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Irvine Welch: "Pensé que me moriría antes de los 30, al no ocurrir me sentí decepcionado"

Irvine Welch: "Pensé que me moriría antes de los 30, al no ocurrir me sentí decepcionado"

Con ‘El artista de la cuchilla’, novela que Anagrama publicó en julio, recupera al carismático psicópata Francis Begbie.

La verdad es que no sabía qué hacer con Begbie. Era un personaje que se había quedado como un poco perdido, y con el estilo de vida que llevaba de alguna manera iba a acabar muerto. Así que quise reformarlo, pero dándole un estilo distinto de maldad. Una violencia más de sangre fría, una violencia que quizá está más sancionada por la sociedad en estos momentos. Me pareció que sería una buena parábola de lo que ocurre en el mundo actualmente, porque la violencia callejera que había antes, la violencia de la clase obrera, se ha perdido un poco. La violencia que existe ahora tiene más que ver con la CCTV (circuito cerrado de televisión), con los controles, con el poder... es una violencia más de clase alta.

Begbie es ahora un escultor, reconocido por sus bustos distorsionados y mutilados de rostros famosos. ¿Un artista tiene algo de psicópata?

Sin duda hay un vínculo entre el proceso creativo y el proceso destructivo. Son dos elementos que están alineados, y de alguna manera están muy cerca y a la vez muy lejos. De hecho, el proceso destructivo es como una versión frustrada del proceso creativo. Para mí es así, yo lo llevo en mi ADN, porque soy un viejo anarquista. No sé si eso es verdad en sí, pero yo lo siento así, y creo que para muchas personas el proceso creativo precisamente se ha visto frustrado por la sociedad, por la cultura, por las restricciones, y se ha dejado a estos artistas sin la munición para poder defenderse. Muchos artistas han estado muy cerca de ser unos criminales. La línea entre la criminalidad y el proceso creativo es muy delgada.

¿Se ha sentido alguna vez perdido en la vida?

Sí, la verdad es que yo pensaba que me iba a morir antes de cumplir los 30. Estaba convencido de que así sería. Mi padre se murió joven y pensaba que a mí me sucedería lo mismo. Muchos familiares y amigos míos fallecieron por accidente, abuso de alcohol... se fueron muy pronto, muy jóvenes. Sin embargo, por la familia de mi madre llegaban a mayores. Como pensaba que me iba a morir joven siempre he vivido sin límites. Durante la adolescencia, y también cuando tenía veintitantos, consumí muchas drogas y mucho alcohol, y de alguna manera lo mío se había convertido en una especie de profecía. Sinceramente, cuando pasé los 30 me sentí decepcionado. Joder, todavía estoy aquí, pensaba. Así que opté por hacer algo con mi vida, y me puse a escribir.

Antes señaló que hoy impera la violencia psicológica, manipuladora.

Creo que hoy en día vivimos un tipo de violencia psicológica, dado que se está dando un cambio en la humanidad, porque pasamos de una sociedad industrializada, de trabajos remunerados, a una sociedad tecnológica, en la que la tecnología lo puede solucionar todo. Pero por otro lado no tenemos un sistema político que realmente pueda dar apoyo, porque simplemente sirve a la elite, no está a la altura del cambio social que hemos sufrido. La política hoy en día no está al servicio de la gente, de la comunidad, y es por eso que los sistemas políticos son represivos. Sucede lo mismo que con los sistemas fascistas y autoritarios, donde lo único que tiene sentido es la represión para obtener el control. Además, existe un miedo a la extinción, por los problemas poblacionales, el cambio climático, la pandemia... y todo eso alimenta ese miedo. Los estados, las grandes corporaciones, las elites políticas, están en la cresta de esa ola. No saben qué hacer, cómo adaptarse. Se apuesta por el modelo Putin, el modelo chino. Lo están haciendo todos los estados: represión y violencia psicológica.

La música jugó un papel muy importante en juventud. Vivió la explosión punk en Londres, la de los Sex Pistols y los Clash, y llegó a ejercer de guitarrista y vocalista de una banda. ¿Todo eso forma parte del pasado o sigue necesitándola de algún modo como alimento vital?

Sí, la música fue muy importante en mi juventud, y lo sigue siendo actualmente. Actualmente me muevo con una performance de tecno, con la que he actuado en distintos festivales. También hago algunas cosas con la banda The Libertines, con la que publicaremos un disco el próximo año, y hemos sacado trece canciones nuevas para el musical de ‘Trainspotting’. A la música le dedico el 60 por ciento de mi tiempo laboral, el resto, a la escritura y la televisión.

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