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EL CAMINANTE

Christa Ludwig, intensidad dramática

Christa Ludwig, intensidad dramática

Christa Ludwig, intensidad dramática

Acaba de morir a los 93 años Christa Ludwig. Esta mezzosoprano austriaca, alemana de nacimiento, fue una de las voces más importantes durante los años sesenta y setenta, y deja un impresionante legado fonográfico. En 1986 tuve la fortuna de entrevistarla después de un recital de Lieder en el Teatro Principal de València organizado por la Sociedad Filarmónica, con el pianista Edelmiro Arnaltes.

Nos reunimos en la cafetería del Hotel Astoria. Christa Ludwig pidió un whisky con hielo y sonrió: «Mañana no tengo que cantar». En su extensa discografía figuran auténticas referencias de Bach, como La Pasión Según San Mateo dirigida por Klemperer (EMI, 1962), en la que el aria Erbarme dich, mein Gott es estremecedora. Daba mucha importancia a la expresión: «La técnica es aquello con lo que un cantante puede cantar muchos años, pero lo importante es la expresión».

Hablamos de Karajan y de Solti, y me dijo que el segundo solía repetir muchas veces, mientras que el primero lo evitaba: «Cuando he grabado con Karajan nunca he tenido que repetir. Tiene la costumbre de grabar como salga a la primera, y no repite a no ser que haya un gran defecto, porque así es más espontáneo. Solti tiende a repetir varias veces, y a la tercera estás ya con la voz cansada, con lo cual sale peor».

Entre las grabaciones que ha dejado hay numerosas referencias. Fue el Octavian de El Caballero de la Rosa de Richard Strauss que grabó Karajan en 1957, y también interpretó el papel de la Mariscala en la grabación de Bernstein (Sony, 1971), en uno de los escasos roles de soprano que cantó. Es la mezzo del cuarteto de la Novena sinfonía de Beethoven registrada por Karajan con la Filarmónica de Berlín en vídeo (DGG 1968).

Entre sus muchos papeles wagnerianos, canta la Venus en el celebrado Tannhäuser de Solti (Decca, 1971), que, por cierto, acaba de salir en el interesante formato blu-ray de audio. También fue Kundry con el mismo director en su Parsifal (Decca, 1973) y Brangäne en las grabaciones de Tristan und Isolde de Karajan (EMI, 1972) y de Karl Böhm (DGG, 1966).

Tengo especial afecto a una grabación en vivo de Lohengrin, de 1965, en la Ópera de Viena con Karl Böhm dirigiendo, editada por Golden Melodram en 2000 y por Orfeo en 2013, pese a que la toma de sonido no es perfecta. Ludwig interpreta a la pérfida Ortrud, y cuando en el segundo acto invoca a los dioses germánicos para que la ayuden en su venganza, lo hace con tan dramática intensidad que el público de Viena olvida la norma wagneriana e interrumpe la representación con un estruendoso aplauso.

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