Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

DIME QUE ME LEES

Confieso que he comido

Sabemos que el verdadero año empieza en octubre. En septiembre dejamos atrás la molicie estival y nos preparamos para el cambio de estación. Depuramos la lista de buenos propósitos con la ingenua confianza de que nosotros también vamos a cambiar. Moldeados por el catolicismo cultural, anteponemos el dolor de los pecados al propósito de la enmienda y algunos decimos: «confieso que he comido».

Confieso que el libro Los mejores arroces de la Comunidad Valenciana, de Salvador Gascón (Casa Salvador de Cullera) y Joan Llenas, ha contribuido al aumento de talla de mis pantalones. Publicado por la antigua editorial Everest, hoy no se encuentra en el mercado de segunda mano por menos de trescientos pavos.

Yotam Ottolenghi es uno de los cocineros que más me interesan. Su libro Jerusalén Crisol de las cocinas del mundo, editado por Salamandra, es un clásico contemporáneo. Me encantan su kawarma de cordero con humus, el pollo asado con clementinas y anís, o la deliciosa mezcla de arroz basmati y arroz salvaje con garbanzos pasas y hierbas. En Exuberancia (también en Salamandra) Ottolenghi demuestra que la cocina vegetariana puede ser tan excelente como la que incluye animales muertos. Como muestra, las chalotas con champiñones y ajos con ricota al limón, o el pahi de berenjenas, un curri seco originario de Sri Lanka perfecto para tomar con arroz. Salamandra publicará en noviembre otro libro de Ottolenghi, Sabores, cuya lectura, al menos, espero paladear. Por lo demás, la comida de Jerusalén -que es «una y trina» pues en ella confluyen la cocina judía, cristiana e islámica- desvela por oposición la irracionalidad del conflicto entre judíos y palestinos. Algo que Daniel Barenboim y Edward Saïd también pusieron de manifiesto creando la Orquesta West-Eastern Diwan en la que jóvenes músicos árabes e israelíes creaban belleza con ese lenguaje tan universal como la comida que es la música.

Un recetario más fácil es Gipsy chef (Libros Cúpula), gastronomía gamberra, rápida y apetitosa. Dos ejemplos: el ceviche de berberechos de lata y la tortilla de manzana.

Muy interesante y pedagógico es el libro de Patricia Pérez Cocinando en familia con Montessori (Ediciones B), sabroso ejemplo de la máxima horaciana de ·instruir deleitando». Con él, padres y abuelos pueden iniciar a los más pequeños en la cocina, en la estela de la metodología docente de la gran pedagoga italiana María Montessori y su famoso «ayúdame a hacerlo sól». El objetivo no es hacer del niño un master chef, sino que aprenda a pesar, medir, valorar, y sobre todo a desarrollar su autonomía mediante la práctica culinaria.

Punto final y propósito de la enmienda: Todo el pescado (Planeta). Hermoso recetario de tan difícil ejecución (tratamiento de las vísceras del pescado) que conduce al loable ayuno.

Compartir el artículo

stats