional Yrigoyen en 1930, la muerte de su primera esposa en 1938, la vinculación al Grupo de Oficiales Unidos, el GOU, que tomaron el poder en 1943 -una amalgama de militares diversos que, en plena guerra mundial, estaban divididos en pro-aliados, pro-eje a favor de Alemania e Italia, y nacionalistas neutrales-.

Su nombramiento como secretario de Bienestar Social, su acceso a la vicepresidencia, la conexión con los sindicatos, su noviazgo y casamiento con Eva Duarte, el intento de los otros militares de impedir su proyección política, la reacción masiva de los trabajadores el 17 de octubre de1945 en la Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada, reclamando su liderazgo, («Los que estén con Perón que se vengan en montón» gritaban), fecha del nacimiento del peronismo, habida cuenta de sus políticas sociales desde la secretaría de Bienestar Social, y después su triunfo en las urnas en las legislaturas de 1946 y 1951. Porque Perón, a pesar de ser calificado como un presidente populista y dictador, siempre obtuvo el poder por el voto de los argentinos.

Y después llegó el golpe de Estado de septiembre de 1955 contra su gobierno por la llamada Revolución Libertadora, una amalgama de fuerzas diversas y contradictorias, desde organizaciones católicas, militares antiperonistas, políticos liberales, socialistas, comunistas, nacionalistas, empresarios, escritores, profesores, etc.

Sus cortos exilios en Paraguay, Panamá, Nicaragua, República Dominicana y Venezuela, para recabar en España desde enero de 1960 hasta su regreso a Argentina a finales de 1972, para definitivamente establecerse allí y alcanzar de nuevo la presidencia en 1973. Vivió la mayor parte de sus 18 años de exilio en España:12, en su residencia de la urbanización madrileña de Puerta de Hierro, apoyado por algunos falangistas que convencieron a Franco como pago a la ayuda recibida, con trigo y carne, en una de las etapas más duras de las restricciones económicas impuestas por el aislamiento de los vencedores de la II Guerra Mundial.

Se trasladó con su tercera futura esposa, María Estela Martínez, -Isabelita-, a la que conoció en Panamá cuando trabajaba como bailarina y se casaron en 1961. En su corto tercer mandato como presidente, (1973-1974) la nombró vicepresidenta - algo que no había logrado con Evita-. Al morir Perón se convertiría en presidenta, hasta que el golpe militar de 1976 la desbancó. Perón mantuvo, a pesar de la distancia, su presencia en la trayectoria política argentina entre 1955 y 1974, convirtiéndose en el eje de todas las tramas, pactos y gobiernos que allí se desarrollaban, con la vista puesta en un futuro regreso para retomar sus proyectos para una Argentina que no acababa de consolidar la normalidad democrática.

Esto no es más que una brevísima introducción a un periodo de la Historia de Argentina que todavía dura. Porque el Peronismo se ha convertido en una categoría política -hasta ahora llevo catalogados unos 300 libros, de los que he consultado unos 82 y leído enteramente unos 23 (incluidas biografías del personaje) además de más de 250 artículos, hasta ahora-. Y sigo sin tener una explicación suficientemente clarificadora de lo que fue y todavía es.

Hay académicos que señalan que existen varios peronismos: populista, marxista, terrorista, bonapartista, sindicalista, nacionalista, fascista… Se celebran congresos en EE. UU. y en Argentina, con ponencias que lo analizan desde perspectivas distintas. Existen peronistas y antiperonistas al 50% y en ellos se concentran todo tipo de individuos, clases y estamentos sociales, sin distinción de razas o creencias religiosas. Gran parte de escritores e intelectuales de aquellos años 50 estuvieron en su contra. Entre ellos Borges, a quien el peronismo cesó de director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires y lo puso en el servicio de aves de corral.

Un día, paseando por una de las avenidas de Buenos Aires, un muchacho se le acercó para ayudarle a atravesarla y le dijo: «Sr. Borges le ayudo, pero ha de saber que soy peronista». Y él le contestó: «No se preocupe, joven, yo también soy ciego”, y consideraba que La Marcha peronista era una copia de una escocesa. Sábato, en cambio, intentó comprender el fenómeno.

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